febrero 28, 2009

Slumdog Millionaire (Desgraciado Millonario)

Tal y como se nos presenta esta película, pudo y puede ser una realidad en la vida de cualquiera de nosotros, sin importar la cultura, la religión o clase social. Parto de esto: “Jamal Malik está a una pregunta de ganar 20 millones de Rúpias… médicos, abogados, nunca pasan de las 60 mil rúpias… qué puede saber un desgraciado… ¿Cómo lo hizo?... A: Hizo trampa. B: Tiene suerte. C: Es un genio. D: Es el destino. Siempre he dicho que la vida nos pone en el frente las respuestas a nuestras preguntas. Si llegamos a observar las pequeñas cosas que vivimos o que dejamos pasar por alto cada día, aprendemos que no eran tan pequeñas o simples como creíamos, y que las respuestas siempre estuvieron a la mano.

En esta película vemos a Jamal, un joven de la calle, a quien desde muy niño la vida trató de una forma cruda e indolente. Vivimos con él la realidad de un huérfano callejero de un barrio muy pobre de Mumbay (India), cuya única meta desde niño era superarse a sí mismo cada día, hasta lograr un sentido a su vida. Desde pequeño estuvo acompañado de su hermano mayor Salim y por Latika, una niña huérfana a quien el destino colocó en su camino y quien se convirtió en el amor de su vida. Lo interesante es ver cómo estos 3 personajes se convierten en lo que ellos mismos llamaron “Los Tres Mosqueteros”.

La vida pasa, tan dura como siempre, y los tres personajes principales se separan; el destino los reúne nuevamente años después, con la clara realidad de mostrarle a Jamal (el chico del Té) que a veces las personas deben de darse por vencidos y dejar los sueños a un lado. Sin embargo, mas allá de las adversidades, se nos manifiesta el elemento más importante en éste personaje: su ESPIRITU; sí, aquello que nos empuja y que nos mantiene en pié cuando las palizas y tropezones debieron habernos dejado en el suelo.

Luego de encontrar nuevamente a su amor (Latika), quien se encontraba infelizmente siendo la pareja un mafioso, Jamal le pide que huyan… pero ella lo rechaza, porque no tenían para dónde ir (sin futuro) y no tenían dinero. Y, es ahí cuando él ve que Latika miraba el programa “¿Quién quiere ser millonario?”, y ella le dice que ese programa es una forma de escapar de la realidad, de salir de la pobreza. El le dice que la esperará cada día en la estación del tren a las 5:00 p.m. hasta que ella vaya… y ella va; pero los “matones” de su pareja (incluyendo a Salim) la secuestran y la hieren en el rostro, desapareciendo su rastro.

En su afán de encontrar a Latika, la única meta de Jamal se convierte en ir al programa “¿Quién quiere ser millonario?” con la única esperanza de que ella pueda verlo. Ella, es su destino. Es así como cada momento de su vida le sirve de pista a las respuestas que necesita para acertar a las preguntas. Y le va tan bien, que todos se hacen la pregunta: ¿cómo lo hizo?... llegó a los 10 millones de rúpias.

Cada pregunta lo acercaba más a su amor verdadero, hasta que la Policía sospecho de un fraude; de ahí, a que nuestro personaje fuera torturado y golpeado para que confesara su crimen, el cual había sido: ser sincero; y querer encontrar al amor de su vida. Aquí, entra en juego algo a lo que llamamos destino, y una serie de eventos no relacionados directamente entre sí ponen a Latika al teléfono para contestar la última pregunta por el premio de 20 millones de rúpias. Su respuesta fue: “nunca lo supe” (nombre del tercer mosquetero: Aramis)… ella le dice a Jamal que el premio no importaba… y lo demás es historia…la respuesta era la D: es el destino.

Al final, no podemos ir en contra del destino, porque sencillamente lo desconocemos. Yo soy de los que cree que lo que sea que hagas, debes hacerlo lo mejor que puedas, ya que al final, no hay mejor premio que la tranquilidad de haber hecho lo correcto. El amor no es mas que dar un pedacito de ti... y siempre habrá alguien que nos lo reponga. :)

febrero 16, 2009

Por ti.

Alguien me preguntó acerca de mi forma de hacer las cosas. Bueno, me gusta hacer “magia” y quizás hacer de lo imposible una posibilidad. La realidad de las cosas es que siempre hay una solución y una forma para lograr lo que queremos.

Ante lo imposible… aquí te bajo una estrella.

febrero 10, 2009

La Sociedad de los Poetas Muertos.

Cuál es el valor de nuestros sueños, me pregunto. Algunas veces nos ofuscamos tanto en cumplirlos que nos olvidamos de los demás, e incluso de por qué los seguimos. El mundo sigue girando, mientras nos encerramos en llegar a nuestras metas y propósitos. Y se ha preguntado usted cuál es el sueño de las personas que lo rodean. ¿Qué valores los impulsan cada día a seguir adelante?

Vivimos en un afán de vida en donde la amistad es más el fruto de un trabajo que de una casualidad, donde los amores duran un momento y en donde la familia es sinónimo de días festivos… ¿ya te has dado cuenta?

La teoría es que debemos querer lo mejor para las personas que amamos. Sí, amor, esa palabrita vieja y aburrida que le sirve de excusa al mundo para enmendar sus errores, y que ayuda a muchos a conciliar el sueño con la tonta idea de que mañana todo estará bien. Veo en los escritores jóvenes y en los nuevos poetas la misma historia: el amor como una manifestación de su frustración.

Hoy tomo la obra que titula este post, para decirle a usted y al mundo en que vivimos, que el amor es mucho más que carencias. No es el resultado de frustración o vivencias ¿Por qué creen que escribo tantos disparates cada año? Usted qué cree: ¿se vive para amar, o se ama para vivir? Si ya eligió su respuesta, espero que haya sido “ninguna de las anteriores”. Lo interesante de este sentimiento es que se manifiesta en diversas formas, pero todas se resumen a lo mismo: son una parte de ti. Lo que das o recibes, no importa.

La poesía da un cierto placer a los poetas. El conquistar a una mujer se vuelve en algunos casos una batalla de versos en los que la mente no acepta la realidad en que vive, o en donde el alma busca sus propias respuestas... sin seguir reglas. Sin embargo, muchos poetas comienzan en su adolescencia a descubrir cosas que a otros les toma décadas… si no sabe a lo que me refiero, no se preocupe, algún día lo entenderá.

Más allá del romanticismo, de ese deseo por encontrar a ese alguien especial; de esas metas y logros por cumplir, se esconden un sinfín de probabilidades que recaen sobre dos cosas: qué necesitas y qué quieres. Si le preguntas a las personas qué están dispuestas a hacer por amor, te dirán que… todo. Claro está, excepto a romper las reglas que han seguido durante años. Y lo cierto es que todos pensamos de forma distinta, tenemos diferentes potencialidades y quizás solo tengamos que abrir un poco la mente. Algunos siguen las reglas y otros no; esto es así.

El pensamiento y el corazón son libres. En vez de perder el tiempo preguntándonos si San Valentín es o no una fecha comercial; qué regalo comprar, o a quién felicitar… se lo digo de esta manera: lo único que no podrán recuperar es el tiempo. Aprovecha cada día de tu vida viviendo lo mejor que puedas, y has de la vida de tus seres queridos la mejor vida que puedan tener… lo demás es basura. La vida no es una estructura y la poesía no tiene reglas; todo se resume a que crees tu propio esquema y lo realices. Si debes romperlo, por algo es tuyo.

“Vive cada momento como si fuera el último” (Carpe diem).

febrero 09, 2009

Una oportunidad.

La vida es una oportunidad única e irrepetible… y está llena de oportunidades. Cada mañana al levantarnos, nos miramos a los ojos frente espejo; y yo me pregunto: ¿Qué tan sinceros somos con nosotros mismos? ¿Qué tanto importa lo que sentimos, y no manifestamos a los demás?

Mientras crecemos, vivimos. La vida nos va forjando una coraza por dentro, cuya única función es protegernos de las cosas de fuera. Algunos le llaman madurez, otros experiencia, pero lo cierto es que las cosas que vivimos nos marcan las pautas a seguir en lo adelante. He leído y escuchado a muchas personas predicar la misma idea: “nunca demuestres lo que sientes en verdad; si lo haces, saldrás lastimado (a)”… y lo siento… yo no creo en eso.

El dolor y el sufrimiento son parte de nuestra vida, desde que nacemos hasta nuestra muerte. Negar lo que sentimos es negar una parte de nosotros; y si bien debemos sopesar las cosas antes de tomar una decisión, siempre he sido partidario de que lo único que debemos tomar en cuenta es si creemos que es lo correcto. Y la pregunta vendría siendo: ¿no eres sincero (a) contigo mismo (a) por temor… a ser feliz?… a vivir?... a compartir?

He visto muchos amores (parejas familia, etc.), y muchas amistades perderse por un simple silencio. He visto guerras que podrían acabar en cinco minutos durar meses, porque nadie se atreve a dar a torcer su brazo. He visto litigios durar décadas por simple rencores de infancia; y como siempre, lo único que me pregunto es: ¿por qué los seres humanos somos tan estúpidos? Dejamos pasar las mejores cosas de nuestra existencia por meras idioteces como el orgullo, el rencor, la envidia y la ira.

No se trata de quién o qué somos, ni se trata de las circunstancias. Esto de vivir es sencillo: cuando veas una oportunidad, cuando el corazón se acelere por algo en lo que crees, cuando el tiempo se detenga en un solo punto: sencillamente tómala. Las oportunidades no se repiten, porque cuando repiten ya no son las mismas. Si sientes algo por alguien díselo; si quieres hacer algo, hazlo; si quieres decir algo, dilo. Porque te apuesto que lo peor que podrá suceder es que ese preciso momento en que lo hagas, sea el mejor recuerdo de tu vida.

Estamos en un mes dedicado al amor y la amistad. Un simple mensaje, una carta, una llamada y hasta una sonrisa, marcan una diferencia. Tomen este mes como excusa y a ese alguien olvidado háganle saber que su recuerdo está presente. La vida te trae las oportunidades, puedes tomarlas o perderlas. Tal vez no logres conseguir todo lo que quieras, pero tendrás lo que te mereces. Toma un minuto del resto de tu vida y hazte esta pregunta: ¿Cuál es mi excusa para llegar a donde quiero? Aquí y ahora, esta es tu oportunidad. ¿Qué esperas?

febrero 04, 2009

El Curioso Caso de Benjamin Button.

Para los que hemos leído la obra de Francis Scott Fitzgerald, publicada en el año 1929, la película en sí nos da una mejor visión de las cosas, aunque varía en muchos aspectos. Esta adaptación cinematográfica al igual que la obra literaria, encierra en sí misma una idea interesante: nuestra vida vista en perspectiva, desde una óptica inversa.

La vida solo tiene sentido yendo hacia atrás, pero hay que vivirla hacia delante”. Nacer como un anciano y morir como un bebé te lleva a cuestionarte sobre qué tan importante es el conocimiento ¿Influye en nuestra vida lo que sabemos, o vale más lo que sentimos? Algunas especies animales transfieren todo su conocimiento genéticamente a su descendencia… y si eso pudiera ocurrir en nuestra especie, la pregunta sería: ¿Eso nos haría variar nuestras decisiones? ¿Somos un resultado matemático o el efecto de las probabilidades? Lo que somos cada uno de nosotros definitivamente afecta nuestra forma de ver las cosas.

Ninguno de nosotros es perfecto para siempre”. La ilusión nos lleva a ver estrellas por encima del plasma intergaláctico. Las estrellas están ahí, pero a millones de años luz. Las personas cambiamos, tomamos diferentes rumbos en base a nuestras decisiones, y en este punto donde la ilusión y la realidad chocan, creando la perfecta imperfección del amor, hay que saber elegir entre: “Quiero recordarnos tal cual estamos ahora” o “Nunca es demasiado tarde para ser quien queremos ser”.

Algunas personas se obsesionan con la edad, y cada año piensan que pierden algo de sí con cada minuto de la existencia que transcurre dentro de las arenas del tiempo. Y yo creo que es lo contrario: cada segundo ganamos algo más, y no perdemos mas que aquello que queremos olvidar. En el amor y la amistad no existen reglas, y no hay un tiempo para empezar o terminar las cosas. Todo se resume a posibilidades y a momentos adecuados. Puedes elegir hacer lo que quieras, y será la elección correcta.

Conforme crecemos, ya de adultos, nuestra visión del amor y la amistad son como nuestras venas: empiezan como arterias que cada día se ramifican mas y mas, hasta que nos arropan todo el cuerpo… nos dan la vida. Sin embargo, ese cambio interno que cada uno de nosotros experimenta como ser humano a lo largo de su vida, nos lleva a dejar a un lado muchas cosas, que podríamos llamarles sacrificios; y al ver nuestra vida en perspectiva, creo que más importante es visualizar lo que hemos ganado, lo que hemos realizado y lo que hemos vivido, que las cosas que hemos perdido.

El amor y la amistad no atan, solo aprietan. No se pierden en el tiempo, solo se esconden. Al fin y al cabo: “Algunas cosas, nunca las olvidas”. No se renuncia a un amor, como no se pierde a una amistad. Las arenas del tiempo no pasan en vano, pero tal y como nos muestra esta obra y como siempre digo: No importa como comienza o como termina algo, lo importante es el valor de lo del medio. Lo vivido, pesa más que la propia vida; y Benjamin Button comprendió eso.

La vida no se mide en minutos, se mide en momentos.

febrero 02, 2009

¿¿¿Amor???

Yo siempre he dicho que la MUJER es el mejor invento de Dios. Y lo cierto es que es un ser celestial en muchos sentidos: puede crear vida; puede dar lo mejor de sí, sin esperar nada a cambio; es mucho más fuerte por dentro que muchos de nosotros (hombres) por fuera; y se ven exquisitamente bien.

Una amiga me preguntó sobre qué sucede con el amor en estos días, que ya nadie lo menciona. Las personas se pierden tanto en lo mundano, que han perdido este toque de magia. Recuerdo que alguien me preguntó una vez sobre qué era el amor en el sentido más objetivo de la palabra… y ahora que lo pienso, me pregunto: ¿Es posible conceptualizar un sentimiento?

Las palabras son solo palabras, pero con los sentimientos cada segundo cambia el sentido de las cosas. El amor es una dulce ironía: está frente a ti cada segundo de cada día de tu vida y ni aún así puedes comprenderlo en su totalidad. No se trata de una pareja, de la familia, y ni siquiera de uno mismo: el amor es, sencillamente, la capacidad de dar una parte de ti por alguien o por algo.

Vivimos en un mundo competitivo, agresivo y despiadado, que nos exige cada día más de lo que somos; pero debemos recordar que lo que hace a un gran hombre o a una gran mujer son las pequeñas cosas que marcan una diferencia. Es cierto, no muchas personas se atreven a escribir sobre el amor y la amistad; algunos lo consideran una pérdida de tiempo, algo innecesario que está implícito en lo que somos día a día… ¿Será cierto? No, no lo es. Si algo he aprendido en esta vida, es que las cosas se demuestran; sino, no existen. Un mero verso puede inmortalizar un amor; un simple abrazo, puede sellar una amistad por siempre. Y si te preguntas por qué, porqué hacerlo, por qué dedicar un tiempo perdido a algo que tal vez ni siquiera existe, que se sobreentiende o que será efímero… (Sonrisa)… porque cuando haces algo que crees correcto lo haces de manera espontánea, y quizás esa sea la única diferencia que marcará tu vida o la vida de alguien más.

El amor y la amistad son solo dos palabras; pero ya lo dije una vez: las palabras no importan, lo que importa es su significado. No he encontrado todas las respuestas, pero tengo muchas preguntas. Así, que como es de tradición este mes de febrero se lo dedicaré a estas 2 palabras, con una visión algo distorsionada de lo que es el eje mismo de nuestra existencia, ese sentimiento que nos empuja a ser lo que somos, así como a sus diversas manifestaciones.