febrero 17, 2010

Por Una Sonrisa.



Algunos cargamos un mundo en nuestra espalda, atiborrados de problemas diarios vivimos inmersos en un mundo que está más allá de nuestro control y en el cual esperamos seguir adelante cada día… se nos llama: adultos. Llega un momento de la vida en el que todas las decisiones tomadas te pasan factura... y pesan más que el oro. En aquel momento, todos los caminos que tomaste te trajeron a éste lugar: tu corazón.

Cada persona es el resultado de su entorno, y ese entorno varía en cada momento. El amor propio no es más que el valor que le damos a nuestra persona durante toda la vida. Y a pesar de que algunos lo pueden llegar a visualizar como una manifestación del egoísmo, es quizás la forma de amor más elemental e importante. Todos conocemos el proverbio “Nosce te ipsum” (conócete a ti mismo). Si no tienes nada que darte a ti, cómo podrías compartirlo con los demás. Alguien me dijo una vez que perdía mí tiempo al tratar de “salvar el mundo”; , quizás sea cierto el argumento de que “solo porque puedas hacer algo, no significa que debas hacerlo”, pero aquí mismo es que radica la magia del amor propio: haces lo que sientes correcto. Tomas tu decisión y la llevas hasta el final corrigiendo en el camino todo lo necesario.

Hoy es miércoles de ceniza, y estaba pensando cómo un solo hombre cambió la Historia. Era solo un carpintero con ideas políticas revolucionarias que creía en el valor de cada vida humana como lo más maravilloso de la Creación. Y algunos dos mil y tantos años después uno se pregunta si vale la pena valorarnos como seres únicos que vamos de paso por la vida. Este amor propio es lo que nos empuja cada día a seguir adelante y a enfrentar los retos de esta vida, es lo que nos motiva a perfeccionarnos y a corregir los errores pasados. Y luego de ver la vida en toda su extensión y complejidad, nos damos cuenta de que la magia sí existe, y está dentro de cada uno de nosotros.

Lo que somos, no es nada comparado con lo que podemos llegar a ser. “Estamos siendo”, diría mi profesor de filosofía. Y si vemos en cada persona el valor propio de una vida, si podemos llegar a esa empatía con los demás; entonces, comprendemos ese mensaje que nos dejó aquel Hombre hace unos miles de años: “ama a tu prójimo como a ti mismo”… si puedes hacer esto, te felicito, pues tendrás el secreto de la felicidad. Y por cierto, este post se titula: “Por una sonrisa”… eso es lo que algunos cobramos por hacer el bien a los demás. Cuando das algo de ti, lo haces de corazón, sin esperar nada a cambio. Hay momentos en la vida en que salvando a alguien más, nos salvamos a nosotros mismos.

En la búsqueda de uno mismo, podemos llegar a cometer errores, y de seguro habrá temores. Pero de esto se trata la vida: de caer y levantarnos cada día, buscando hacer de nuestros valores y convicciones un Norte a seguir. Solo hace falta una sonrisa para seguir adelante. 

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