febrero 28, 2010

Comenzar de Nuevo.



Ya no tengo tanto tiempo como antes para dedicárselo a temas “profundos” del alma; pero, quiero terminar los posts de Febrero con un aspecto interesante de nosotros los seres humanos: nuestra habilidad para comenzar de nuevo.

Las heridas del alma son las que dejan las más profundas cicatrices, pero el tiempo lo cura todo. A veces, las cosas funcionan, otras no. Y no solo se aplica al amor o a la amistad. A veces, queremos ayudar y terminamos armando un tremendo lío. También, creemos poder hacer que algo funcione, pero nos damos cuenta de que hay cosas que están más allá de nosotros… Así es la vida. Un viejo maestro me enseño que, a veces, resulta más importante formular la pregunta, que la propia respuesta. La pregunta sale de ti: de tu percepción, de tus incógnitas y de tu forma de palpar esa realidad que te rodea.

Y lo cierto es, que mas allá del método empírico, del ensayo/error y de la autocrítica, la mente humana busca de forma incesante obtener ese estado de paz llamado armonía. Recuerdo cuando aprendí una técnica budista para golpear muros de concreto con los puños (jajaja, aún lo hago de vez en cuando). Cuando comencé yo quería ser el más fuerte del mundo (cosa de hombres); pero, con el paso de los años fui aprendiendo algo que solo aprenden los monjes golpeando esos muros de concreto: mientras más furioso estás, mas te duele cada golpe. (Claro, a excepción de columnas de concreto reforzado… siempre duelen). El punto es, que tales golpes no se enseñan para lastimarte o lastimar a otros, se enseñan para canalizar un flujo energía. Y sí, se siente bien: puedes hacer vibrar las paredes de una casa con un buen golpe… pero no te lastimas. Mas bien, te liberas.

Ahora bien, ¿qué tiene que ver esos golpes del budismo zen con los “tropezones” de la vida? Son básicamente lo mismo. Para seguir el camino de la vida o para poder comenzar de nuevo, debemos encontrar cierta armonía con nosotros mismos. Debemos dejar a un lado todo aquello que nos corroa por dentro el alma y debemos canalizarlos en aras de obtener esa tranquilidad que nos permitirá seguir adelante. Debemos perdonarnos a nosotros mismos antes de intentar lanzar un primer golpe. Y debemos evitar lanzar golpes con rabia o con temor, ya que quienes saldremos heridos seremos nosotros mismos. Por último, debemos aprender a golpear muros (metafóricamente hablando) para canalizar nuestra energía en un momento dado.

Una vez estamos en paz con nosotros mismos, podremos seguir adelante y comenzar de nuevo. Cada día es una nueva oportunidad de hacer las cosas de una forma distinta y mejor. La vida es un don maravilloso y debe ser respetada. Debe existir una proporcionalidad entre lo que hacemos y lo que pensamos. Un golpe a un muro no se trata de hacer daño: se trata de llevar una armonía hacia donde no la hay. Y así sucede en la vida. Si nos quedamos estáticos esperando que las cosas cambien por sí mismas, pocas veces sucederá. Debemos intervenir, tratando de comprender la existencia misma de las cosas. La vida se trata de decisiones y consecuencias. Debes estar en paz contigo mismo antes de seguir adelante, sino, no habrá un rumbo fijo que te oriente, pues el pasado te seguirá al presente y marcará tu futuro. Comenzar de nuevo, solo depende de ti.

febrero 22, 2010

Pobre Amor.

El amor no tiene nada, ni siquiera límites. Se rinde ante el más débil corazón sin motivo alguno. Te roba los sentimientos haciendo que te rindas y te arrodilles ante su presencia. El amor no tiene tiempo, tan solo camina por la vida sin descanso alguno buscando a quien servir, procurando abrirse al corazón. Este amor mata en silencio, es como una droga que hace sufrir la más placentera agonía de vivir, de sentir y de soñar. Pobre amor que no encuentras un lugar, vas y vienes por ahí pidiendo limosnas, dejándote ver por momentos como una ilusión pasajera que fragua al viento tras una tempestad.

Eres capaz de sobrevivir aún sin cuerpo y afectas la memoria con tus recuerdos. Estás aquí, siempre lo has estado. Y siempre estás navegando por las aguas del indomable corazón. Quizás nos hemos visto por ahí. Yo te he visto construir sueños tras simples ilusiones, y te he visto hacer un universo de un solo grano de arena. Pobre amor, amar es un pasatiempo que te lleva con el viento, mas allá del tiempo. Ojos sollozos envueltos en lágrimas: gotas de alegría que anuncian tu llegada. Así te he visto, tan distinto y siempre el mismo. Quien te busca, jamás te ha encontrado, porque siempre has estado ahí, creando tu propio destino. El amor es pobre, porque no tiene nada que perder; o quizás es tan rico, que no necesita más nada.

Pobre amor que te disfrazas de tantas formas y colores para poder seguir tu camino. Por si no lo sabes, nadie escapa a la flagrancia de una rosa. No importa la forma o el color cuando lo que buscas es encontrar algo único e imperecedero que te haga inmortalizar este momento. Hoy necesitas de mis letras como yo necesito respirar. Quizás buscamos ambos lo mismo: encontrar una respuesta fuera de la razón. Lo tenemos todo y no tenemos nada… pobre amor.

febrero 19, 2010

El Árbol de los Amigos.


Recuerdo que leí este mensaje hace años. Me lo mandaron por correo y ya ni recuerdo quién fue. Algunos lo atribuyen a Jorge Luís Borges, pero otros dicen que es de un anónimo. El punto es que el valor de las palabras se mide por su contenido no por su autoría, por lo que hoy comparto este mensaje con ustedes.

El Árbol de los Amigos.

Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, mas otras apenas vemos entre un paso y otro. A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos. Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos.

El primero que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá, que nos muestran lo que es la vida. Después vienen los amigos hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros. Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.

Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino. A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz. Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y entonces es llamado un amigo enamorado. Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies. Más también hay de aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca.

Hablando de cerca, no podemos olvidar a los amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra. El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones. Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.

Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. Hoy y siempre... Simplemente, porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. Siempre deja un poco de si y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.

febrero 17, 2010

Por Una Sonrisa.



Algunos cargamos un mundo en nuestra espalda, atiborrados de problemas diarios vivimos inmersos en un mundo que está más allá de nuestro control y en el cual esperamos seguir adelante cada día… se nos llama: adultos. Llega un momento de la vida en el que todas las decisiones tomadas te pasan factura... y pesan más que el oro. En aquel momento, todos los caminos que tomaste te trajeron a éste lugar: tu corazón.

Cada persona es el resultado de su entorno, y ese entorno varía en cada momento. El amor propio no es más que el valor que le damos a nuestra persona durante toda la vida. Y a pesar de que algunos lo pueden llegar a visualizar como una manifestación del egoísmo, es quizás la forma de amor más elemental e importante. Todos conocemos el proverbio “Nosce te ipsum” (conócete a ti mismo). Si no tienes nada que darte a ti, cómo podrías compartirlo con los demás. Alguien me dijo una vez que perdía mí tiempo al tratar de “salvar el mundo”; , quizás sea cierto el argumento de que “solo porque puedas hacer algo, no significa que debas hacerlo”, pero aquí mismo es que radica la magia del amor propio: haces lo que sientes correcto. Tomas tu decisión y la llevas hasta el final corrigiendo en el camino todo lo necesario.

Hoy es miércoles de ceniza, y estaba pensando cómo un solo hombre cambió la Historia. Era solo un carpintero con ideas políticas revolucionarias que creía en el valor de cada vida humana como lo más maravilloso de la Creación. Y algunos dos mil y tantos años después uno se pregunta si vale la pena valorarnos como seres únicos que vamos de paso por la vida. Este amor propio es lo que nos empuja cada día a seguir adelante y a enfrentar los retos de esta vida, es lo que nos motiva a perfeccionarnos y a corregir los errores pasados. Y luego de ver la vida en toda su extensión y complejidad, nos damos cuenta de que la magia sí existe, y está dentro de cada uno de nosotros.

Lo que somos, no es nada comparado con lo que podemos llegar a ser. “Estamos siendo”, diría mi profesor de filosofía. Y si vemos en cada persona el valor propio de una vida, si podemos llegar a esa empatía con los demás; entonces, comprendemos ese mensaje que nos dejó aquel Hombre hace unos miles de años: “ama a tu prójimo como a ti mismo”… si puedes hacer esto, te felicito, pues tendrás el secreto de la felicidad. Y por cierto, este post se titula: “Por una sonrisa”… eso es lo que algunos cobramos por hacer el bien a los demás. Cuando das algo de ti, lo haces de corazón, sin esperar nada a cambio. Hay momentos en la vida en que salvando a alguien más, nos salvamos a nosotros mismos.

En la búsqueda de uno mismo, podemos llegar a cometer errores, y de seguro habrá temores. Pero de esto se trata la vida: de caer y levantarnos cada día, buscando hacer de nuestros valores y convicciones un Norte a seguir. Solo hace falta una sonrisa para seguir adelante. 

febrero 15, 2010

Rock Valentine.



Aún hoy, me duele la garganta por estar cantando (rock) ayer. En otros tiempos, yo hubiera estado preocupado por escribir mis respectivos posts y por felicitar a medio planeta; pero, los tiempos cambian, al igual que nosotros. A cada ser querido se le lleva presente cada día del año, y no un día en específico. Sumándole a todo esto una semana con una carga excesiva de trabajo; bueno, preferí dedicarle este fin de semana a mi familia. Hace unos días, a uno de mis sobrinos varones le obsequiaron de cumpleaños su anhelada guitarra (y micrófono) para jugar la cinta Rock Band 2 en su Xbox360.

Como es de esperar, el quería quemar su vicio asistido de un profesional en “cucuteo” electrónico; o sea, yo. Ayer era domingo familiar y día de San Valentín, por lo que nos reunimos todos a almorzar y a pasar el día en familia. Bueno, el día de ayer será recordado por la historia como el “Rock Valentine”: Una tarde de karaoke aficionado, rock, familia y buena comida. Yo nunca he sido muy propenso a leer instrucciones, le quitan la gracia al asunto. Así que me puse con mi guitarra a programar el jueguito… que no es para niños: es más difícil que el diantre. Bueno, creé los personajes (avatares) de mis sobrinos, les di las instrucciones de rigor (a veces, hay que leer el manual) y luego de “conectar” el micrófono: comenzamos la gira por varias ciudades. En esencia, mis sobrinos varones parecían los hijos de Jimi Hendrix, y mis sobrinas: creían que estaban en American Idol.

Yo soy zurdo, me da un poco de “brega” tocar, pero en mi única oportunidad: no pasé vergüenza (esos muchachitos no aflojaron la guitarra ni para ir al baño)… y me tocó cantar “The eye of the Tiguer” (Surviver), la canción de la película Rocky III… saqué el 100% en mi interpretación, contra el 99% de mi sobrino en la guitarra (jajjaja: lo relajaré hasta que tenga 18); canté como 7 canciones. Cantaron mis hermanas, mi cuñado, mi sobrinita chiquita y todos aplaudíamos como locos durante varias horas. En fin, fue un gran día de San Valentín (Mis hermanas llevaron la decoración alusiva a la fecha) y lo pasamos en familia. Amor filial: eterno e insustituible.

P.d. Espero que el sábado me dejen tocar un poco!!! :D

febrero 09, 2010

Arriba en el Cielo.


Hace un tiempo, estaba viendo la película Up In The Air, nominada a mejor película del año por la Academia. La verdad, me gustó mucho la trama y las perspectivas presentadas dentro de la misma. Pero me quiero centrar en el punto del amor… (¿no es ese el tema de moda???) Vivimos en un mundo cada vez más competitivo; y a veces, la vida se siente así: una serie de reacciones mecánicas que te empujan en el día a día. No voy a narrar la película, ya que le quitaría la magia. Pero, me interesó la historia simultanea entre los personajes.

Digamos que tenemos a un hombre maduro, Ryan Bingham (George Clooney), un profesional que ha dedicado su vida a hacer dinero; fuera de eso, no tiene nada: familia (casi no los ve), amigos (no fuera del trabajo), nada. Solo compañeros de trabajo y trabajo. No quiere tener hijos, y no quiere casarse, ya que en su vida considera que no hay tiempo (es muy exitoso)… bueno, un día conoce a una hermosa mujer, Alex (Vera Farmiga); técnicamente, un reflejo de el, y tienen algo más que un amorío. El le abre las puertas a su vida, y ella entra; e incluso, va con él a la boda de su hermana. Alex y Ryan se encontraban en distintos países, ya que los dos vivían viajando; y lo cierto es, que mas allá del sexo, de la madurez de los personajes o de la circunstancias, ellos eran una pareja “perfecta”… Pero me falta Natalie (Anna Kendrick). Joven e impulsiva cree tener el mundo perfecto y toda su vida controlada (todos pasamos por ahí). Y podemos ver cómo ella se va dando cuenta de las realidades de la vida al lado de Ryan. A Natalie, le tocó vivir la cruda realidad de la vida y destrozó su burbuja… pero aprendió mucho.

Digamos que Natalie juega un papel importante en la vida de Ryan. Ella literalmente amenaza su trabajo y su modo de vida; pero él, más allá de verla como una amenaza, trata de enseñarle todo lo que sabe, incluyendo el mostrarle la realidad que se vive en el mundo real (desconocida para ella). Sin embargo, con cada enseñanza, él aprende más de esta jovencita. Es más, creo que él la consideraba como su hija, y es este punto de vista el que lo lleva a replantearse sus metas y logros en la vida. De vez en cuando, Ryan daba unas conferencias y empezaba diciendo: “Pongan todas su pertenencias en una mochila”… “y las cosas más pesadas serán sus relaciones personales”… esa era su visión. Su mayor meta era llegar a los 10 millones de millas volando en American Airlines, con lo que obtendría una tarjeta Platinum de esta compañía (solo existían 6 en todo el mundo... y el fue la 7ma.)... pero ese día, al hablar con el Capitan en pleno vuelo, se dió cuenta de que en la vida lo que verdaderamente pesa son las personas con quienes compartes tus logros

Pero con Alex, esa visión materialista: cambio. Era una mujer deslumbrante, y él arriesgó todo y fue tras ella (a su casa)… y se dio cuenta de que ella era una mujer casada, con dos hijosAlex, literalmente le dijo a él, que su relación era un “paréntesis”, un “escape a la realidad” y que ambos eran adultos???… uno solo se puede imaginar lo difícil que es estar en esa posición, ya que para Ryan: ella (Alex) era su realidad.

Ahora se estarán preguntando qué tiene que ver todo esto con el tema del amor. Es simple, antes de tener cualquier tipo de relación sentimental, asegúrate de poner las reglas del juego claras. No se trata de tiempo perdido o de experiencias, se trata de que en el amor no hay reglas; pero, sí hay límites en las relaciones humanas. Con los sentimientos nunca debe haber dudas, ni errores, porque las cosas del alma: dejan cicatrices profundas.

Yo soy de los que prefiere pedir perdón mil veces y echarme todas la culpa de los que sea, antes de herir los sentimientos de otra persona. (Lo aprendí hace décadas). Vivimos en un mundo pequeño, y por más que vivas en el cielo: aquí en la Tierra, lo que te define verdaderamente, es lo que eres frente a los demás. La vida no es borrón y cuenta nueva; es, saber valorar lo que se te brinda en un momento dado... y seguir adelante.

Yo, recomiendo esta película.

febrero 07, 2010

En Ti - Moenia-

Para mi sorpresa, un par de meses atrás, al escuchar la última producción de Moenia (En Eléctrico), me topé con una nueva versión de la canción “En Ti”, que había salido en Le Modulor (2001). Y algo que me llamó la atención dentro de esta nueva versión, fue el efecto “latido” (de corazón) que tiene esta canción. Yo tengo 3 subwoofers activos, filtrados a 80HZ… y el palpitar del corazón suena nítido. Es una canción corta, y está compuesta por dos partes. La segunda parte solo es percusión, al igual que en la canción original, solo que varía el ritmo. Y no sé, a veces, lo importante no es lo que se dice, sino el cómo se dice:

En Ti.
Dime la verdad, cuándo dejaste el cielo
Enamoraste al mar y se quedo en tu pelo.
El sol esta también, dormido en tu piel
y ya no hay nada mas que pueda mejorar

En ti... he encontrado mi razón
Se purifica el corazón.
En ti... lo tengo todo y mucho mas
y ya no tengo que buscar, solo en ti

Con cada palabra, cuando me hablas
Vas capturando mas mi alma
Y en los momentos, cuando te siento
todo mi mundo se esta moviendo

En ti.... he encontrado mi razón
Se purifica el corazón
En ti.... lo tengo todo y mucho mas
y ya no tengo que buscar, solo en ti.

Eres hermosa, única, perfecta e invaluable... tu le das sentido a mi vida. Y yo, solo tengo ojos para ti... ¿Pasarías el resto de tu vida conmigo?  Algo así es el mensaje de esta canción.

febrero 05, 2010

La Rosa del Desierto -Cont-.


Fue quizás la simplicidad del tema lo que llevó a este escritor a plasmar entre letras la complejidad de esta historia. Todos deseamos compartir nuestra vida con ese alguien especial, que pone de cabeza nuestro mundo, y que marca nuestra vida en un antes y un después. “Es una flor que no florece, pero jamás se marchita”, decía la dama de nuestra historia entre carcajadas de complicidad. Quizás el amor se había anidado en aquel lugar desde un primer momento. Dos destinos entrecruzados bajo la luna solo necesitaban esperar…

Ella veía en aquel artesano un enigma, algo desconcertantemente interesante. Al parecer el había viajado por el mundo, perfeccionando el arte de su oficio. Muchos amigos en muchos lugares causaban esa peculiaridad en sus obras, marcadas por un matiz oriental, puesto que había perfeccionado sus técnicas de tallado de madera en Bangkok (Tailandia). Fue quizás su dedicación, o esa obsesión por los detalles lo que mantenía prendada a la dama. Quién al llegar una tarde a casa con sus padres, luego de un viaje, encontró sorprendida en la sala, una peculiar mesa de caoba adornada en su tope con un mineral ya conocido. Ella no aceptaría el regalo, pues sabía que tenía cierto valor sentimental para su anterior propietario… pero éste, quedó en ir a su casa al día siguiente.

Aquel día, mirando los antiguos y valioso muebles de su casa, ella notó similitudes con algunos elementos de la mesa. Ellos ya se habían conocido antes, tiempo atrás. Una sola mirada había marcado sus vidas (¿destino?... no lo sé). Muchos recuerdos golpearon su memoria en una fracción de segundo y una gran sonrisa iluminaba su mañana. Esa tarde ambos se sentaron frente a la rosa, y ella preguntó sobre su historia.

El contestó: “Se dice que una vez existió un amor imposible entre una duna de arena y un rosal…” eso me contaron los tuaregs. Al terminar su historia, la dama había estallado en llanto, pero sonreía. Había comprendido el mensaje oculto dentro de la leyenda de la rosa del desierto. Esa misma leyenda que estaba tallada por toda la mesa en la cual reposaba aquel noble recuerdo. ¿Por qué me la obsequias? Preguntó ella. Y él le dijo algo como: “Llegaste a mí sobre la arena, bailando en el viento; y, al compás del tiempo… te volviste mi rosal”. Te conocí tiempo atrás, pero jamás me atreví a hablarte. Mi abuelo fue quien talló estos muebles, y yo lo acompañaba; así te conocí... una década atrás. El hombre que hoy soy, te lo debo a ti. Has sido la fuente de inspiración en mi vida. Esta mesa, la tallé para ti: el día que te conocí. Tú siempre has sido y serás su dueña. Y la rosa del deierto...es solo el recuerdo de que el amor no muere al tiempo. El estar hoy frente a ti, es una prueba de ello.

Tiempo después se casaron, y lo demás: es historia. Algunos cabos quedan sueltos, pero así son las cosas. Sobre lo mejor de la vida no se escribe, porque podría perder su magia. Un desierto puede parecer a simple vista algo desolado; pero, en el fondo, es quizás el único lugar en que una persona se encuentra a sí mismo. Pocos llegan a comprender lo inmensamente ricos que somos al valorar en su justa medida las oportunidades que nos brinda la vida, cada día. Amor, no son cuatro letras: son toda una travesía. Un enigma similar a la rosa del desierto: frágil y resistente, confusa y hermosa a la vez. Una multiplicidad de formas dignas de admiración y contemplación, en un mundo en donde las arenas del tiempo bailan al compás del viento y llenan nuestra vida de color. Quizás, algún día escribiré la leyenda de la rosa del desierto, pues en ella se encierra el significado de la palabra: amor.

febrero 03, 2010

Cada Febrero.

Cada año, en el mes de Febrero, le escribo unos doce posts al tema del amor. No es algo al azar… digamos, que es una tradición. ¿Por qué? En nombre del amor nacemos; gracias a el, vivimos. Y lo cierto, es que nos pasamos media vida tratando de entender su sencilla complejidad. De ahí que yo me metiera en este lío… es algo entretenido.

Elio Carletti dijo una vez, sobre la Belleza, que: “era la suma de las partes trabajando juntas de tal modo que no se necesitaba añadir o alterar nada más”. Y creo que podemos aplicar el mismo criterio al amor: un conjunto de partes, que vistas desde un todo, generan armonía.

Cada persona tiene su propia noción del amor. Arraigados en sus vivencias y experiencias; en sus temores y anhelos… pero yo no busco eso. Me gusta ir un paso más allá y teorizar, dejando a un lado lo subjetivo. Sí, es un poco difícil escribir sobre lo que se siente sin mezclar los sentimientos, pero tampoco es un imposible. Siempre me gusta partir de un algo elemental, para llegar a un objetivo. No se trata de cambiar el mundo, ni de alterar la paz mental de las personas. Lo cierto, es que se trata de divertirme un poco explorando aquellas cosas que no son tan sencillas de encontrar sobre el tema. A veces hago historias; otras, desarrollo ideas; pero, en su conjunto, estos posts son algo así como un camino. Quizás debo partir desde cero, desde la nada. No sé… un amor que nace, literalmente, en las arenas del desierto; y, que yace perdido en el tiempo.

La Rosa del Desierto.
“Todo comenzó con una rosa del desierto, yacía solitaria sobre una peculiar mesa de caoba americana. Interesante contraste. Jamás uno pensaría encontrar una de estas en medio de una ciudad sin desiertos. Así que me propuse preguntar sobre su historia. Me dijeron que tenía cuatro décadas en aquel lugar, y la nadie la había tocado. Por qué, me preguntaba en mi interior. Me vi en la necesidad de sentarme frente a aquella interrogante mientras esperaba por unos documentos.

Mientras más esperaba, más intrigado estaba sobre aquel objeto. Por cosas del destino, una señora muy mayor pasó por mi lado en ese momento, y al mirarme sonrió. Me contó que esa rosa del desierto había estado en su familia por tres generaciones. Su padre, había conquistado el corazón de su madre con tal objeto (te preguntas: ¿con una piedra?... calma). Ellos se conocieron por casualidad: mundos distintos, historias distintas… nada en común. Ella observaba unos muebles, ya que sus padres se habían mudado a una casa más grande; y resulta ser, que él era el artesano que los construía. Al final de la pequeña tienda, bajo una solitaria luz blanca, había una pequeña mesa de caoba, tallada a mano. Era redonda, y tenía tres patas torneadas con una simetría aparentemente perfecta, que formaba un espiral… hacia el infinito. Mientras más se acercaba la joven a dicha obra de arte, más detalles aparecían en su superficie… ¿Cuanto cuesta?, preguntó la inquieta dama, que sentía atraída su mirada hacia aquel objeto. Él contestó: no está a la venta. “En ella se posa la rosa”, comentó, mientras levantaba el velo semi transparente que cubría a su pequeño tesoro.

En ese momento, ella notó, que lo que llamaba la atención era aquella rosa del desierto, colocada y centrada sobre las formas geométricas de aquella mesa. Ella le dijo: “es hermosa”, mientras una sonrisa adornaba su rostro. Y luego, se marchó… debía viajar al extranjero y estaba retrasada.

Un tiempo después, ella volvió a la tienda. Era una mujer mas madura, y el artesano ya era un próspero empresario, pero vivía su vida igualmente sencilla. ¡Aún no has vendido tu rosa!, fueron sus primeras palabras. Y lo cierto es, que era una mujer hermosamente deslumbrante. Una fuente de inspiración, digna de ser tallada en madera. Y digamos que así lo hizo… pero esa es otra historia.

Ella jamás había visto una rosa del desierto, y por más que había buscado una no la había encontrado. Toda aquella conversación sobre el tema fluyó tan bien, que pasaron unas horas conversando sobre sus respectivas vidas y sus diametralmente opuestos puntos de vista sobre todo… quizás por eso se atraían tanto.
Continuará…