febrero 15, 2012

El Amor en Tiempos de Soledad.


El ser humano, al igual que cada ser vivo: nace solo y muere solo. Soledad, es una palabra escalofriante para algunos; y para otros, una verdadera dicha, que trae consigo la esencia misma de la vida: el amor. Si no existiera individualmente, si no conociera mis límites, mis virtudes y mis defectos… sencillamente, no habría un yo para amar, en ninguna de las formas de las que se conoce el amor.

El amor propio es, quizás, el amor más importante de todos. Cómo podrías amar a Dios o a otra persona si no te amas a ti. Cuando veo a una mujer, observo sus ojos; y mas allá de desnudar su cuerpo con mi mirada, me gusta desnudar su alma (algo que he adquirido con los años… ¿me estoy poniendo viejo?). Ver sus gestos, sus palabras, su forma de ver las cosas… hace de las cosas: algo interesante. Sin embargo, a veces, me toca ver el lado oculto: los miedos, temores, desesperanza, ansiedad y esa maldita desilusión por el amor. Lo reconozco, algunas mujeres son verdaderas “guerreras del amor”, algo que no podríamos ser los hombres. ¿Por qué? Porque casi siempre nos vamos por el camino más fácil y, no luchamos lo suficiente por hacer que las cosas funcionen.

Cuando hablo de soledad, no me refiero a estar alejado físicamente del mundo. Se trata de estar aislado, cuando se está completamente rodeado de personas. Hoy disponemos de una tecnología de “dioses” para estar conectados con todo el planeta a cada segundo de nuestra vida; sin embargo, es notorio como la soledad afecta los sentimientos más elementales. Puedes estar a tres centímetros de una persona y, en realidad, ambos pueden estar a miles de metros de distancia. Uno se pregunta: ¿dónde están? ¿En Facebook o Twitter, con una falsa sonrisa y compartiendo con 300 desconocidos los detalles íntimos de su vida? ¿Aislados frente a una TV, un computador o un videojuego? Hemos llegado a un punto existencial en el que la vida no se trata de compartir, se trata de presumir frente a otros (vacío existencial… o simplemente, soledad). Y lo triste, es que esto es una norma de millones de personas a nivel global.

Amar es, simplemente, la espontaneidad de compartir y compartirte con tus seres queridos; Es entregar, sin esperar nada a cambio; Es tratar de ser alguien mejor cada día; y es: buscarle un sentido a la vida. La soledad, no es un mal; pero, tampoco es un escudo. He visto personas quejarse de los males adyacentes al amor (que no existe, que es algo comercial, que optan por estar solos, blablabla). Los he visto sufrir y llorar por cuestiones de la vida. Pero, al final, siempre trato de hacerte entender que, a veces, lo primero que debes cambiar es tu actitud y tu forma de ver las cosas. Por biológico que parezca, fuimos creados en parejas por algo: para complementarnos. En esencia: Dos, son una unidad... aunque eso es solo un tipo de amor. Los hombres, no podemos vivir sin ustedes las mujeres y viceversa. está claro que sin cualquiera de nosotros: la vida sería algo aburrido y sin sentido.

Las personas pelean a cada momento, y no siempre las cosas funcionan; pero creo, que no hay mayor soledad que dejar de amar. La nobleza de este sentimiento está en que cura viejas heridas, revive las pasiones, y le da un nuevo sentido a la vida. En fin, que Dios bendiga a las mujeres: fuentes eternas de sufrimiento y sabiduría. Y que llene de Gracia sus ojos, pues en ellos está la más sublime perdición de un hombre: el amor.

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