noviembre 27, 2012

El mito del vampiro, Crepúsculo y otros “chupasangre”.



Recuerdo que fue el anochecer de un viernes, hace ya unos meses, estaba sentado en el patio (ayudado por el wifi del vecino) y en eso llegó mi sobrino mayor a mi casa. En ese momento, un murciélago pasó volando bien bajo hacia el árbol de níspero; y, en lo que pestañeo, el muchachito pega un brinco (no sacó lo valiente de su tío, solo parte de mi cerebro) y con la cara “aterrada”, me dice: “lo viste”… y le pregunto: qué, al murciélago, me responde. Y le digo que sí, que no se preocupara que estaba comiendo nísperos, y que lo peor que podría pasar era que lo “ensuciaran” (los murciélagos, al parecer, sufren de problemas intestinales, digo, para ser mamíferos). En fin, fue en ese momento que le dije: “recuerdo la primera vez que vi un vampiro”… el muchachito abrió los ojos como dos pesetas (aún me río de su rostro aterrado). “Estaba sobre una vaca”, continué… y en ese momento, con los ojos casi saliendo de su rostro, me preguntó: “¿Es verdad que los vampiros existen?” Y le dije, con una mirada tétrica, que: Siiii! (buajajaj). Y el muchachito casi brinca del sillón. Entonces, me preguntó: ¿Y cómo son?  Lo miré a los ojos, hice una pausa, y le dije: “son chiquitos, como 2/3 partes del murciélago que pasó volando¿es que tu no ves Animal Planet?” (Jajaja). Entonces, ahí fue que el manganzón (ya está casi de mi tamaño) razonó y con su voz semi-ronca (de “hombrecito”) me dijo: “ahhh, los vampiros son murciélagos”. Y le dije “sí.  Si mal no recuerdo, son tres variedades de murciélagos americanas (quién sabe y han emigrado o descubierto otras) ¿qué pensabas, que era como en Crepúsculo?”... y me eché a reír.

Por cierto, como ustedes entenderán Crepúsculo (o Twilight) es una historia absolutamente ficticia (repito: ABSOLUTAMENTE ficticia)  para “niños y/o adolescentes”. De ahí que los vampiros parezcan globos de “disco light” (brillan), no les afecte la luz, y corran como “flash”; bueno, y que los hombres lobo parezcan una cruza entre lobo y perro san bernardo… lo de los efectos especiales y la aventura, es para que nos entretengamos con los gritos y el juidero. En fin, si usted ya sabe que los vampiros son solo una especie de murciélago, y que no son personas: felicidades!!!, ya puede guardar esa estaca para el próximo asado. Por cierto, yo dejaría que Kate Beckinsale (Underworld) me diera mil mordidas y me “secara”… ya sabes Kate. Sin embargo, eso no es lo que nos trajo aquí. Veamos: chicas sexys y hermosas, cuerpos semi desnudos, algo de sangre e inmortalidad… comencemos por ahí. Y dejemos a Batman, a un lado (por cierto, “Batman” no representa a un superhombre: es solo un símbolo (héroe); cualquiera con dinero puede ser un Batman, Green Arrow, etc.; solo hacen falta unos años de entrenamiento, y mucho dinero para comprar “juguetes”).

Tolerancia, debe ser la primera palabra relacionada al tema. Los seres humanos tenemos la costumbre de partir desde una primera impresión (subjetiva) y deducir lo demás en base al empirismo. Si la chica es hermosa, es bruta. Si no es hermosa, debe ser bien “inteligente”. Si el hombre es fuerte, debe tener poco cerebro, etc. Y, hace siglos, si alguien era deforme o, simplemente, extraño… a ellos, se les llamaba muertos vivientes, sin alma… o vampiros. Eran personas a quienes ni se les consideraba como tales, sino como “monstruos” o aberraciones, sencillamente por su apariencia física; y, a ellos, le eran atribuidas cualquier muerte “extraña”. Por cierto: Vlad el Empalador es solo el “rostro” comercial del cine (pueden brincar el 80% de los “eruditos” sobre el tema…no me interesa). Bueno, debido a las chicas sexys y la poca ropa, el tema de los vampiros resulta algo interesante. Sin embargo, el público joven se ve seducido por una sola cuestión: el “amor eterno”. Pero, este tema de los vampiros se remonta mucho más atrás... y no tiene nada que ver con amor. (Ahora deben estar brincando los seguidores de Crepúsculo).  Si usted es seguidor de crepúsculo: no siga leyendo (JAMÁS se deben destruir los sueños de alguien)… sigan creyendo en el amor eterno, hasta que conozcan a la nueva vecina, y se auto cuestionen del por qué cada vez que levantan la mirada ven una mujer hermosa. (Ya escribiré sobre el amor eterno en Febrero)

Desde el origen de la humanidad, la sangre ha sido ese extraño líquido portador de vida. Los sumerios, mesopotamicos y los babilonios trataban de comprender los poderes de la sangre. Y cómo no: la sangre es lo que nos da la vida y muchas culturas veneraban la vida (y no la muerte, la cual era considerada como un tránsito hacia otro mundo). Lo cierto es, que se sabe que ante la ignorancia y el desconcierto, algunos pueblos buscaban la explicación de sus males (enfermedades y/o desastres) encarnándolas en seres físicos portadores de mal y de muerte. De ahí que se considere al vampiro como un ser maldito, sin alma y desterrado a divagar por sus pecados. Pero, como siempre digo, a medida que avanzamos, retrocedemos… me explico. Con el paso de los siglos, la humanidad siguió su curso, y debido a cosas del destino, nacieron algunas personas aquejadas de deformaciones congénitas o enfermedades. Esas personas, tuvieron una crianza en donde se les excluía de llevar una vida social ordinaria. Sume, sencillamente, la falta de Sol, la mala nutrición, el miedo a ser objeto de burlas (asustadizos), y obtendrá el verdadero origen moderno de esta leyenda. La literatura, como siempre, ha jugado un papel primordial en nuestras creencias y costumbres. Fue así como surgió nuestro Drácula, el cual encarna más a un zombi (muerto viviente) que a la figura del vampiro que conocemos hoy; y, ni siquiera quiero referirme a la “brujería”: demasiadas vidas se perdieron, por simple intolerancia.   

Ahora bien, la segunda palabra es: juventud. La juventud, me atrevo a afirmar, es el concepto humanamente más frustratorio de toda nuestra existencia (aunque yo la gocé, quizás, demasiado). Las personas la desperdician; y luego de madurar, darían lo que fuera por volver a “esos” años en donde la “fuerza”, la “belleza”, la “inexperiencia” y la “esperanza” son los cuatro puntos cardinales. No es de extrañar, que cada escritor plantee en su guión la materialización de sus sueños y frustraciones. “Eternamente jóvenes y enamorados”… pero eso, no importa. Recuerdo que hace unos años, en una feria de antigüedades se vendía una maleta que contenía un kit para cazar vampiros, de finales de los 1700 (una verdadera obra de arte). Pero este tema, surgió desde el origen de nuestra raza; aunque  las pandemias de Europa y el desconocimiento de las enfermedades fueron el detonante de su concepción actual. Un vampiro, no es más que la representación terrenal de un demonio. Es solo, el lado oscuro de nuestra humanidad (temor a lo desconocido). Lo de la sangre, la oscuridad y el sigilo: proviene de las batallas y guerras que se daban entre los clanes de la antigüedad (el miedo es la mejor arma, aún en nuestros días), así como del producto de las enfermedades desconocidas o epidémicas que causaban muertes “extrañas”. Por otro lado, con el paso del tiempo, el desarrollo y el comercio, las personas que transitaban por nuevas ciudades se encontraban con personas que eran físicamente similares a aquellos que habían conocido décadas atrás, súmele un poco de superstición (de ahí le vino el jueguito a los gitanos) y tendrá a su ser inmortal. Lo cual me lleva al aspecto zombi, el cual tendrá su post propio. Yo, al igual que algunos “locos” soy de los que cree que la muerte es una sencilla enfermedad (Podríamos vivir siglos). Es un simple error genético, fácil de corregir. Pero eso, es otra historia. (nota: escribir post de zombies).

El mito del vampiro existe en todo el globo desde el origen de las civilizaciones, más por religión que por vínculos culturales. Y es que, cómo explicar de forma creíble las extrañas desapariciones de personas, la pérdida de sangre y figuras fantasmagóricas (palidez). Fácil, con vampiros (superstición+ ignorancia= problemas). La verdad es que entre las enfermedades epidémicas, los psicópatas y asesinos seriales (antes no se conocían), animales salvajes e histeria colectiva… creo, que englobamos todas las causales. La gente ve, lo que quiere ver. ¿Cuantos seguidores del vampirismo no tenemos en la actualidad? Es algo triste y sin sentido que el cine y la literatura post moderna, hayan convertido el instinto asesino del ser humano en una historia de romance y aventura (remanentes del nazismo). Pero, quién puede culparnos con tantas guerras, hambre y barbarie que tenemos en la realidad. Hay quienes creen en los vampiros como seres de carne y hueso (con colmillos), inmortales sin alma, desterrados del Cielo. Yo he visto y leído sobre experimentos con niños (hechos por los nazis) los cuales buscaban corregir el “error” al cual me referí (la muerte).Y si algo he aprendido en esta vida, es que: los monstruos no tienen una apariencia grotesca, ni una vida solitaria: los monstruos tienen familia, estudian, trabajan… y algunas veces, salen de noche a mostrar su verdadero rostro.

Y por si no lo ha comprendido: desde el origen de los tiempos, cuando un ser humano lastima a otro por simple placer (hiriéndolo o matándolo) es un ser maldito, un animal horrendo que divaga entre los vivos con el peso de la maldad que lo rodea. En ciencia, los llamamos dementes, sociópatas, psicópatas o simplemente: asesinos. No hay capas, ni colmillos, no hay sigilo, y ni siquiera la nocturnidad. La maldad está ahí afuera: no tiene rostro, ni nombre, no tiene edad, sexo, religión, etnia o grupo social. En fin, ser “vampiro” no tiene nada de bueno, y nada de amor eterno; quizás, maldición eterna. J

2 comentarios:

Ayi :) dijo...

ya estoy un poco cansada de los vampiros...creo que ya les sacaron el jugo y ahora vienen los undead..:S que horrible! por lo menos los otros brillaban :D

soy... dijo...

"(por cierto, “Batman” no representa a un superhombre: es solo un símbolo (héroe); cualquiera con dinero puede ser un Batman, Green Arrow, etc.; solo hacen falta unos años de entrenamiento, y mucho dinero para comprar “juguetes”)."

En que estás pensando WIlly?

Saludos.