enero 17, 2013

Saber apreciar las cosas buenas.



El día de ayer, “mucho” tiempo después del Día de Reyes, llegaron los regalos de mi sobrina más pequeña. Hubo un retraso en el envío… y todo el plan se me vino abajo. Recuerdo que ella llegó a casa ese día, y no lo niego, me partió el alma el no poderle dar sus obsequios. El asunto, es que yo siempre les regalo para Navidad; pero para Reyes, mis hermanas le hacen los obsequios a mis sobrinos. Sin embargo, dado que cada año el período escolar se acerca más y más al día de Reyes, esa tradición ha ido cayendo en desuso, ya que los niños no pueden disfrutar de los regalos. Por falta de tiempo y el tipo de regalo, preferí comprarlo online (nota: el año que viene lo compro en septiembre)… y como siempre, el destino se la lució conmigo.

Recuerdo que hace años le dije que se portara bien, que me habían dicho que a Santa se le pinchó una “goma” del trineo y que tal vez no pasaría. Y muy sabiamente, la pitufa, me dijo que “los trineos no tienen gomas” (hahaha), por lo que descarté la idea de decirle de la goma y los camellos; luego pensé en la “Vieja Belén”, pero esa fecha pasó también (se me agotaron las opciones clásicas). Duré un par de horas quemando neuronas, buscando una solución al asunto, ya que quiero mantener la ilusión de la niña mas allá de las adversidades del destino (inocencia; los mayores (sobrinos) están bajo amenaza de no revelar ciertos secretos). De ahí, Dios, el destino o mi subconsciente me dieron una solución satisfactoria, racional y plausible: me había encontrado los regalos “dentro” del arbolito: al desarmarlo (aún no lo he desarmado… también por cosas del destino). Y eso, espero hacer.

Apreciar la vida no es tener algo perfecto, ni que los planes salgan tal y cual los planeamos. Es saber disfrutar de las cosas positivas que nos llegan, por más pequeñas y pasajeras que sean, por encima de lo negativo. Es, saber enfrentar la realidad de que vivimos un mundo imperfecto, lleno de personas y situaciones imperfectas. Cada gesto positivo que podemos hacer o recibir, debemos tomarlo como una señal de inspiración para encontrar el mejor camino a seguir frente a todo en la vidaAhora, lo único que me queda es esperar, y disfrutar de la carita de alegría (e histeria) que pondrá la muchachita … se, de corazón, que le encantarán sus regalos (y que los disfrutará aún más: son cosas “nuevas”... y los juguetes de Reyes ya son “viejos”). Aquí, hay una solución, para aquellos que prefieran encontrar algo positivo por encima de los problemas que la vida les presenta a diario. J

2 comentarios:

Poeta745 dijo...

Apreciar la vida...Es saber disfrutar de las cosas positivas que nos llegan, por más pequeñas y pasajeras que sean...¡Exacto!
Saludos
PTB

Fran dijo...

Saludos, Poeta745... así es.