febrero 11, 2013

Cuestiones de amor: completitud.


Las personas, nacemos siendo la “mitad” de algo, y nos pasamos la vida buscando nuestra otra mitad. Cuando encontramos a esa otra persona que nos “hechiza” con su sola mirada, se genera una armonía en el alma; y, el hecho de compartir con ella cada día, crea un vínculo al cual algunos llamamos: “completitud”. Y les advierto, que en el sentido literario, el concepto difiere de otras acepciones: la completitud es, sencillamente, la plenitud del alma… aunque algunos la llaman por otro termino: felicidad. Pero, son solo conceptos afines… ya escribiré sobre la diferencia entre ambos.

El amor no es pura química o biología, se trata de una manifestación diaria de la lucha por el auto perfeccionamiento, arraigado en el apoyo y el crecimiento emocional (y por qué no, espiritual) que nos brinda nuestra pareja, familia, amigos o Dios. Siempre lo he dicho: la mujer, es el mejor “invento” de Dios. Pero, más allá de eso, la vida no se trata de una constante búsqueda; sino, de lo que conseguimos mientras buscamos. Y es así, a puro golpe y garrotazo, como vamos aprendiendo a disfrutar de las cosas en su justa medida. Una caricia, una sonrisa o un beso, pueden parecer poca cosa; sin embargo, son las pequeñas cosas, las que marcan las grandes diferencias.

Vivimos en un mundo del “dame” y “quiero” (dame tal cosa, quiero esto o aquello) y en lo que uno pestañea, pasa la vida… una vida de consumos y carencias, construida en base a un modelo “social” de carácter generacional. Y usted, me dirá que qué tiene que ver eso con el tema…(sonrisa)… ¿qué necesitas para ser feliz? Fama, dinero, suerte, viajar, etc… parece tonto recalcarlo, pero: la felicidad es un resultado, no una meta. Solo puedes apreciar este sentimiento mirando hacia atrás (hay gente, que “nunca” hace eso, por eso, es infeliz). Lo que, me lleva a afirmar que la verdadera felicidad solo se alcanza al compartir lo que sentimos: sea con tu mujer, con un amigo o hermano, sea con tus padres, con Dios; o, con la persona más importante de tu vida: tu.

Amar, es saber que puedes contar con alguien en todo momento, para lo que sea que la vida te presente.  Y, claro está, si no sabes lo que buscas: nunca podrás encontrarlo. Las sociedades, tratan de imponernos un modelo conductual sustentado en la supuesta “felicidad” (inalcanzable), lo cual, en la práctica se traduce en una prolongada infelicidad. Las personas somos felices: aún con hambre, con frío, con sed, con rabia… (está en nuestra naturaleza); pero, si en verdad quieres ser completamente feliz: trata de hacer feliz a otra persona. Una persona por vez, y verás que más allá de lo que te han enseñado e impuesto, el "yo" es solo un concepto circunstancial del tiempo. Pero, lo que haces con ese tiempo, tiene infinitas repercusiones más allá de tu presencia. La felicidad está en ti y en todo lo que te rodea (no tienes que salir a buscarla); y, la pregunta es: ¿tienes con quién compartirla?

Cada día, busca una razón por la cual despertar; un motivo por el cual sonreír; y, algo de ti que puedas dar… la vida es simple; y, en retrospectiva, es lo más increíble que existe… así es que se construye la felicidad. Y la única pregunta que importa es: ¿te atreves a vivir?

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