marzo 15, 2013

¿Por qué no?



Si algo he aprendido con el paso de los años, es que no todas las preguntas tienen una respuesta sencilla. La vida no viene con un manual de instrucciones, ni con un mapa. Por lo que, a veces, sonrío por ciertas “locuras”, que terminan por convertirse en gratos recuerdos que alimentan el alma… digamos que son: un pequeño milagro.

Al final de las cosas, lo único que importa es obtener algo que te haga feliz. Todo se resume, en haber entregado lo humanamente posible… a cambio de nada. Y es que, no puedo afirmar que la vida es un ciclo, ya que cada fin y cada comienzo es único e irrepetible. Pero, al ver aquellas “casualidades” de Dios, en las cuales uno se ve envuelto (sin quererlo, ni planearlo), solo hay que recordar que: “Dios escribe recto, aún en líneas torcidas”.

Esta vida está tan llena de cosas injustas y tantos problemas, que a veces, las personas olvidamos disfrutar de los dulces imprevistos del destino (aún de aquellos que ni siquiera ocurren, y solo se imaginan); de, esas cosas sencillas, que convierten un día cualquiera de tu vida, en un pequeño milagro; y que, al ser recordado, se convierte: en una sonrisa. Yo, soy un adicto a las sonrisas, no solo por la felicidad que me causan (complejo de payaso); sino, por que hace mucho comprendí que cada sonrisa encierra en sí misma el secreto de la felicidad: la alegría espontánea de lo efímero. La felicidad, no está en las cosas, está en el rostro de las personas.

He tenido tanto trabajo en estos últimos meses, que ni he tenido tiempo de apreciar esas cosas sencillas e imprevistas que, literalmente, hacen tambalear todo tu mundo (y, pese a toda probabilidad en contrario, te hacen sonreír). Gracias, Dios… por escribir recto, aún en líneas torcidas. Me recordaste, una vez más, que a veces, solo debes dar un salto de fe para encontrar tu respuesta. Hoy, solo quiero agradecerte por aquellas cosas que nunca sucedieron, pero que se han convertido en gratos recuerdos. 

Se dice que hay cosas tan “perfectas” en la vida, que están condenadas a nunca suceder… y no por ello, son menos especiales. Entonces, ¿Por qué no?... por qué no intentarlo una y otra vez… ¿No es esa nuestra razón de existir?... hay cosas que dependen más de la voluntad que de un resultado: el amor y la felicidad son dos de estas cosas. 

P.d. Buen fin de semana.     


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