marzo 14, 2013

Una cuestión de… dieta.



Antes que nada, dieta es todo lo que consumimos habitualmente, a nivel nutricional. El concepto no tiene nada que ver con restricción de alimentos, control de peso, pirámides alimentarias, períodos de tiempo, etc. Ahora bien, comencemos por lo básico: para poder funcionar, nuestro cuerpo necesita energía (nutrientes). Lo que nos lleva al aspecto de la digestión, y de la velocidad de absorción de esos nutrientes por parte de nuestro cuerpo... eso será más adelante, en otro post. Ahora me referiré a algo más básico:  lo relativo a las “corrientes” nutricionales. (Recuerde, esto es un post, no Wikipedia, o una enciclopedia de salud...)

En general, dentro de la nutrición deportiva se estima que en un período de cuatro horas, el cuerpo puede digerir moderadas cantidades de alimentos, lo cual se traduce, supuestamente, en un mayor rendimiento, una figura más estética y en “salud”  De ahí, que muchas personas opten por un estilo de vida en donde la dieta diaria se distribuye dependiendo de la actividad física que realizan (tipo de actividad, horario, ubicación, cultura, etc.) entre cinco y ocho comidas moderadas… hagamos una pausa: Los hombres, no nos preocupamos mucho por la alimentación, debido a que (sin parecer machista) somos más resistentes (comemos lo que sea y cuando aparece). Sin embargo, la mujer (más delicada y cuidadosa de su apariencia) tiende a optar por métodos (similares a un corsé… tortura x apariencia) en donde su estómago se reduzca lo suficiente al punto de “enflaquecer” naturalmente (hambre voluntaria). Es así como muchas mujeres basan su dieta casi exclusivamente en hojas (fibra y vitaminas) y semillas… creo, que hasta comen alpiste, por decir que “comieron”; privándose de carnes (proteínas) y de otros nutrientes… eso, no es saludable. Lo importante de ingerir un alimento, es saber qué se está ingiriendo y su valor nutricional, para luego saber equilibrar las demás comidas dentro de un plan alimentario.  

Ahora bien, continuando con el tema, al dividir la ingesta de nutrientes en solo tres comidas, se emplea una fórmula similar a la de “Desayunar como rey, almorzar como príncipe y cenar como mendigo”… y eso, es falso; al igual que hacer solo dos o una comida fuerte al día (que, supuestamente, no se debe). Siempre saco el tema de los bosquimanos en África y de cómo pasaban días sin comer (costumbre); pero, ellos tenían estómagos enormes; y lo cierto es, que se hartaban de golpe, de mucha carne (digestión lenta)… y eso, no nos funciona. Por lo que debemos buscar otras opciones, menos radicales:

a) La primera corriente nutricional sostiene que las calorías diarias (peso x altura x edad…formula incompleta, que no emplea variables como la cantidad de masa muscular, ni la intensidad de las actividades físicas) deben ser consumidas en partes mediante tres comidas básicas (regla de oro), y sostienen que el desayuno es el pilar, el almuerzo el refuerzo y la cena… el retoque. Si partimos de eso, entre el almuerzo y el desayuno, usted pasará unas 16 a 18 horas sin comer un alimento verdaderamente nutritivo (recuerde que hay gente que cena con un batido o una fruta)…eso, es algo dañino, ya que el cuerpo se recupera de noche; el hecho es que esta “visión” de dieta, busca que usted “queme” durante el día lo que consume, lo que en teoría se traducirá en salud. Y ese criterio es falso; si usted se “jarta”, para ir a sentarse a una oficina, de nada valdrán las horas de ejercicio de la tarde o noche… literalmente, estará quemando sus músculos y estimulando la grasa, toda vez que el cuerpo estará privado de nutrientes cuando más los necesita. Nota: aliméntese bien después de ejercitarse, con moderación.

b) De ahí, es la segunda corriente nutricional que emplea la división de alimentos en cinco o más raciones moderadas durante el curso del día, la tarde y la noche, partiendo exclusivamente de la cantidad total de nutrientes a ingerir (calorías) sin importar la hora o el tipo de alimento, siempre que se respete el criterio hipocalórico o hipercalórico (dependiendo de qué resultado usted busca). Algunos sostienen que este tipo de dieta “acelera” el metabolismo: eso es falso; lo que sucede, es que se mantiene el estómago funcionado durante todo el día en procesos digestivos (algo, en cierto modo, perjudicial a la salud) … pase el día sin comer y verá por qué hay tantas úlceras estomacales. Se volverá un esclavo de los alimentos y, literalmente, vivirá para comer. Lo que, nos lleva a,

c) Una tercera corriente que realiza una planificación nutricional basada en la ingesta total de alimentos (dieta hipocalórica o hipercalórica) en una o dos comidas “fuertes”, dependiendo de las necesidades; las cuales son complementadas por caprichos digestivos o “antojos” (pequeñas comidas), los cuales sirven de estímulo dentro de la dieta. Usted dirá que es similar a la primera corriente (“a”); pero, difiere radicalmente, en el sentido de que, dependiendo del estilo de vida, el almuerzo o la cena es el principal alimento de todo el día. Y se justifica de forma sencilla: entre el desayuno y el almuerzo solo hay un período de 4 a 6 horas, período éste en el que el cuerpo no necesita ingerir nutrientes de forma “privilegiada”… salvo que usted sea un estudiante escolar y/o tenga su cuerpo en formación (niños/as); o que, realice actividades físicas fuertes. Y, usted dirá que el desayuno es el principal alimento, ya que ha pasado toda la noche sin comer nada y el cuerpo necesita de esos nutrientes, por lo que la primera corriente es la más acertada... y no es así. En este punto, es que sale a relucir el hecho de que, si usted cena de forma moderada (pero, completa), evitará todas esas horas de ausencia de nutrientes (de 16 a 18... período almuerzo-desayuno, primera corriente) y no se levantará con esa hambre atroz... lo demás, es solo costumbre.

Yo, soy partidario de una idea básica: se come para vivir. No se puede ser un esclavo de lo que se come, contando calorías, o levantándose a comer de madrugada. Sostengo que el hambre es la mejor herramienta que poseemos los humanos a nivel nutricional: si tienes hambre, comes. Si te antoja comer algo específico, lo comes. El hecho es que, psicológicamente hablando, es casi imposible que el cuerpo le envíe una idea errada al cerebro al momento de necesitar agua (sed) o alimento (hambre); por lo que, lo que verdaderamente importa es aprender a comer de forma sana (saber lo que se ingiere) y moderada. Sin embargo, aquí entramos al aspecto de la ansiedad, los desordenes alimenticios y el daño que le hacen al organismo (tanto física como mentalmente); pero eso, será otro post.

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