agosto 26, 2013

La mudanza.


Llevo dos semanas en mudanza: lenta, pero segura. Ha sido toda una experiencia desconocida para mi… había cambiado de oficina dentro del edificio (único lugar de toda mi vida laboral desde hace más de 12 años); pero, ahora estoy en otro lugar… y es extraño: ha sido una locura cambiar la dirección de los actos, la organización, los nuevos rostros e incluso, el parqueo.

Tengo 10 días sin levantar una “pesita”… claro, he estado cargando expedientes. Pero nada, es solo que todo me tomó de sorpresa (oportunidades de la vida) y no lo pensé dos veces. Al margen de la logística y el traslado, estoy más tranquilo (concentrado); y quizás, hasta obtenga algo de ayuda pronto… es justo no ser siempre el “sabelotodo” que carga el mundo sobre su espalda. Pero, necesitaré tiempo para adaptarme; escribo esto, a modo de registro. Y nada, a veces, solo debes dar un salto de fe… y ver, hasta dónde puedes llegar.

P.d. Así debe sentirse un perro, cuando le cambian sus trapos de dormir... suerte, que soy adaptable.   

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Como estuvo la mudanza? Adaptado en las nuevas colchas.?

Ayi :) dijo...

Hay veces que uno cree que es adaptable y no lo es :$