febrero 28, 2013

Paperman...un corto animado (Disney).


La verdad, ni siquiera pude ver los Oscar. He tenido tanto trabajo en las últimas cuatro semanas que, ayer fue que me pude sentar a ver un par de películas, y escuchar algo de música (equilibrio existencial). Por cosas de la vida, dentro de la música (youtube) me topé con algo que decía “Paperman” y la verdad, ni sabía que había ganado como mejor corto animado hasta después que lo había visto.

La cuestión es, que estamos en el mes del amor y la amistad. Dos sentimientos que no obedecen reglas, ya que al ser tan puros, solo nos cuesta aceptarlos como son: la base de nuestra vida. Y traigo este corto animado, ya que es algo cierto: el amor no se trata de palabras, se trata de hechos. No es lo que “queremos” hacer, sino lo que en verdad hacemos. El amor no necesita palabras, necesita acciones. Y creo, que gran parte de este corto animado refleja eso… el amor, es la casualidad más grandiosa que un ser humano puede experimentar. Te llega de imprevisto, te cautiva y tan solo: lo quieres para tiDos caminos se cruzan... y deciden tomar la misma dirección. Es algo, aparentemente sencillo; pero, ahí entra en juego el destino (o Dios). El hecho de que se crucen, no es lo importante; lo importante es, que tengan la firme voluntad de seguir la misma dirección. La chispa, puede encender; pero, la voluntad, es la que lo hace continuar. El amor, no se trata de principio o final: es la ausencia de tiempo. Y, esos avioncitos de papel, más allá de la magia, son el simple gesto que nos recuerda que nunca debemos darnos por vencidos... puedes encontrar el amor en cualquier lugar o momento

En lo personal, me encantó este corto animado, ya que por amor, uno llega a hacer locuras, fuera de los “parámetros” de la razón. Y quizás, lo maravilloso de experimentar el amor, radica en esa sonrisa que nos guardamos para nosotros mismos, cada vez que recordamos lo que hemos hecho por esta noble locura. Y nada, este es el corto:  



febrero 15, 2013

Cuestiones de amor: serenidad.


Si el amor tuviera un escudo, con el cual resguardarse de las inclemencias del destino, lo llamaríamos serenidad; la verdad, sería la espada que le permitiría abrirse paso por todo camino; y, el respeto, sería su mejor armadura. Pero, la verdadera cuestión que nos trae aquí es: ¿por qué o por quién, lucharías?

El amor, al igual que la vida, es un caos; maravilloso, pero caos. Si filosofáramos sobre el amor desde la óptica del caos, podríamos decir, que es la absoluta perdida del yo frente a un mejor “nosotros”, de cara a la vida. Es el contraste mas dulce del sabor amargo del destino, que contempla en si mismo la ironía de lo efímero frente a lo injustamente eterno… basura ésta, que solo significa que en el amor aprendemos a valorar cada segundo como si fuera el último; porque, literalmente, podría serlo. Y ¿qué tiene que ver todo esto con la serenidad? ¿Cómo puede ser el amor un caos y tranquilidad a la vez?

Los seres humanos tenemos un concepto (irreal), al cual nos aferramos cada vez que podemos, y lo llamamos: control. Creemos que controlamos nuestra vida, nuestro tiempo, nuestra persona, nuestra pareja, los amigos, la familia, etc. Pero, si nos detenemos a ver el mundo, somos una ínfima parte de un complejo mecanismo: partes sustituibles y reemplazables. Y esto se hace necesario, ya que nuestro fin básico como especie es el de subsistir, al margen de las situaciones. El mundo en sí, es un caos perfectamente ordenado y equilibrado, aunque verdaderamente incomprendido. Y no está demás recalcar, que si el amor se desarrolla dentro de este mundo perfectamente imperfecto, está claro que de ahí le viene esa esencia dulce, pero efímera. Aquí, entra en juego la serenidad: ese valor que nos trae la calma aún frente a las más tormentosas adversidades.

La serenidad, nos muestra que no todos los problemas tienen una solución rápida. Nos muestra, que el camino más corto no siempre es el mejor; y que, solo afrontando los problemas con tranquilidad y sosiego es que podremos obtener la mejor solución. Si vas a luchar por amor, procura visualizar hasta dónde te propones llegar; pero, si luchas por el amor de una persona, debes excluirte del problema y pensar por dos. El amor es un caos, en el sentido de que nos agobia el no saber tantas cosas que podrían ser, pasar o cambiar; que, olvidamos que dicho sentimiento se nutre de esa tranquilidad de sabernos parte de algo especial y duradero, y que podremos contar con esa persona a nuestro lado para afrontar lo que sea que disponga el destino. Y es, ese complemento de dos trabajando como uno, lo que representa el verdadero escudo de la serenidad. Así, cualquier problema, solo será un obstáculo por superar; y el destino, el mejor tiempo compartido que habremos podido vivir... nada es eterno, eso es lo que lo hace tan maravilloso. 

febrero 13, 2013

Cuestiones de amor: oportunidad.


Así como una vez llegó, así se fue…
Lo llamaban amor… y aún, no sé por qué”.

El amor es algo por lo cual vivir, no algo para recordar. Pero, ¿qué sucede cuando se pierde el sentimiento (muerte, separación, etc), y nos aferramos solo a los recuerdos? Es un dilema psicológico, pero podríamos llamarlos “fantasmas”.

Al recordar ciertas vivencias, nuestro cerebro adopta un modo “idealista”, es decir, visualiza e incrementa las cualidades positivas y anula o reprime lo negativo… eso, pasa en el amor “perdido”. Un fantasma, es un recuerdo idealizado de alguien, que en nuestra memoria se siente “perfecta” (o “perfecto”, en el caso de las mujeres), pero cuando la mente y la realidad chocan, surge la negación. Me viene a la memoria la canción de Diego Torres “Penélope” (por cierto, debo arreglar el reproductor de audio de este blog… lo sé!!!).

Veamos la letra de la canción: “Dicen en el pueblo que un caminante paró su reloj una tarde de primavera. Adiós, amor mío, no me llores, volveré antes que de los sauces caigan las hojas... Piensa en mí, volveré por ti... pobre infeliz, se paró tu reloj infantil una tarde plomiza de abril, cuando se fue tu amante… y luego, la parte importante: “Dicen en el pueblo que el caminante volvió, la encontró en su banco de pino verde. La llamó: “Penélope, mi amante fiel, mi paz, deja ya de tejer sueños en tu mente... mírame, soy tu amor, regresé...Le sonrió con los ojos llenitos de ayer, no era así su cara ni su piel:tú no eres quien yo espero...” (O sea, el “Tablazo”).

Lo que nos lleva a la oportunidad en el amor. Hay quienes creen que seguir al amor es lo correcto (o incorrecto); pero, ¿será cierto? No es lo mismo: “dar la vida por ti”, que “darte toda mi vida”. Solo lo segundo, es amor. Me explico: el amor no es un cuadrilátero (juego, deporte o pelea), tampoco es una estación de tren (un solo camino de partida/llegada)… el amor es como el agua que fluye entre las piedras: es la misma, pero siempre cambia (dinámica del amor… otro post). Y cuando alguien se queda estático aferrado a esos recuerdos (al margen de perder toda posibilidad presente/futura de ser feliz, encontrar un nuevo amor y/o disfrutar de las cosas), pierde la esencia misma del amor: la oportunidad de compartir (se).

Los buenos recuerdos, son parte de nuestra vida. Pero, nada es para siempre; y eso, hace del amor algo verdaderamente maravilloso, ya que es un tesoro, y como tal: lo podemos perder (sin que ello conlleve a histeria, dudas, etc.). Si la vida te brinda la oportunidad de amar: ¿Atesoras ese sentimiento? ¿Proteges y fortaleces ese vínculo día a día?... no lo pienses, solo hazlo… una oportunidad así, jamás se repite. Por otro lado, si has perdido tu razón de existir, pero aún respiras y puedes mover, al menos,  un ojo: nunca es tarde para encontrar un nuevo amor: solo, levanta la mirada. :)

febrero 11, 2013

Cuestiones de amor: completitud.


Las personas, nacemos siendo la “mitad” de algo, y nos pasamos la vida buscando nuestra otra mitad. Cuando encontramos a esa otra persona que nos “hechiza” con su sola mirada, se genera una armonía en el alma; y, el hecho de compartir con ella cada día, crea un vínculo al cual algunos llamamos: “completitud”. Y les advierto, que en el sentido literario, el concepto difiere de otras acepciones: la completitud es, sencillamente, la plenitud del alma… aunque algunos la llaman por otro termino: felicidad. Pero, son solo conceptos afines… ya escribiré sobre la diferencia entre ambos.

El amor no es pura química o biología, se trata de una manifestación diaria de la lucha por el auto perfeccionamiento, arraigado en el apoyo y el crecimiento emocional (y por qué no, espiritual) que nos brinda nuestra pareja, familia, amigos o Dios. Siempre lo he dicho: la mujer, es el mejor “invento” de Dios. Pero, más allá de eso, la vida no se trata de una constante búsqueda; sino, de lo que conseguimos mientras buscamos. Y es así, a puro golpe y garrotazo, como vamos aprendiendo a disfrutar de las cosas en su justa medida. Una caricia, una sonrisa o un beso, pueden parecer poca cosa; sin embargo, son las pequeñas cosas, las que marcan las grandes diferencias.

Vivimos en un mundo del “dame” y “quiero” (dame tal cosa, quiero esto o aquello) y en lo que uno pestañea, pasa la vida… una vida de consumos y carencias, construida en base a un modelo “social” de carácter generacional. Y usted, me dirá que qué tiene que ver eso con el tema…(sonrisa)… ¿qué necesitas para ser feliz? Fama, dinero, suerte, viajar, etc… parece tonto recalcarlo, pero: la felicidad es un resultado, no una meta. Solo puedes apreciar este sentimiento mirando hacia atrás (hay gente, que “nunca” hace eso, por eso, es infeliz). Lo que, me lleva a afirmar que la verdadera felicidad solo se alcanza al compartir lo que sentimos: sea con tu mujer, con un amigo o hermano, sea con tus padres, con Dios; o, con la persona más importante de tu vida: tu.

Amar, es saber que puedes contar con alguien en todo momento, para lo que sea que la vida te presente.  Y, claro está, si no sabes lo que buscas: nunca podrás encontrarlo. Las sociedades, tratan de imponernos un modelo conductual sustentado en la supuesta “felicidad” (inalcanzable), lo cual, en la práctica se traduce en una prolongada infelicidad. Las personas somos felices: aún con hambre, con frío, con sed, con rabia… (está en nuestra naturaleza); pero, si en verdad quieres ser completamente feliz: trata de hacer feliz a otra persona. Una persona por vez, y verás que más allá de lo que te han enseñado e impuesto, el "yo" es solo un concepto circunstancial del tiempo. Pero, lo que haces con ese tiempo, tiene infinitas repercusiones más allá de tu presencia. La felicidad está en ti y en todo lo que te rodea (no tienes que salir a buscarla); y, la pregunta es: ¿tienes con quién compartirla?

Cada día, busca una razón por la cual despertar; un motivo por el cual sonreír; y, algo de ti que puedas dar… la vida es simple; y, en retrospectiva, es lo más increíble que existe… así es que se construye la felicidad. Y la única pregunta que importa es: ¿te atreves a vivir?

febrero 08, 2013

Cuestiones de amor: honestidad.


Como cada febrero, es una tradición escribir sobre amor y amistad. Este año, comenzaré con el tema de la honestidad, porque esta palabra, es la base de toda la estructura personal e interpersonal, y la vamos desarrollando a lo largo de toda nuestra vida.

Pero qué es la honestidad. Podría decir que es el respeto a la verdad de las cosas. Pero ello sería subjetivo, ya que la verdad es un concepto relativo. Yo, prefiero afirmar que la honestidad es la actitud de hacer lo que creemos correcto, por encima de los intereses propios. Y es así, como esta virtud va nutriendo la base del amor: el amor propio. Ver la vida, es como construir un castillo de arena: puedes pasar horas elaborando una verdadera obra de arte y al final, todo lo destruye la marea. Partiendo de esta idea, uno se pregunta: ¿Vale la pena tanto esfuerzo para terminar en un mismo resultado? Y mi respuesta siempre ha sido: . La vida es algo similar a un rompecabezas: miles de piezas indescifrables, colocadas una sobre otra en un orden aleatorio (destino)… debes tratar de buscarles un orden y un lugar a todo de tal forma, que al momento de tu último aliento, puedas mirar hacia atrás y ver la imagen que con tanto esfuerzo formaste durante tanto tiempo… y eso, solo se logra con: honestidad.

Una parte esencial de la vida, consiste en formar parte de una ecuación (el todo) en la cual nos excluimos voluntariamente para poder obtener el mejor resultado posible… en eso consiste la honestidad. Y usted me dirá que: ¿Cuál es el vínculo con el amor? es simple: los seres humanos solo somos una mitad de “algo”, somos una “parte de”, y al pasar nuestra vida buscando esa “otra parte” que nos completa, debemos comenzar a ver el mundo de una forma distinta, ya que solo en la honestidad, podremos encontrar el camino hacia esa persona que nos llene de felicidad. El amor no es cosa de juegos, ataduras, un lazo o una ecuación algebraica sin solución. Es tan solo un noble sentimiento, sustentado en los mismos principios morales que aplican a toda la vida; y uno de sus pilares, lo constituye la honestidad, desde el punto de vista de que nuestros actos son los que nos definen como personas y solo así, podremos encontrar a esa mujer especial que nos guíe por nuestro verdadero camino.    

Hay personas, que ven la honestidad como una muestra de debilidad dentro del sentimiento; y, tratan de manipular a otros para hacerles ver su mundo y su verdad… creo, debe ser difícil tener la discapacidad de no poder vivir la vida a su justa plenitud (apariencia, engaños, manipulación, etc.)… un simple consejo: trate de ser honesto/a cada día, y algún día (Dios mediante) podrá apreciar el fruto de su noble esfuerzo. No será fácil, se lo aseguro; pero al final, no existe mi verdad o tu verdad: la única verdad, es que si crees y actúas conforme a lo que sientes: poco importa el resultado obtenido. Tal vez, serás un idiota; pero, serás un idiota completamente feliz… y eso, es algo, que no muchas personas pueden decir... (jajaja). Les deseo un feliz día a todas y todos; y, así, le doy formal comienzo al mes de febrero (mes del amor y la amistad).