febrero 01, 2014

Cuestiones de Amor: ¿nosotros?


El amor tiene muchas formas y grados. Técnicamente, no es un sentimiento: es un conjunto de sentimientos. Y cada Febrero, me propongo un reto: escribirle a este tema algunas entradas. La razón es simple: por qué no.  

Siempre le digo a las personas que: “si no sabes lo que buscas, jamás podrás encontrarlo”, lo que aplica al amor. Las personas “persiguen” el amor como si fuera algo que pudieran encontrar. Un secreto entre nosotros: el amor está allí, está contigo en cada momento del día y la noche. Está en tu ADN y en tu sinapsis. Cada cuerpo humano está compuesto por millones de microorganismos trabajando en sincronía como una unidad; y está claro que, evolucionamos hacia la circunstancia de ser “una parte” de algo mayor. Hay personas que se incomodan y dicen que cada ser humano es individual y completo: y lo es, desde el punto de vista funcional; pero, la relación hombre-mujer, más allá de lo biológico, es el vínculo que nos trae aquí.

Toda relación de pareja es similar a una construcción. Sí, se que hay personas que la consideran un rompecabezas (piezas distintas, para completar). Pero, lo cierto es, que un día se te cruza por delante una hermosa mujer y, sencillamente, te dices: quiero pasar mi vida con ella. No tienes la menor idea de quien es ella (en realidad), eso te lo dirá el tiempo y las circunstancias. Te atrajo, no un sentimiento o un impulso: te atrajo una necesidad. Y no, no me refiero a sexo (digo, hay mujeres que te nublan la razón… pero no me desviaré del tema); es la necesidad de formar parte de algo mayor. Digamos que por capricho del destino ambos están solteros y dispuestos (cosas distintas) y comienzan a conocerse. Le aseguro que puede haber verdadero amor antes de ponerse un solo dedo encima. Hagamos una pausa…

Si vemos el mundo actual, las mujeres cazan a los hombres… literalmente. Y, en muchas sociedades “vanguardistas” o “liberales” el papel de la mujer (nuestra semejante, aclaro) ha perdido una parte de su atractivo: la sutileza, esa reticencia a ser “conquistada” y que hacía que el “desafío” aflorara las virtudes y defectos de ambos. En algún punto, una pareja se convirtió en besos y sexo ocasional, hasta llegar al punto de que la relación (casarse) se vuelve: una obligación social. Si se preguntan el por qué de tantos divorcios, es por la propia sociedad (en general) que trata de imponer una atadura a un sentimiento que se asemeja más a un lazo: el amor une, sin imposiciones. Pero la cuestión es, que ya los sentimientos se han desvirtuado. Hay mujeres que dicen: “debes luchar por mí”… cuando, la pregunta correcta es: ¿qué tanto luchas tú por un mejor nosotros? Parece una contradicción, pero...

El amor, es cosa de dos... hombres y mujeres somos semejantes (en algunos sentidos), pero, somos polos opuestos de una misma moneda. Y es en ese punto, “la misma moneda” donde quiero enfocar esta entrada. Quiero que imaginen lo diferente que son dos hermanos, dos amigos, dos enamorados, etc. Física elemental: Los polos opuestos se atraen… eso, es parte del amor. El amor, radica en nuestras diferencias. Es lo que nos complementa como personas. Y usted se dirá que con los años el carácter, las costumbres (mañas) y los rasgos personales se agudizan… sin embargo, al compartir tu vida con alguien ambos cambian y se adaptan. Esa, es una experiencia única en la vida y es la base del amor: compartir y compartirse. Ceder, adaptarse y soportar esas diferencias en busca de un mejor y más fuerte: nosotros. La verdadera pregunta no es cuánto ceder o qué tanto soportar esas diferencias. La única pregunta válida es: ¿qué tanto importa el nosotros? Y ¿qué debemos hacer para mejorar y superar nuestras diferencias?… el amor es un reto, un desafío. Y, al final, solo puedo asegurar que: si un “nosotros” nos hace mejores que el “tú y yo”... vale el esfuerzo cultivar ese sentimiento. Y nada, así comienzo este febrero: mes de amor y amistad.

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