agosto 30, 2014

Pepe, el grillo.


Todo comenzó el sábado antepasado, cuando a las 3 a.m., me despertó un dolor de oído. Cuando abrí un ojo (medio cerebro funcionando), noté que mi habitación había sido invadida por un sonido de alta frecuencia, que me estaba volviendo loco. El culpable: un grillo, justo al lado de mi cama. ¿Cómo llegó ahí? Sabrá Dios; pero yo, quería mandarlo al Cielo... y pronto.

Esa noche, me puse a cazarlo, y por más que lo buscaba no lo encontraba, hasta que noté que estaba dentro del trapo de limpiar los zapatos. Era un pedazo de grillo (pequeñito… y al parecer, estaba aprendiendo a chirriar, ya que le salían algunos “gallos”). Tomé una escoba pequeña, y lo escolté, hasta que salió por debajo de la puerta. El domingo en la madrugada, a eso de las 4:00 a.m., comenzó otra vez; con la diferencia, de que cada vez que encendía la luz (4 veces): hacía silencio. Tomé un foco, y encontré el pequeño ser post apocalíptico entre el mueble del receiver y el subwoofer. Otra carrera hasta el pasillo (parece que era su ruta fitness, antes de comenzar el nuevo día).

Yo, siempre he cuidado la naturaleza (conservacionista). Pero, al cuarto día de relajos y conciertos, le di a la habitación un “baño” de Raid (pesticida) con la esperanza de acabar con cualquier ser vivo que osara invadir mi territorio… pero, parece ser que: Pepe tenía máscara de gas, o alguna alteración genética (no le hizo nada... claro si vive saltando por la casa, y tiene la inteligencia de hacer silencio). Bueno, al quinto día, por alguna cuestión divina o simple aburrimiento (Pepe se dio cuenta de que no conseguiría ninguna “grilla” en mi oscura habitación… duermo a tinieblas). Pepenator (grillo-terminator... acabó con mi paciencia) se fue de la habitación al pasillo; y, a la Sala… y aún se escucha algo de su tediosa melodía: a lo lejos (Gracias a Dios).

En fin, estoy tranquilo porque no tuve que acelerar su paso por la vida (aunque lo intenté). Quién sabe y algún lagarto o salamandra tenga esa suerte (y que Dios bendiga su alimento). Son las cosas de la vida. 

P.d. Buena suerte Pepe... aspirante de grillo.   

agosto 23, 2014

Her (2013).


Mi hermana mayor me recomendó esta película como “fanático” de las computadoras. Y lo cierto es que la trama resulta algo interesante (no se preocupe, no se la contaré). Lo interesante, y mi “punto de post” es: ¿qué tan cierto (real) es un sentimiento frente a otra persona? (y no un reflejo de nosotros mismos). La esencia de la película versa entre el recuerdo (de lo vivido) y las nuevas experiencias (por vivir). Este, es un tema clásico… salvo por “Samantha”: la “inteligencia artificial” (voz de Scarlett Johansson)… quien interviene en la vida del protagonista (Joaquin Phoenix) en una época de soledad. 

Durante toda la película, uno se pregunta si “ella” hace referencia a Samantha o a la ex esposa del protagonista: de la cual se había separado y estaba en proceso de divorcio… aunque estaba aún enamorada (recuerdos). “Ella” (her), es la representación de los sentimientos que despiertan en una relación amorosa...digamos: electrónica. 

Me pregunto: ¿Qué es real? ¿Qué es la idealización?.... me encantó la frase: “está enamorado de su maldita Laptop” (ex-esposa, al referirse al sistema operativo de inteligencia artificial (operado con comandos de voz). ¿Puede uno enamorarse de una completa desconocida por el simple hecho de compartir con ella algunas palabras o mensajes? ¿Puede el amor ser suplantado por una inteligencia artificial que distingue la soledad? ¿Quienes son tus verdaderos amigos? ¿Qué tan compatibles debemos ser con nuestra pareja? Al final, ¿qué es lo único que importa?... quizás, solo sea: la forma de ver la vida

Los seres humanos buscamos ese sentimiento de “pertenencia” a algo mayor que nosotros mismos (pareja, familia, amigos). Somos seres sociables por necesidad. Y, al pasar el tiempo, puede que las cosas no funcionen; y es ahí, donde la vida trae los verdaderos cambios y la búsqueda por el significado de la propia existencia.

P.d. no me caería mal una noviecita (Inteligencia Artificial) que hiciera todo el trabajo por mí... al fin y al cabo, todos hacemos locuras en nombre del amor (risa). Es una buena película.

agosto 17, 2014

Mis ocho años.


Como pasa el tiempo. Ocho años atrás… una herida en el pie… algo de Internet… un poco de curiosidad: y, así, surgió este blog. No lo niego, me he alejado mucho de la escritura, fue una de las metas 2013-14. Necesitaba ese tiempo para cosas más importantes y relevantes. Pero al final, cada mínimo detalle: cuenta en la vida.

Para este año, más allá de las guerras, la libertad, los desastres naturales y los creados por el hombre… sucedió algo, de una relevancia mundial. Y se le conoce como “el derecho a olvidar” una decisión judicial europea que ha sobrepasado los límites del derecho, y se ha vuelto un movimiento social: la búsqueda por un ciberespacio más limpio, seguro y transparente. 

Yo, que soy usuario del ciberespacio desde mediado de los noventas (dial up a 56k…aún tengo esa PC a 166mhz), he estado en demasiados lugares (foros; sitios web; comunidades; etc.). Por lo que, el pasado año opté por una sabia decisión, que consistió en que todos aquellos datos que tenían más de 365 días sin ser tocados: los eliminé. Todas esas cuentas de esos lugares a los que solo entré una vez por alguna pregunta o duda; todos esos comentarios (teóricos y obsoletos) que quedaron en el “olvido”; esas preguntas que uno hace en un momento de “apuros”; incluso los comentarios de algunos blogs: fueron eliminados. 

Y es que uno se pone a pensar en los cambios de la vida y nuestro modo de pensar; del mundo “salvaje” en el que vivimos… y no se trata de que valga la pena, sino de: cuánto vale el tiempo que invertimos en las cosas que hacemos. Somos seres comunicativos, nos expresamos de mil maneras… pero, ¿Y, si dejamos de comunicarnos? ¿Si cambiamos de parecer respecto a nuestro modo de pensar? Es por ello que todos tenemos el derecho de reinventarnos y comenzar desde cero. Sin que nadie nos ponga una traba.

El derecho a olvidar, no es un “borrón y cuenta nueva”. Es el derecho a llevar una vida sana, transparente e independiente a todo lo largo de nuestra existencia. Tenemos el caso del estimado “Stephen Hawking” y su posición con la existencia o no de Dios… (no se preocupe, le tengo su post): cada persona tiene el derecho a cambiar su mentalidad sin que nadie pueda juzgar sus acciones.  Y es que: lo que se lee; lo que se cree; la verdad; y, SU verdad: son cosas totalmente distintas. De ahí que cada postura sea más una cuestión de táctica en el tiempo, que de un resultado voluntario expresado en un momento dado.

En estos ocho años, he compartido con gente maravillosa (Gracias). He tomado un poco de sus vidas y he dado un poco de la mía (esencia blogueril). Así que, solo me queda agradecerles a todas aquellas personas que, por alguna razón: han llegado aquí (elatic0) en un momento de su vida. Si quieren olvidar, pueden hacerlo; pero también todos tenemos el derecho a ser recordados: más allá de las letras. Al final, lo único que importa es cómo apreciamos lo que vivimos. Gracias por todo… bueno, y sobra decir que espero vivir unos cuantos siglos… pero, solo para ver cómo cambia el mundo y eso. (jajaja)