octubre 30, 2014

Boo!!!


Creo que la cosa más peligrosa que he hecho en Halloween fue “envolver” al perro de mi hermana en luces de navidad (disfraz)… bueno, era un niño (y no, no es su foto). Por cierto, hoy sé por qué el salió “corriendo” a los pocos segundos de “iluminarse”: los bombillos de esas extensiones (viejas) generaban mucho calor y quemaban la piel; o, fue porque la extensión le dio un corrientazo… eso, explicaría el por qué saltaba como loco queriendo quitársela. Pero, era un buen perro (se quedaba tranquilo, como un conejillo de indias).

Quizás, por ser católico y haber estudiado en un colegio y dos universidades católicas: no celebro Halloween como una fiesta. No me malinterpreten, es divertido disfrazarse (dice mucho de la personalidad de alguien), y ver las películas de terror o suspenso que dan en estos días. Por cierto, me encantó “Líbranos del Mal (Deliver us from Devil); y, Anabelle: fue un clavo (malísima), aunque “brinqué” del sillón en la escena en que Anabelle corre hacia el cuarto donde está la protagonista). Bueno, me gustan las películas de terror y suspenso, eso es (quizás) lo mejor de Halloween. Aunque “The Walking Dead”, es como una dosis de Halloween semanal; y, la espera por la factura del servicio eléctrico: causa suspenso y terror.

En fin, mientras muchos esperan su “noche de brujas” para festejar y divertirse, me llega a la mente, cuando llegan estas fechas, el terror real. En Europa, principalmente en Italia, y en Asia (China e Indochina), la temporada de lluvias causa estragos en muchos pueblos y ciudades para esta época del año. España, Italia y China tienden a sufrir fuertes inundaciones y destrozos, producto de lluvias (Si bien en América tenemos inundaciones torrenciales, más preocupante es la sequía prolongada que hemos experimentado algunos países del continente, con su respectivo aumento en la temperatura). Sin embargo, este dos mil catorce (2014) trajo algunas inundaciones por adelantado y fuertes sequías. Ya, en Asia (suroeste de China), España e Italia (Génova) ha habido inundaciones antes de entrar el mes de noviembre.

No sé si se han fijado que el clima del planeta ha modificado su estructura; es decir, su comportamiento “global”; no solo su intensidad (duración, volumen e intensidad) o su temporalidad (estaciones, ciclos, fenómenos: niño y niña). Los patrones climáticos del mundo han adoptado una forma, que solo comparo con el período de hambruna de los pueblos mesoamericanos (hubo sequías e inundaciones)… y eso, si debería espantarnos; ya que, es posible que los fenómenos meteorológicos de estos países (Asia y Europa) se repitan en nuestro continente (Americano) en un tiempo no muy lejano. Se que tenemos fuertes precipitaciones, huracanes y tornados en América. Yo, he visto dos trombas marinas (pequeñas) frente a la ciudad de Santo Domingo en la última década (que no debieran sucederse)… pero, si un frente frío se vuelve errático en el Norte: eso afecta todo el clima ¿O es que no han visto que verde y frondosa está Alaska? Eso sí que da miedo… Boo!!! 

octubre 26, 2014

Un nuevo comienzo.

Bueno, hace unos nueve años, tomé la decisión de criar algunas variedades de goldfish (carrasius auratus), como una forma de cultivar mi paciencia y mi paz interior (vida de abogado= vida de locos... el agua me calma). En fin, siempre bromeé sobre comos mis “gorditos” crecieron al tamaño de un chihuahua… es broma: pesaban más.

Con los años, tuve problemas y alegrías, días buenos y días de “gatos” (telescopio mamey, ryukin cálico y oranda redcap: RIP). Sin embargo, tuve camada tras camada de hermosos colores e hibridaciones  naturales. El chiste, es que nunca he vendido un pez: los regalo o los cambio por otras variedades. La cuestión es que, con el paso del tiempo desarrolle una estrategia anti felina, y me centré en las variedades de cola simple y nado rápido: shubunkins y cometas sarrasa. Los shubu, por ser los más longevos (20 años) y variados en contraste de colores; y los cometas sarrasa, por su majestuosa cola de velo, sus colores y su velocidad.

Mantuve seis de los golds originales (Ryukines y orandas) y unos doce ejemplares de otras camadas (seleccionados). Al final del pasado año, tenían de 5 a 9 años de edad (viejitos); así que, luego de una puesta inesperada de los shubunkines bristol, tomé la decisión de obsequiarlos a los mismos que me los habían vendido años atrás, para hacer espacio. Sobra decir, que se sorprendieron de ver un pez que vendieron de menos 2 pulgadas, crecer más de 12 veces el volumen su tamaño. Me preguntaron si les daba esteroides o cosas raras. Y les dije que no, solo cuidado diario, un estanque largo y medio profundo y pellets bien remojados). En fin, los cometas estuvieron en una exhibición de una embajada asiática (estuve orgulloso… hasta que me enteré que murieron en el viaje de regreso). Y de los seis originales (shubus, Ryu, y orandas) cuatro son empleados como reproductores… una buena y tranquila vida. Me regalaron dos parejas de unos goldfish “raros” (payasos, me dijeron) para mí, que luego me enteré que eran shubunkines de la variedad “London”… yo, los llamo “súper cerditos”. Porque son mas redondos que los Bristol, y con la cola corta, aunque superan en contraste y variedad de colores a cualquier otra variedad de gold; pero, son iguales de rápidos (anti felinos).

En fin, al llevar a los “viejitos” (diferentes lugares), los dueños me rogaron (literalmente) que eligiera otros peces. Los convencí de que sabía que estarían en buenas manos, y luego de pensar un minuto que tendría dos estanques grandes vacíos (evitar mosquitos), tomé siete guppys verde lumínico, y half black; seis danios rerios (cebritas): cola de velo y glofish (lumínicos); y tres parejas de mollys cola de velo y marmolados. Todas, variedades de principiante (fáciles de cuidar); pero, que nunca había tenido al ser de creación “reciente”.

Me estoy riendo… porque, me pasó como con Jesucristo: convertí seis gupicitos (poecilia reticulata) (una hembra saltó al primer día), en unos quinientos o más: logrando degenerar colores y extraer genes recesivos hasta lograr variedades interesantes (blue moscow y cobra); Las cebritas, solo reproduje unas 30, porque las tenía con los mollys (sacaba los nidos cuando me daba cuenta de la puesta); de los mollys logré unos 700 o más ejemplares; todo esto, en menos de un año. Fue así como, hace unos tres meses tuve una puesta de los shubunkines london (unos 100 alevines. Sobreviviendo: todos menos 4… no los he contado) y opté por salir de los guppys y los mollys. El problema es que al ser tantos y tan “grandes” (mollys adultos) tuve que repartirlos entre todos los acuaristas que conozco. 

Me quedé con unos treinta alevines de mollys marmolados y cola de velo (ya son juveniles y comenzaron a parir: ovovivíparos); y, unos veinte guppys (para mi sobrinita… otra historia). De ahí, que me dieron a elegir peces… lo que me llevó a un nuevo comienzo en la crianza de peces: una docena de Escalares koi y marmolados (Pterophyllum scalare) y tres parejas de Amatitlania Nigrofasciatus o simplemente “convictos”. Peces, que nunca crié debido a que al ser cíclidos, tenían cierta agresividad (no aptos para acuarios comunitarios, en principio).

octubre 25, 2014

A mis 36.


Mientras estaba esperando una audiencia, se me acercó un colega. Era un señor de unos setenta y tantos años de edad, a quien solo había visto dos veces (de lejos) en toda mi carrera. No sé si tengo cara de sacerdote o de payaso; pero, la mayoría de personas, al verme, tienden a contarme (sin yo preguntarles nada) cosas personales de su vida (problemas, experiencias, etc.); y, lo extraño del caso, es que casi toda conversación (sin importar lo difícil o complicada que sea) termina con una sonrisa.

En medio del salón de audiencia, el señor comenzó a contarme su vida: sus esposas, sus hijos/as, sus amoríos, sus recuerdos de juventud, sus experiencias a lo largo de los años… en esencia, su historia. Yo, que tenía tiempo, le pedí salir fuera del salón para continuar la conversación (hablaba muy alto: es medio sordo, y medio ciego). En fin, le dedique ese tiempo, porque noté que quería: ser escuchado. Nos pasamos más de una hora de conversación sobre el, su familia y su caso. Yo, solo lo interrumpía para recordar una fecha o un personaje de los comentados. En eso, llegó mi contraparte, un abogado de unos cincuenta y tantos años, que lo conocía. Y comenzaron a recordar sobre sus vivencias de la juventud y experiencias de la vida, ya que ambos venían del mismo pueblo. Yo, (el más joven y citadino) les contaba algunas de las mías, y comparábamos recuerdos. Llegó el tiempo de nuestras respectivas audiencias (de las últimas), y el señor tenía una sonrisa en su rostro… y los ojos algo aguados (por algunas “decepciones” que tenía respecto de sus hijos). El me contaba que su mayor ambición en la vida era hacerse de renombre, y que a sus hijos no les importaba la profesión, o sus méritos. Durante la conversación, me repitió su nombre unas cinco o seis veces… y toda su historia versaba sobre: terrenos, dinero y ambición.

Fue en ese momento, viendo a los ojos de ese señor, con más del doble de mi edad, en el que me di cuenta: él, no ha aprendido a escuchar. Quizás, al perseguir su sueño (su renombre, su fama) olvidó que la vida no se trata de nuestras propias ambiciones. Bueno, tampoco se trata de hacer “feliz” a todo el mundo; pero, luego de cuatro esposas: algo debe estar mal. Yo, aprendí de la vida (hace mucho) que debes saber cuando tomar y dejar ir ciertas cosas (no personas, esas nunca son “nuestras”… por eso es importante escuchar). El, me mostró un vivo ejemplo de que puedes tener muchas cosas materiales, y no tener nada; que puedes viajar mucho, y no conocer nada; y que, puedes estudiar durante décadas: y, no haber aprendido nada sobre la vida. Este señor, a quien escuché detenidamente, me enseño el resultado de lo que es: no saber escuchar.

Quizás, me falten algunas cosas de la vida (todo tiene su tiempo). Pero, tengo lo suficiente para salir delante de cualquier situación. Y eso, es la riqueza: tener más, de lo que se necesita (aunque la vida, siempre tiene sus “sorpresas”). Este año, cultive la paciencia: los peces, me ayudaron a “desacelerarme” del mundo (debo escribir un post sobre esa experiencia). Sí, sigo “salvando” personas: cada día; pero, la diferencia es que les dejo su propio camino, no intervengo. Este año, aprendí a pasar más tiempo con la familia, y he aprendido a elegir mejor mis batallas. Aprendí que si soy capaz de recordarlo todo, debo ser capaz de crear los mejores recuerdos. Este año, también aprendí que hay personas sin alma, cuya vanidad y egocentrismo es algo penoso… pero, hace tiempo aprendí que no puedo salvarlas a todas. También aprendí, que hay quienes no quieren ser “salvados”. Sin embargo, ¿qué clase de mundo sería este si ves a alguien implorar ayuda y quedarte indiferente? Es preferible ser un fantasma (desconocido) y no intervenir; que, ser un esclavo del tormento de haber podido ayudar, y no haberlo hecho. Por algo puedo dormir tan bien por las noches: deber cumplido. Por cierto, lo más importante de este post es que: agradezco a Dios, a mi familia y a mis seres queridos por todas las cosas vividas este año (si duro 120 años, no me quejo… aunque por la radiación, la química de los alimentos y la contaminación ambiental: no lo creo). Sin embargo ha sido todo un placer vivir este año: lleno de cambios, de sueños y de esperanza.

P.d. Solo espero que mis cíclidos africanos (mbunas) tengan crías este año… es un capricho; pero, los quiero en la pecera, y no, en el estanque. 

octubre 07, 2014

La sonrisa mas bella del 2014.


Hay situaciones de la vida que hay que perdurar en un escrito. Hace unos momentos, mientras estaba sentado (trabajando) en mi escritorio, llegó ante mí un pequeño angelito: una vecinita de la oficina, de unos dos años de edad, llevada por su nana. Sobra decir, que es una preciosura chiquita y gordita (que Dios la bendiga). Me recordó a mis sobrinas cuando estaban en esa edad (dan ganas de abrazarla y “comérsela” a besos, de tan linda que es).    

Nuestra secretaria, me dijo: “Mira Fran este tesorito”. Y al levantar la mirada, pude ver esa pequeña princesa asomada tras el cristal, con su carita de asombro ante un extraño. Le sonreí, ella me sonrió… y se acercó caminando, con algo de timidez, mientras yo la saludaba y le sonreía. La secretaria me preguntó si tenía una menta para obsequiarle a la niña, y cuando la pequeñita vio que metía mi mano en el bolsillo, se acercó a mi lado (ella, secretaria, se la había ofrecido); y, cuando la pequeña vio que saqué su menta (dulce): se le iluminaron esos hermosos ojos redondos, y sonrió: como si fuera el más preciado tesoro; tomándolo con sus dos manitas. Su nana que estaba cerca, le dijo: ¿Cómo se dice? Y la princesita dijo: “Gachias”, mientras corria donde su nana para cargarla y que le pelaran su menta.

P.d. Que Dios bendiga a ese pequeño tesoro; y, que le de mucha salud y alegría a sus padres. Bueno, y una escopeta a su papá (consejo), para que se la muestre a los pretendientes (amiguitos) en unos años... solo para que sepan en qué se meten.  

Nota: ahora que lo pienso, esa era mi última menta. Debo revisar el maletín... No, era la última menta. Pero, valió el día. Y no, no estoy loco por darle una menta a la beba: era una mentica pequeña, incapaz de lastimarla si se la tragaba entera.