enero 18, 2015

Un triunfo merecido.

Bueno, tuvimos un Dakar pautado por expectativas: Peugeot, con su reingreso; Nani, que siguió en carrera (hasta el accidente, donde salió ileso); tuvimos el susto del “Pato” Silva y sus “vueltas” (debe ser un record dentro de los accidentes del Dakar), donde también salió ileso. Hubo una muerte, al parecer por deshidratación de un motociclista. Tuvimos el problema del Salar de Uyuni, donde las motos Honda tuvieron su peor revés y donde muchos competidores de Quads y motos se quejaron del peligro por la acumulación de agua (pero, decidieron largar… por respeto al país que los recibió: Bolivia). 

Pude observar a un Peterhansel “bañado en polvo” (al parecer los ingenieros olvidaron cerrar algunos conductos de aire). El Peugeot 2008 DKR tuvo sus problemas mecánicos, pero, para eso es la práctica y la experiencia.  Muchos favoritos, vieron sus sueños esfumarse (siempre habrá una nueva carrera). Pero al final, se compite contra el indomable clima, el terreno y la suerte. El ganador de este año fue Nasser Al Attiyah, en un Mini (y no de X-Raid); quien, cada día buscaba dominar de apoco cada etapa. Así se gana una carrera: con el corazón en la meta; pero, con la mente puesta en cada día. Felicitaciones.

Ahora, me siento mal… se acabó el Dakar. Debo volver a CSI y a Discovery Turbo para suplir la ausencia (jajaja). 

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