diciembre 27, 2015

The Revenant (2015).


Bueno, siendo sincero, la sinopsis de la película no me pareció nada del otro mundo. Sin embargo me senté durante dos horas y veintiséis minutos a verla. ¿Por qué? Por que tiene un cierto matiz histórico y antropológico de una época intermedia entre la modernidad y el salvajismo. Algo, que hemos perdido a nivel del séptimo arte; el cual, se ha enfocado hacia el aspecto comercial más que al cultural. Nota: No todo es zombies, Star Wars y... “dramas románticos”. Por cierto, la película Burnt (que debería traducirse como “sellado” y no como quemado. Diría que se titula así debido a la perfección a nivel de preparación gastronómica de un plato: correcto sellado de carnes), es una buena película a nivel de “amor por la cocina”… y no de amor por la “comida”. Una diferencia abismal que necesitará su propio post.

Claro está que no voy a contar la película The Revenant (lo más desagradable que puede hacer una persona). Sin embargo, hay que hacer algunas puntualizaciones del por qué esta película está bien realizada. En primer lugar, a líneas gruesas uno siente que está frente a un documental de NatGeo, debido al fuerte matiz que se le da a la naturaleza norteamericana tanto a nivel de otoño como de invierno; y, a las costumbres indígenas de la época que van desde la alimentación (cacería, preparación, etc.) hasta el curado de heridas y fabricación de cosas. Por cierto, solo quedan unos 2500-5000 indígenas Pawnees en la actualidad… en “reservas”. ¿Algún día tendrá Estados Unidos un presidente indígena? ¿Qué elimine las reservas, les devuelva SU tierra y sus derechos? Lo dejo hasta aquí, para que no me cierren el blog.

El segundo aspecto, no muy agradable para algunos es la cantidad de sangre derramada. Hay todo tipo de peleas desde “cuerpo a cuerpo” (me recordó a Gangs of New York”…) hasta la épica pelea con un Grizzly. Por cierto, en lo personal afirmo que Leonardo DiCaprio se aseguró un Oscar con esa pelea: copiaron cada detalle del comportamiento de una madre osa frente a un “peligro” para sus oseznos. Y su actuación en esta pelea estelar, unida a unos muy buenos efectos (no perfectos)… hasta a mí me dolió. Aunque de tanto dramatismo por dos veces DiCaprio empañó el lente de la cámara con su jadeo.

Me gustó la óptica filosófica del director: “Mantente respirando”, recuerdo que mantuvo vivo al protagonista para llevar a cabo su misión. Quizás, esa es la esencia de un “revenant” o “regresado” (del “mas allá”). Alguien a quien se daba por muerto, debido a las circunstancias de la época (con cualquier herida uno se moría, si no había medicinas o doctores cerca) y sobrevive pese a las inclemencias de la vida. La historia tiene un fuerte ambiente familiar y cultural. Se enfoca en una época en que los distintos grupos étnicos “convivían” bajo la conveniencia del trueque o el comercio que representaba el territorio de América del norte.

No me gustó la escena final de Dicaprio (mirando fijamente a la cámara, como un loco); aunque el sonido... lo dijo todo. El Director Alejandro González Iñarritu también se llevará sus premios. Nota: Deben llevar una carretilla a cada premiación, ya que, en vestuarios, sonido, ambiente, efectos digitales, escenarios, actores secundarios, etc., la película estuvo muy bien realizada. Y nada, solo espero jamás encontrarme con un grizzly en medio de un bosque... al menos, desarmado.

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