junio 07, 2015

Elegante y sencillo.


Quienes hemos tenido perros (desde cachorros, hasta… R.I.P.), sabemos algo que no todo el mundo distingue: los perros, con la edad, pierden los dientes. Bueno, los que “roban” huesos. Me topé por casualidad con esta foto de Zappa, un gracioso perro galgo de 15 años. Y digo gracioso, claro, por su lengua. No se trata de ningún trastorno genético o malformación, sencillamente: a Zappa le faltan algunos dientes (por su edad).

A mi chihuahua le pasaba lo mismo, y me reía con solo mirarlo (tenía esa misma cualidad: lengua afuera a la izquierda… producto de “robar” huesos de vaca, propiedad de mi pastor alemán). Recuerdo cuando ese perrito “cadavérico” y del tamaño de un puño llegó a mi casa con su “enorme” cabeza y su corto hocico. Fue un regalo de un veterinario amigo de mi papá para mi hermana… pero, ella decía que el perrito era muy flaco y feo… así que busqué una caja de zapatos y me quedé con él. Con el paso de los años “robaba” todo tipo de huesos: desde pollo hasta vacuno… claro, si podía arrastrarlo hasta su “madriguera” (zona particularmente defendida por él y rodeada de huesos aleatorios... la cual estaba en la zona baja de mi closet… él, era el “portero”). Y claro está, con los años perdió 3 colmillos y muchas piezas dentales. cuando me mordía (al limpiar los huesos regados), solo sentía la encía... y su mal humor de viejito. 

Nota: el chihuahua solo debería comer arroz con salsa de carne, no está diseñado para comer huesos “duros”; pero, son genéticamente JARTONES y algo racistas (otra historia). Sin embargo, ese perrito me esperaba cada día al llegar del colegio y parte de la universidad… quizás, era por la comida gratis (saltaba hasta la mesa, tipo olimpíadas; y, se cruzaba entre los pies de todo el mundo). Vivió más de 14 años; quizás, “demasiados” para un chihuahueño. Aunque, disfrutó de sexo consensuado en múltiples ocasiones (con la chihuahuita de al lado... y, algunos cojines de la sala), casi una década y media de comida gratuita (toda su vida), alojamiento, viajes, baños, etc. Fue, todo un faraón. Y al margen de ser el canino más pequeño que he tenido, era el que más bulla hacía (ladraba mucho) y se orinaba en todos lados (mañoso).

Recuerdo que el susto más grande que me dio (al margen de que se me perdió por 2 días en la finca) fue el día que lo escuche ladrando a muerte con mi pastor alemán en el patio (pensé lo peor, pues el perrito entraba casi entero en su boca). El pastor lo encontró “desafiándolo” por un hueso en la puerta de su jaula, y mas allá del griterío “agónico” del chihuahueño, éste solo le había puesto una pata encima, y estaba lamiéndolo como a un cachorrito… solo jugaba con el (por suerte). En fin, al ver a Zappa, me recordó que el tiempo que vivimos se basa más en los buenos recuerdos, que en el propio tiempo.

P.d. De Zappa solo puedo agregar el título: elegante y sencillo… así es, el “estilo de lengua” de un can “anciano” y sin dientes.