enero 19, 2016

Una cuestión de... drones.



El ser el único tío varón del lado materno: tiene sus ventajas y desventajas. Sí, a veces debo llevar a mi sobrina al ballet o a las clases de baile. Y, a mis sobrinos al inglés. Pero, al momento de estrenar algún artilugio tecnológico, puedo divertirme un rato con cosas que nunca he tenido en mis manos.

Yo regalé en esta navidad: $$$$$. Nota: cada quien le da el uso dependiendo de sus necesidades (todos contentos). Sin embargo, mi sobrino mayor estrenó su dron (cuadricóptero). Un divertido X5C (Syma). Lo divertido es que es económico, bueno para principiantes y graba video y audio. Primeras impresiones. Yo a mi sobrino: “Cabezón, ya sabes volar el dron como un experto” Mi sobrino: “Ni lo he prendido tío”. Yo: “Vamos a probarlo”; El: “tío, aquí está el manual” Yo: “déjalo ahí”. Lo encendí, moví el acelerador para sincronizarlo (Nota: él me dijo cómo hacerlo); y, dos segundos después, la carcachita estaba a un pie del suelo flotando por la sala. Probé el acelerador y los mandos de giro (lo llevé hasta el techo, y casi me anoto una lámpara). Pero, en 30 segundos ya le había explicado a él, los comandos del control remoto.

Debo aclarar que dado el interés de mi sobrino por la vecina del frente, le tomó un minuto decirme que fuéramos al frente de la casa a volarlo. Debido a su poca experiencia en pilotaje hice el vuelo de reconocimiento (unos 5 minutos) y todo estaba bien hasta que un golpe de brisa (estaba entre edificios) me desvió hasta el cable de teléfono que cruza la mata de mango. Por un momento, pensé que tendría que comprarle un dron nuevo, ya que se atoró en una rama. Nota: De primera mano doy fe de la durabilidad y resistencia de este aparatito: hasta hojas de mango cortó.

Unos minutos y un par de sacudidas de la rama después, ya tenía el dron en mis manos. Lo revisé, lo probé en una superficie plana (a ver si se desviaba uff, me ahorré ese dinero) y fue entonces cuando mi sobrino tomó los controles. Debo decir que, el manganzón de 18 años (sí, ya es mayor de edad, tiene cédula y sabe conducir) miraba más hacia donde la vecina que al dron… y, claro está: terminó enganchado en el pino a los pocos segundos. Después de bajarlo, mi sobrino se dio cuenta de que se había descargado la batería (pestañeaban las 4 luces)… y le dio una cuerda tan grande que, en resumen, su papá le compró un cargador múltiple y 4 baterías más fuertes. nota el cargador tenía un desperfecto de fábrica, por eso es bueno comprar otro.

La revancha. Al fin de semana siguiente, mi sobrino se apareció en la tarde en mi casa con una sonrisa de oreja a oreja (parecía un tiburón): ya tenía sus 5 pilas (totalmente cargadas). Fue así como nos pusimos a probar la cámara de video/fotos. Luego de unos minutos leyendo el manual (que no dice nada), San Youtube nos ilustró con un video de cómo grabar. Sobra decir que, el primer intento de grabación del techo de mi casa, terminó con el dron a piso y medio de altura dentro de los cables del tendido telefónico de la calle a unos 15 metros de donde comenzó el vuelo. Suerte que tenía un tubo de pvc (laaaargo) de cuando monté los tinacos de agua. Debo anotar para la historia que me tomó unos cinco minutos bajar el dron de entre dos cables telefónicos: sin romperlo, y bajo la mirada de como 4 vecinos que pensaban que me quería robar la luz. 

Y en el mismo instante en que pude desenredar el torturado aparato, ahí pasó la vecinita en el carro con su mamá y sus hermanas; por lo qué, mi sobrino, en vez de atrapar su "tieto" de dron: se puso a saludar a su amiga, como si fuera un desfile. Aún no sé cómo pude aparar ese dron con una sola mano (y equilibrando el tubo con la otra). Luego de eso, verificamos el bombillo rojo (grabando) e hicimos un video del techo de la casa y el "joven" piloto: subió el dron hasta casi un tercer piso (Aún no he revisado el Reglamento que tenemos en el país, pero mi espacio aéreo (casa) abarca más que esa altura). Las nuevas baterías dan unos 5-7 minutos extra, aunque el ruido de las hélices no deja grabar ningún sonido. Y, nada... casi me pasó como Enrique Iglesias por atrapar el dron en caída libre, suerte que lo atrapé por las patas y no por las hélices :D

Nota jocosa: Cuando el vecinito (10 años más o menos) vio el dron y escuchó que estábamos grabando: se puso histérico (emocionado) como si de un verdadero ovni se tratase y comenzó a vociferar a su papá para que viniera a ver el espectáculo (ya era de noche, y se veían las luces verdes y naranjas). Por cierto, no supe si la vecinita se enteró; pero, siempre habrá una nueva oportunidad. Salvo que lo estrelle en el balcón de su apartamento y termine como el de la imagen de arriba (jajaja). 


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