febrero 05, 2016

Lo que construimos.



Decir que todos los problemas de un hombre surgen cuando conocen a una mujer: es una gran mentira. Ya teníamos problemas, desde que nos pusieron la primera tarea en el colegio. Sin embargo, siguiendo la línea del concreto debo ver qué escribo sobre el amor respecto al punto de los cimientos.

Uno espera que el amor dure para siempre, que todo sea comprensión, perdón y armonía… pero, al margen de las películas de Disney: no hay nada mejor que llevarse “mal” con su pareja. Antes que nada, fíjese en las comillas. Y, creo que debo dar un salto en el tiempo: al inicio. Su novia del colegio, su vecina, su “amiga”, la amiga de su novia, la hermana de la muchacha que le gustaba, la que le presentaron, la que usted conoció por casualidad, su colega, la hermana de su colega, la mejor amiga de la novia de su amigo… (Creo que entiende la idea): cualquier mujer que entró en su vida y es su pareja. Hay relaciones que duran calidad de tiempo y cantidad de tiempo. Es decir, que hay momentos de la vida que valen por meses o años… solo espero que, se de cuenta de lo complejo que es escribir sobre el tema con los 200 millones de variables que hay entre situaciones, complicaciones y sentimientos: no tengo todas las respuestas.

Entonces, tenemos física, química y filosofía (sexo, cariño/respeto y sentimientos)… un tripletazo bastante extensivo. Sin embargo, parte de la reflexión de escribir de estos temas (teóricos: objetivos, en la medida de lo posible) proviene de la cuestión básica o del cuestionamiento que lo origina. Y para ello, como pareja, debo retroceder en el tiempo hasta el punto filosófico de la relación, que será el primer elemento.

Los sentimientos: forman parte de la relación desde antes, incluso que la relación. Cuando nos enamoramos por primera vez (10-12 años) el amor es ingenuo, la vida se resume en besos y felicidad. Interesante, es lo que ocurre entre ese punto y la llegada de la pareja con la cual pretendemos pasar nuestra vida. Nos casamos con una mujer, su familia, sus amigos, sus mascotas… y, todo su universo. Nota: por universo, me refiero a cada una de las relaciones previas que tuvo. Es un tema delicado, así que solo me limitaré a decir que: “Un caballero no tiene memoria”. Volviendo al tema de los sentimientos, no hay nada más importante en una relación que la confianza y el respeto. Ya he escrito sobre ello; pero, el punto aquí es que: según avanzamos en la vida (edad) se nos hace más difícil confiar; y el respeto, ese hay que ganárselo. Dicho esto, hombres y mujeres somos bastante similares respecto a desconfiar con el paso de los años; y este, es mi elemento central.

¿Consejos sobre amor? Nadie en este mundo podrá decirle si lo que usted siente es real o no; si es pasajero; si funcionará; o, cuánto durará. El punto, es que somos un resultado de experiencias y anhelos y cuando ellas convergen en una relación, solo debemos tratar de ser nosotros y sentirnos cómodos al compartir con alguien especial esos momentos que jamás volverán. Por cierto, solo se vive una vez (próximo post); sin embargo, debemos pasar la vida reflexionando sobre cada día de nuestra existencia. De ahí que, en algún momento comenzamos a entender (o quizás, aprender) que una mujer es algo más que una pareja (madre de nuestros hijos; compinche; amante) y que se vuelve parte de lo que somos en cuanto aceptamos la inevitable verdad de que el amor es, simplemente, SIMPATIA… desde el punto de vista de que somos devotos a esa sola mujer, sin importar el mar de opciones que la vida nos cruce.

Construimos una relación con algo más que cariño y respecto, con algo mas que comunicación o pasión… lo que hace que el amor dure, no son los hijos, los amoríos, las hipotecas o las deudas: es la devoción por ese sublime ser que está ahí cada mañana y cada noche, con sus ironías y sus particulares “mañas” y que pone nuestro mundo de cabeza, a veces, con una simple sonrisa. Nos enamoramos, amamos y sufrimos por una sola mujer en la vida; y, si tenemos la dicha de compartir con ella: días, meses o años… poco importa. Es una experiencia única de la vida que nos enseña apreciar los pequeños momentos… que duran para siempre.  

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