mayo 04, 2018

@wonderful_places



Una pequeña imagen de la ciudad de Hong Kong, extraída de la galería de @wonderful_places y tomada por el fotógrafo Jordan Hammond (@jordhammond). Solo imagine por un segundo, la cantidad de sonidos y ruidos que deben escucharse en ese lugar.

El punto de hoy es simple: ¿Sabe usted escuchar? Mire la imagen, ahí hay cientos de personas; lo gracioso, es que si viviera ahí, llegaría un momento en que sabría identificar si la que estornudó fue la viejita del 5C, o la “deidad” del 11E… en serio. La mente humana es complejamente simple: mucho ruido y una sola respuesta. El desafío es dejar de oír el ruido y escuchar lo que en verdad importa, en el momento oportuno. Vivimos en un mundo en el que, la generalidad de las personas opta por el camino fácil de las cosas: si se daña, lo botas (ni intentan repararlo); si es “complicado”, lo dejas (por aquello de que la vida es muy corta); buscan lo más “cercano”, aunque no sea la mejor opción. Y, muchas otras cosas. Ya se debe estar preguntando qué tiene que ver esto con escuchar.

Simple: NADIE PREGUNTA NADA!!!!, para no tener que escuchar “consejos” o “sermones”. Las personas hacen las cosas de forma automática, y sin cuestionarse sobre las consecuencias (a mediano o largo plazo) de sus acciones. En parte, por eso es que el mundo está así. Se ha vendido la idea de que somos libres, independientes y soberanos en nuestras decisiones. Dos días después, ante una mala decisión se sienten como una basura que alguien tiró. ¿Por qué? Porque contrario a la idea modernista de “velocidad”, todo en esta vida necesita su tiempo; y, nada es “automático”. El respeto, se gana. La fuerza, se obtiene con tiempo; al igual que: la madurez, la independencia y la sabiduría.

No hay que ser un monje para saber que después de una noche de tragos viene una resaca. Extrapole eso a decisiones impulsivas y egoístas (juventud, inmadurez) y obtendrá, el mayor mal humano: incomprensión (aislamiento y soledad). Las palabras jamás sobran; el silencio: no es una respuesta; TODO se repara; y, hay cosas que mientras más complicadas son: mejor resultado dan (claro, algunas veces). En esencia, antes de actuar: pregunte. Y, si no quiere preguntar: aprenda a escuchar el consejo de los demás; a ver las respuestas antes de que surjan las preguntas (razonar). Las personas se creen con el derecho natural de hacer las cosas “in momentum”, sin pensar en el otro o en las consecuencias futuras… errores simples, que solo traen problemas.    

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