abril 21, 2018

@shot_flair


A veces, la grandeza no está en la dimensión de lo que vemos; sino, en el ojo de quien observa. Por ello, elegí esta imagen de la Vía Láctea perteneciente a la galería de @shot_flair, y tomada por Ed Reader (@edraderphotography). Me recordó a un módulo lunar, y cómo debía verse el Universo.

Una vez, en medio de un apagón nocturno, estaba viendo las estrellas en el patio; y, mi sobrinito que nos visitaba, me preguntó qué tan grande era el Universo. ¿Cómo explicarle a un niño algo que escapa en magnitud a nuestro entendimiento aún de adultos? Recuerdo que me agache, y puse un dedo en el suelo para tomar un granito de arena; y, le dije: “¿Vez el camino desde tu casa hasta la casa de tu tía?” (algunos pocos kilómetros) “Si fueras este granito de arena, nuestro planeta sería como del tamaño de todo lo que puedas ver desde aquí hasta allá; una estrella como el Sol, sería como de tu casa a la playa (siendo un granito de arena). Y, el Universo: sería como el mar, el hotel, la playa y todo el camino hasta tu casa”. 

Sí, la explicación es inexacta (a nivel matemático) y poco científica (a nivel comparativo); sin embargo, lo importante de todo: le di una respuesta. Así sucede en la vida, el destino (o las circunstancias de la vida) nos muestra una señal (causalidad); y eso, nos “inquieta” la mente hasta poder darle una solución o respuesta (efecto). Por cierto, ¿Cuándo fue la última vez que miró las estrellas? Es tonto y egoísta preguntar si hay más vida en el Universo, cuando llegamos (la vida) en un meteoro a este lugar al cual llamamos nuestro. Sí, es una teoría; pero, esta energía vital: se “comparte”, y no se crea de la nada. Lo que, descarta todas las demás hipótesis… aunque eso: no viene al caso.   

En la vida nos cuestionamos, investigamos, y respondemos (o tratamos de responder) cada situación de nuestra existencia; y, un ciclo a la vez, seguimos adelante una y otra vez. Sin embargo, a veces, olvidamos que lo verdaderamente importante está aquí en la Tierra (en lo cotidiano), y no en una galaxia a decenas de años luz. Solo tenemos una vida, y un tiempo finito: ¿Qué hacemos con “nuestro” tiempo? Cuando alguien me pregunta por qué hago un “chiste” de todo, y siempre trato de “reparar” las “cosas” (sin pedírmelo), es algo difícil de explicar: la vida es un don, dentro del cual hay que saber aprovechas los pequeños momentos, escapar de la rutina y del propio mundo, para ver ese “algo”, que nos haga sonreír.

¿Por qué? Porque si lo piensa, cada momento es: único, irremplazable y eterno (recuerdo); entonces, ¿Desperdiciaría esa oportunidad, por temor a algo negativo? Yo, no. Prefiero el reproche, el insulto y todas las consecuencias; pero, la duda: siempre queda fuera de la ecuación… por eso, sonrío, sin importar la “situación” que me mande el Universo. Lo interesante de la vida no está en la grandeza de lo apreciado, ni en las dificultades superadas o metas alcanzadas; sino, en los pequeños momentos de alegría que vivimos día por día. Y eso, representa la imagen de hoy: somos pequeñitos, inquietos y sonrientes frente al inmenso Universo… como Minions, solo que más curiosos e inquietos.

abril 20, 2018

@map_of_italy


Hoy viernes, sería buen dar un paseo por las calles del centro de Padua (Padova), Italia. Si lo hace, podrá encontrar este mural del artista Kenny Random, que ha sido compartido por @map_of_italy, gracias a Federica (@fairyeyes_). Así es la vida, compartir nuestras experiencias.

Me dirá que siendo Italia, lo que es (a nivel de arte, historia y cultura) por qué he elegido The kiss” un mural de un artista “callejero”. La respuesta es simple… todo, absolutamente todo, lo que representa Italia, se resume en una sola palabra: pasión. Desde una pizza, pasando por la familia y los simples placeres de la vida, hasta el pigmento de sus pinturas evoca ese ímpetu por lo propio. No es la piedra, es la mano, la que contiene el arte.

Besar a la mujer correcta, aún en el momento menos oportuno es: lo más cercano al surgimiento de la Creación que usted estará en su vida (con o sin Big Bang). Esa “chispa”; esa, necesidad de “equilibrio” (no de pertenencia o, de deseo) es la que convierte al arte en lo que es: una manifestación del ímpetu humano. Sexo y comida, son impulsos naturales; tocar a una mujer, es todo un arte. Enamorarla, un desafío; conquistarla, una proeza; pero, amarla cada día y hacerla sentir única (aún, con un simple toque de manos y algunas palabras): esa, será la mayor conquista de su vida. Algo así como: Tocar su alma, sin tocar su cuerpo; tan solo, imagínese lo que pasa… cuando la toca. 

En un mundo de “hombres”, la mujer es el origen, causa y fin de todas las manifestaciones del arte. Quizás, sea difícil de comprender; pero, una mujer nos trae al mundo; mientras, con el paso del tiempo: otra, se convierte en nuestro mundo. Y es, en medio de esos dos puntos de la geometría existencial, dentro de los cuales una sola mujer es capaz de alterar toda nuestra existencia. Así, nace el arte… como una visión de cómo se siente la vida, o de cómo debería ser.

Ese mural, encierra más contenido humano, que la esquina, la pared o la pintura que lo delimita. Y ese, es nuestro punto de hoy: la “chispa”, que altera nuestro mundo. Véalo así, cuando amas a alguien: el mundo desaparece; sigue ahí, pero, distantemente perfecto e inalterable… como una piedra, que espera ser alterada por un solo sentimiento (¿Pasión, amor, alegría, nostalgia?)... elija su sentimiento y conviértalo en arte, esa es la esencia. La nobleza, no está en la “perfección”, ni en el “detalle”; simplemente, en la manifestación real de lo que sentimos y plasmamos en un momento dado. No importa la fama, la grandeza o el tiempo… solo el sentimiento puro (sin dudas, ni ataduras) manifestado en aquello que nos mueve (pasión). Por cierto, las flores sí importan (aunque ellas, digan lo contrario).

abril 19, 2018

@hakan.yuksel


Hoy viajamos hasta la ciudad de Esmirna (Izmir), la perla del Egeo, Turquía. De ahí, es el instagramer @hakan.yuksel; y, nuestra hermosa modelo, quien deleita este post con su imagen natural, por el camino de la vida (tren). En este día, de toda su galería con paisajes, personas, animales, luces y sombras: elegí este retrato. ¿Por qué? Porque aquellos que no tenemos un “rostro” en la web, sabemos lo importante que es “personalizar” las palabras, para establecer una comunicación, o transmitir una idea. Algunos bloggers solo somos palabras innominadas (anónimos), diseñadas para ser compartidas con la simple causalidad del destino (otros blogueros/as, lectores esporádicos, desconocidos, etc.).

Escribimos, porque nos gusta lo que hacemos. Llámelo desahogo, entretenimiento o, vicio “saludable”… Blogger, no es una red social, a diferencia de Instagram; es, una comunidad de escritores; y, escribimos de lo cotidiano: solo eso. Si a una persona le sirven las palabras, excelente; sino: opine, comente, debata… exprésese. Y no necesitará un “rostro” para hacer bien las cosas. Esto nos trae al punto de hoy: la persona humana.

¿Somos desconocidos, por no tener un “rostro”, o por tener un lenguaje, una cultura, una ideología política, o una religión… distinta? No. Compartimos un arte gráfico (escritura o imágenes) que rompe cualquier esquema social y temporal. Conocemos el sentimiento, sin importar el lugar o el tiempo. Eso, nos hace humanos, más allá de nuestro genoma.

En medio de la Guerra, puedes encontrar una imagen de un retoño entre las ruinas (esperanza); en un largo viaje (como en nuestra imagen de arriba) puedes “ver” el amor, aunque ninguno de los dos, lo sepa. Puedes estar en la ISS y escribir un poema sobre una mujer que nunca has visto en tu vida… y, todos nosotros: compartimos eso, sin importar el lugar o el momento. Eso, nos hace conocidos; no por ser amigos, o por compartir una nacionalidad, religión o lenguaje. Compartimos nuestro arte, de forma diversa; y, a la vez, es lo mismo: proyectamos una parte de lo que somos en lo que hacemos y eso nos hace mejores personas; por el simple hecho de que, al dar algo de ti: recibes algo a cambio. Una palabra, una sonrisa, un silencio, una reflexión… a mí, me gustaría saber en qué pensaba ella, cuando le tomaron la foto; y qué, quería plasmar el fotógrafo con el retrato.

Podría preguntárselo; pero, el arte no existe para cuestionarnos; sino, para deleitarnos. No importa la respuesta, es la pureza del arte en sí: el artista y su musa. Las circunstancias, son irrelevantes. De ahí que, no importa el rostro, el lenguaje, la nacionalidad o la religión: es el mismo sentimiento que todos conocemos, y que hemos vivido. Esa, es la esencia del arte y las palabras: alteran todo un mundo, en un solo segundo. Solo somos personas, viviendo nuestra vida... y eso, puede cambiar al mundo.

abril 18, 2018

@customchoppers

Fuente: @customchoppers

Aquí debería haber una foto de una hermosa rubia (ajena; pero, igual de hermosa). Usted, Dios y yo: lo sabemos. Sin embargo, a pesar del esfuerzo, el destino solo nos dio solo unas 700 motos de @customchoppers para llevar un mensaje: no incomodes a una mujer, nunca. Pero, las reglas son las reglas.

Usted, se dirá que hay miles de fotos de motocicletas “personalizadas” en Instagram; que, no todo es “Harley-Davidson”; que, por qué la moto no tiene una mujer “adornándola”; que, este último comentario es sexista. El problema es, que cada persona tiene una “visión” diferente de un mismo objeto o situación; y el desafío, muchas veces no está más allá de ponernos de acuerdo en lo que encontramos (y no en lo que buscamos)… vio las 4 torres de luces???

Siendo objetivo, si Miguel Ángel (Michelangelo Buonarroti) hubiera tenido un soplete de oxiacetileno y una rubia, le aseguro que hubiera construido una obra de arte así, como la de la foto; aunque, se partiera la madre en esos caminos pedregosos, estrechos y llenos de arena de Italia; y aún, terminara como el perrito de “Loco por Mary” (enyesado entero, y solo pudiendo mover la lengua): sí, estaría sonriendo; al igual, que usted. Pero esto, no se trata de rubias o de motos, se trata de simple distracción:

¿Recuerda las 4 torres de luz de la foto? Su cerebro vio una moto en el “campo”, pasto y árboles; vio un neumático ancho (y sucio), doble escape, piezas personalizadas, un portaplacas y unos espejos “invertidos” que se ven fantásticos. Las torres, están a la izquierda, en el horizonte. Supongamos que usa lentes: no importa, son solo un detalle “lejano” dentro de una imagen principal. El punto, es simple: a veces, nos perdemos tanto en las cosas que tenemos cerca, que olvidamos ver al horizonte. Y eso, aplica para cualquier cosa de la vida. ¿Voy a cambiar la rubia por otra, porque el destino así lo quiso? Nop, no es el color de pelo, la belleza, las dificultades o la persistencia la que dan la solución a ese problema de “visión”; es, sencillamente detenernos a ver la imagen en su conjunto.

Si aplicamos el subjetivismo de un momento dado, a la vida en su conjunto: siempre obtendremos un resultado parcial de las cosas. Mire la moto: hay quienes solo quisieran tenerla; mujeres que ni muertas se montarían; padres preocupados; mecánicos orgullosos, y un sin fin de “visiones” de algo que es único; pero que representa toda una gama de respuestas. Así deberíamos ver todas las cosas de la vida: no como objetos “inmóviles” (imágenes), como resultados lineales (acción-reacción) o como algo “estático” (si tropiezas, ya perdiste). Por el contrario, la verdadera visión de las cosas viene de los tropiezos (que nos hacen “despertar”), de las posibilidades alternas (entre a-b. hay a1.a2,a3, etc.); y en esencia, el Universo no se detiene ni una fracción de segundo ¿Por qué? Porque la vida en sí misma, no es cuantificable. Solo cuantificamos el tiempo de reacción de un suceso… y, volvemos a intentarlo. No se trata de darle 4 dimensiones a una imagen plana (perspectiva); se trata, de darle la visión más completa de las cosas al cerebro, para que pueda tomar la mejor decisión. El resultado, muchas veces, importa menos que la pregunta. 

abril 17, 2018

@asilascosastv



Quiero comenzar de primero con esta cuenta, por ser de nuestro país. No conozco a la periodista y productora del espacio Tatiana Rosario; así que, compartí brevemente con ella, en su cuenta personal (@tatianarosario) algunos pocos comentarios (gran ser humano, excelente profesional, respetuosa, alegre y... muchas otras virtudes: sígala, ella equivale a varios millones de usuarios, en serio). Pero, me llamó la atención su proyecto @asilascosastv, que se transmite por Teleradio América (canales 12 y 45) los sábados a las 10:00 p.m (También online). Tiene un equipo muy unido (confianza); su contenido es variado e instructivo (objetividad) y señala los “detalles”. Detalles que, periodistas que le duplican la edad o el ejercicio de su profesión pasan por alto: eso, hace diferente a este espacio de los demás que pude apreciar en Instagram (unos 30). Por cierto, Tatiana habla fuerte, pausada y elocuentemente... muchas veces, con una gran sonrisa: que te hace sentir esa confianza que debe existir entre un entrevistador y un entrevistado; respetando siempre la opinión de los demás; pero, sin perder la objetividad del punto a tratar. En esencia, así debe hacerse periodismo. Un/a periodista es el único mecanismo entre la información y la verdad. Es decir, si tomas información de segunda mano, el resultado jamás será igual. Y claro, el periodismo independiente está en vías de extinción. Ese proyecto televisivo, presentado de forma humana (puede verla sin maquillaje, en tenis y siendo ella misma), marca una diferencia. En mi selección, tomé esta imagen, que está arriba: https://instagram.com/p/BZzxgH2hRpI/  “Opinar no es un delito”. Lea la descripción del vínculo, y opine: su opinión cuenta.

Siempre digo a las personas que la información es un arma que puede ser usada para bien o para mal (manipulación). Sin embargo, el conocimiento, visto como la comprensión de esa información a un nivel objetivo: SIEMPRE será una herramienta (que me puedes bloquear o no; pero no, alterar). Herramienta, que se sustenta en lo único que tengo como individuo: mi opinión.

Los japoneses tiene un dicho: “El clavo que sobresale, recibe el primer (o más duro) golpe” (Y no, no se lo inventó el de Tokio Drift); sin embargo, son los mismos que se pasan semanas perfeccionando una hoja de acero mixto, convirtiéndola en una obra de arte (espada), que inspirará respeto (por temor); En la Isla de Pascua, debías saltar un acantilado, escalar un peñasco y ser el primero en traer un simple huevo (sin romperlo) para ser “líder” por un año; en las tribus mesoamericanas, un líder se medía por sus presas (cazadores); un par de siglos atrás, matabas unos cuantos; o, tenías grandes extensiones de terreno, que cuidabas a muerte de otras personas (hacendado), y eras una persona influyente; 100 años atrás, si eras hombre y de pensamiento europeo “revolucionario”, podrías “colarte” en un mundo de ególatras, altruismo (aparente) y política; Unos 50 años atrás, las mujeres, comenzaron a ver una luz al final del túnel. Ya no eran solo amas de casa y “fabricas” de hijos/as. Veinte años atrás, el mundo pasó de ser un océano, a una cubeta llenándose con agua. Información fluida y constante, lista para ser usada. Hoy, ni siquiera necesitas un lápiz o papel: tu simple opinión, marca una diferencia.

La pregunta era simple: cómo procesar la información de 50 millones de personas a algo “usable”? (procesamiento automatizado de datos, criterio hoy obsoleto)  ese fue el trabajo del conocimiento, como una construcción selectiva de información. Procesamos, adaptamos, creamos, aprendimos; nos equivocamos; comenzamos nuevamente y obtuvimos el mismo resultado que nos trae hoy aquí con unos 4,000 millones de personas: mi opinión, es la diferencia entre el caos del la información y la "pasividad" del conocimiento. No tengo que tener millones, cazar, destruir, opacar, ni resentir nada. El derecho a expresar mis ideas, como el resultado de la suma de hechos y circunstancias que me pusieron en este único punto de la historia: es lo único que la información jamás podrá lograr por sí misma (de forma automática); es decir, DECIDIR.

Un algoritmo predictivo dentro de minería de datos está limitado a parámetros; el razonamiento humano: no tiene límites. Podría decir que la distinguida dama @tatianarosario tiene una perrita chihuahua, que se llama Lucha y puede levantar una bicicleta por encima de sus hombros luego de recorrer muchísimos kilómetros; y la "IT" (tecnología de la información), solo podrá ver la diferencia entre un rottweiler y un chihuahua (dando por válido lo demás, lo cual es: subjetivo y parcial). No verá el ser humano, el esfuerzo, las razones o la alegría que impulsaron el Proyecto del cual extraje (prestada) esta imagen (es decir, al ser humano)… limitar nuestra opinión (de personas “normales” y “ordinarias”: ciudadanos y entes sociales), a temas tan simples como decidir (sobre algo) o, conocer (sin límites abstractos) cierto tipo de conocimiento: es, atentar contra la propia dignidad humana; y, no es porque lo diga un Convenio, una Constitución, dogma o religión. Fíjese, que no he atacado a grupos de poder, ni religiones, ni creencias: el ser humano está por encima de cualquier límite autoimpuesto por unos pocos (pensamiento de hackers. Nota: debo hacerles un post); y, a eso, es que algunos le temen: el control, es todo lo que el poder tiene para perpetuarse. Por eso, muchas veces se omite la opinión general, por el interés "particular".

Una vez, vi un aprendiz de monje, al cual le pusieron una simple tarea: rompe un ladrillo con tu mano (usaban los fragmentos de ladrillo “viejo” para nuevas construcciones del templo). El primer día, dolió como el demonio (lo se, por experiencia… no pregunte) a eso de los 2 años, el joven rompía decenas de ladrillos en un minuto y hasta se reía. El punto, es que el cuerpo humano se adapta a lo que sea; y ello, en gran parte se debe a la mente, que se adapta a las más inclementes circunstancias. Imagínese lo que millones de yottabytes le han hecho al intelecto humano en solo una década. ¿Locura? locura, es no entender que la opinión de cada persona cuenta en esta vida.

Si quieres limitar una opinión, tan solo asegúrate de que tu punto sea el correcto; o sea, la verdad (Y no, “tu” verdad; es decir, lo que crees). Fuera de ello: la ley, la sociedad y la religión son simples conceptos lineales; es decir, su ramificación práctica en nada tiene que ver con limitación del conocimiento. Usos y tradiciones, al igual que la mente, están diseñadas para ser moldeadas a un solo tiempo y espacio (hasta volverse obsoletos). Mi consejo: que el único límite en esta vida seas tu mismo/a; opina sobre lo que quieras y cuestiona TODO. Eso solo, marca una diferencia.

P.d. Google no deja insertar las imágenes de Instagram en Blogger... deben corregir eso. Y por cierto, nadie en Instagram sabe de esto... manténgalo, así.