agosto 06, 2013

Una cuestión de… mapén.


Existe una marcada diferencia entre cocinar para uno mismo, y cocinar para alguien más. En lo personal, cocino porque me gusta comer mis antojos; por lo que, me fascina entrar a la cocina a preparar las cosas conforme a mi propio gusto. Por otro lado, mi papá no es muy diestro en la cocina (eso dice mi mamá), pero a él le encanta comer ciertas cosas, preparadas de forma específica (caprichoso). En fin, hace unos días, él encontró en la finca algunos mapén, frutos del pan, panapén o buenpán: y los peló, para prepararlos como puré; dejándome la mitad de uno, para que yo se lo friera: “como la otra vez”. 

La cuestión es, que este fruto (mientras está verde) tiene un rico sabor, comparable a la papa; y es ideal para hacer puré, cocido con algo de sal y machacado con mantequilla y un poco de ajo. Desde hace años se que en Puerto Rico lo comen tipo mofongo y frito… pero ellos lo pican en triángulo (pedazos). Mientras que yo, los frío en hojuelas: a eso, se refería mi papá. Sucede que, hace unos años tomé medio fruto, lo pelé (cáscara verde), le saqué el corazón, la parte porosa y me dispuse a cortarlo en cuatro pedazos y luego éstos, los corté en láminas de unos 5mm de grosor. Tomé agua y sal (el fruto madura rapidísimo una vez es cortado (se conserva bien sumergido en agua) y la sal evita la oxidación; bueno, dos horas después escurrí el agua y comencé a freír, en aceite que cubriera las láminas. 

Debo decir que el sabor de este fruto (verde) es mejor que el de una papa frita (amarilla o blanca), al punto de la “adicción”. Es una picadera excelente (a mis sobrinos, los mañositos: les encanta), ya que es muy nutritivo; y, casi no absorbe aceite al freírse. En resumen, la tribu (familia) se comió casi todo el mapén… y, dado que lo preparé para mi papá, y no para mi: me quedé con ganas... solo comí los que probé al freír. No sé, si es el sonido quebradizo, o ese sabor a mantequilla con un toque de azúcar… pero, de que tiene un sabor exquisito, lo tiene.

Por cierto, hay que mantenerse observando el color, ya que entre el amarillo (cocido/frito) y el “tostado” (crujiente, mi preferencia) hay muy pocos segundos (no es broma, son como 10 segundos). Debe freírse destapado, y de a poca cantidad, ya que el vapor de agua puede traer problemas. Sin el agua de sal y el reposo: no queda igual en cuanto a sabor; lo mismo ocurre, si el fruto se ha madurado. Freí algunos, tipo “plancha” (solo untado de aceite olivo, por la sobrina light... que terminó comiéndose muchísimos de los otros (hambre atrasada); igual que mi mamá, a quien supuestamente no le gustaba) y por ser tan finos se cocían bastante bien; pero, está claro que en aceite abundante y bien tostados: saben mejor. Pero nada, me toca esperar… hay antojos que no se compran: se hacen; y, merecen el tiempo de preparación. La próxima vez, intentaré hacerlos tipo bastones cuadrados (como las papas fritas) a ver cómo salen.

Hoy, quiero cenar mofongo: bien tostado y con mucho ajo... con algo de mantequilla derretida refresco merengue. Eso, es lo bueno de cocinar.

2 comentarios:

Ayari dijo...

Oooo pero ahora hay clases de cocina por aqui :)

Fran dijo...

Jajaja... hola, Ayi. Tenía un antojo. Por cierto, hace una hora estaba comiendo mi famoso mapén frito :)

P.d. He estado en mudanza!!! por eso hay poca escritura; pero, déjame ir para allá :)