5 sept 2006

Muchachitos del ayer vs. los de hoy.

Hoy jaraganeando, me puse a pensar de cómo éramos mis amigos y yo en nuestra niñez, y como son ahora. Algunas diferencias:
Ayer...

Yo jugaba pelota en la calle, con palo de madera (no bates), y pelotas de goma maciza de RD$5.00, comprada en un colmado de “La privada”; jugaba plaquita (con placas de carro, ese es otro post); jugaba vitilla (aún la juego, con mis dos sobrinos varones de 8 años); andaba en bicicleta tocando timbres por media capital (si lo hago ahora me dan 3 tiros); me paraba frente a la casa a piropear en siendo mujer “aceptable” que pasara (mi amigo Axel todavía me pelea por dañar su cuadra). Era experto en desarme de fuegos artificiales, sacando la pólvora para hacer nubes de humo (tenía algo de pirómano); la estruendosa bazoka de carburo, ¡diablo! Perdí un 5% de mi audición con tan sutil invento, el record fue con latas de aceite de las grandotas (manicero), se tuvo que oír en Villa Mella en el 94, duro era cuando se abrían; los famosos tira pó, hechos con roscas de llave de agua (bronce) y clavos de acero, detonado con fósforos.

La guerra de coquitos (palma) en bicicleta, todavía me duele la espalda cuando llueve; par de los degraciaitos que jugaban conmigo eran pitchers de pequeñas ligas. Largarse de una loma en yagua, subirse al cohollo de una mata. Huevos podridos en San Andrés… ese día salíamos los hombres, los que no salían por el barrio (Mirador Norte) se los guardábamos para el día siguiente. Con lo caro que están los huevos hoy, mejor es comérselos.

Los limpiabotas de la época hicieron sus aportes al barrio con artefactos tecnológicos, hasta entonces desconocidos para los “capitaleños”:

1) equeibol (skateboard) de cajas de bola y tablones. No hay montaña rusa que iguale la ingravidez producida por largarse en este artefacto en la manzana comprendida entre la avenida privada y Núñez de Cáceres, la 27 de Febrero y la Rómulo Betancourt. Los guayones valieron la pena.

2) carritos de goma (una goma vieja de carro con 2 palos de escoba); y, ponerle un vaso plástico a la bicicleta, dizque para que sonara como motor;

3) el tirapiedra rústico, diantre me botaron en mi casa como 6, porque supuestamente eran peligrosos; con tal ahora tenemos "balas perdidas”.

4) helicópteros de tusa (media tusa de maíz, con una pluma de gallina o gallo en el medio) la largabas para arriba, y “volaba” como por 6 segundos.

Ahora…

Todo funciona con electricidad. Si no hay luz, el muchachito se le vuelve loco, a tal punto, que comprar un aturdidor eléctrico resulta una idea “aceptable”, no “descabellada”. Si el muchachito sale solo a la calle, se lo pueden secuestrar, atracar, etc. Si se pone a tocar timbres, lo más seguro es que su padre caiga preso, o por lo menos lo rellenan con par de boches. Si usted les grita porque JODEN, usted es una mala influencia conforme al Equipo Multidisciplinario del Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI), por lo que fácilmente le quitan a su muchachito. Los muchachitos de ahora no juegan casi en la calle por todos los apartamentos, y porque media capital se parquea en la calle, porque les gusta ver su parqueo del edificio "limpio".

Si el muchachito de hoy se atreve a arrancar un ramillete de coquitos (palma), posiblemente usted caiga preso, por violación a las leyes forestales y de Medio Ambiente. Si el muchachito tiene su Mountain Bike y le pone un vaso, hasta lo paran por la "intranquilidad”, que genera tal inocente inventiva. La “plaquita” solo se juega entre ricos, ya que por cada tres batazos, hay un carro con un vidrio roto. Si usted o un muchachito le dan un “piropo” o un halago a una muchacha, el muchachito es un “fresquito”; usted es un “enfermo”… y ¡cuidao!, que hasta le ponen una querella en la Bolívar (Unidad de Violencia de Género).

Si le regala a un muchachito algún juego que “ensamblar”, ruéguele a Dios que tenga un tío como yo, porque sino, a la semana estarán las piezas regadas. Si al muchachito se le ocurre jugar con pólvora o fuego, le mandan a hacer de inmediato una evaluación psicológica, en cuanto al nivel de su agresividad.

Soy yo, o vamos para atrás como el cangrejo (va de lado, pero esa es la expresión). Mientras mas reprimamos a los niños de hoy, mayores inconductas se producirán en el día de mañana. Se los digo yo, que gocé "libremente" mi niñez (jodiendo). Ahora con trece (13) años te "puyan" con una navaja, o te dan un plomazo; y fuman muchísimo. Sin contar las niñas de 13 años que salen embarazadas porque nadie les dice “nada”.
Es o no es.

3 sept 2006

Historia de un Tirano. Parte II.

A la mañana del día siguiente, el joven volvió al parque, se le había extraviado una pequeña libreta. Cuando fijó su mirada en el banco, ahí estaba el anciano, leyendo su libreta. Al verlo, el anciano le preguntó: ¿Por qué con todos los avances que tenemos usas papel y tinta para plasmar una idea? El joven le contestó: "a veces las cosas mas sencillas son las que dan el mejor resultado".

¿A qué te dedicas?, preguntó el anciano: Física, respondió el joven; salgo a ver los fenómenos naturales para probar nuevas teorías. El anciano contestó: es interesante, los principios de la naturaleza son invariables, sin importar su aplicación. Y ahí comenzó de nuevo… Me encantaban los avances tecnológicos de nuestra época, la era de la “innovación”; comenzó a finales del año 2003, y aún hoy se mantiene. Todos esos aparatos pequeños y multifuncionales; el ser humano pasó a ser esclavo de su propia creación. La competencia cada vez era mayor, innovar significaba “probar” cuanta idea revolucionaria tuvieras; no me mal interpretes, gracias a ello llegué a ocupar mi cargo de mandatario.

Recuerdo que transcurrido el segundo año de mi gestión, propuse al Congreso la división del Poder Ejecutivo en cuatro cargos: el Presidente, encargado de la representación del Estado frente a la Comunidad Internacional (elección directa); y 3 ayudantes (elección indirecta), con igual jerarquía, los cuales se dividían: uno para asuntos económicos, otro para asuntos sociales, y el tercero se encargaba exclusivamente del aspecto administrativo del Estado. Mi idea fue aceptada.

Gracias a todo ese tiempo, viajé por el mundo, con una libreta igual a la tuya, apuntando cuanta concepto interesante apareciera; al llegar aquí lo “adaptaba” a nuestras necesidades. Un ejemplo de ello fue el campo de torres mareomotrices que instalé en el Canal de la Mona, tomé la idea de Alemania, las torres eran móviles, no fijas. Si cambiaba la corriente marina, las torres variaban de posición, para un incremento de la eficiencia mayor al 30%. Igual al tren expreso que bordeaba todo el país, usamos energía electromagnética, con la nueva tecnología de flujo de plasma (4to, estado de la materia); cada vagón se autopropulsaba con sus propios motores, el resultado fueron 420 km/h, no 300 km/h, como los expresos convencionales, lo usábamos de carga y transporte.

Gracias a las nuevas aleaciones metálicas derivadas de la aplicación práctica del cubo de hielo cuántico o “condensado Bose/Einstein” (5to. Estado de la materia), logré construir nuestras ciudades “verticales”: edificios de 2 km de altura, por 5 km de ancho. Ahí se alojaban las empresas y los comerciantes dentro de las ciudades. Obtuve un excedente de energía con la construcción de 8 mega presas: mi prioridad fue abastecer de agua al Sur, e incentivar el desarrollo de la región. Luego de que Haití se organizara, y empezaran a explotar sus yacimientos de petróleo, llegamos a un Acuerdo comercial de intercambio de tecnología, en especial por su producción de automóviles eléctricos. Los demócratas cubanos nos ofrecieron asistencia en Salud y Educación. Después de la Gran Guerra, los vínculos de amistad con nuestras naciones hermanas fue lo que nos permitió salir adelante. El joven expresó: ¿Gran Guerra?... El anciano le preguntó: ¿Qué edad tienes?... Y le respondió: fui clonado hace 3 meses, pero mi programa neuro-cognitivo básico está enfocado sobre la Física y ramas anexas, no incluye toda nuestra historia.

El anciano sonrió y le dijo ¿no sabes nada del cometa, ni de los pulsos electromagnéticos? ¡No!... contestó el joven. !Bueno¡, exclamó el anciano... ya debo volver a mis asuntos, te veo mañana; el joven respondió, sí; también se me hace tarde, gracias por guardarme la libreta…

1 sept 2006

Perfección y Armonía.


Hoy vi en televisión un programa de la cadena Arirang sobre monumentos tradicionales de Korea, y recordé el lema de la cultura oriental: la armonía. Este concepto está íntimamente ligado a lo que conocemos por “perfección”.

No debemos ver el concepto de “lo perfecto”, bajo la idea cuantitativa de 100/100; o como algo inmejorable existencialmente. La perfección se constituye por el equilibrio armónico entre las cosas. Un equilibrio exacto entre lo que es y lo que lo rodea.

El fin de semana ante pasado (domingo), mi hermana menor estaba en el Salón (dándose “mantenimiento”), y tuve la dicha de tener que chubarme solo a mi sobrinita de 3 años. Al ser una niña de apartamento, cuando va a mi casa se "acelera" con el patio. Ese día yo había vaciado un saco de tierra negra en el suelo para regarla en una jardinera. Cuando la carajita vio toda esa tierra junta, se volvió loca y se jondeó en el suelo para jugar con su tierrita. (Nota: La chiquita es tan rabiosa como yo, y no hay quien le quite nada, = yo); le busque un cojincito y me senté como un pariguayo en el medio del patio a las 5:00 p.m. en la grama. En ese momento, al sentarme, mi querida chiquindola, me regaló un palito seco de aguacate, para que jugara con ella (ese regalo no tiene precio). Me puse a escarbar con mi palito, sin complejos... quien me lo iba a decir.

Mientras estaba allí recordé las horas y horas en que me pasaba “jugando con tierra”… no hay juego que pueda comparar esa sensación. Ella estaba feliz, con una carita de “carajita degraciá”. Mientras la cuidaba, mi mente estaba observando cada centímetro a su alrededor, cada retoño de grama, cada piedrecita, cualquier cosa que pudiese moverse o lastimarla. Calculé todas las posibles circunstancias para mantener a esa cosita chiquita y bella, a salvo de cualquier peligro. Por primera vez en mucho tiempo, me aislé del mundo y me concentré en algo que no era “yo”.

No había nada, solo paz y concentración. Me pasé una hora sentado en la grama como un guachimán, atento a mi muchachita. Hoy recordé, que estando ahí me puse a pensar en ese equilibrio “perfecto” entre lo que somos y lo que nos rodea. Recordé como los orientales, dentro de las grandes ciudades, con trabajos de hasta 18 horas, buscan alejarse del “todo”, mediante pequeños detalles que le recuerdan su “naturaleza”, esa armonía: un bonsái, un pez, un jardín miniatura de piedras, etc.

Es increíble como un animal tan destructivo en su naturaleza como lo es el ser humano (solamente equiparable a un virus), lucha constantemente por cambiar su propia naturaleza, y lograr esa armonía; ese equilibrio entre el y las cosas que lo rodean, que encierra el concepto de “perfección”. Hay miles y miles de años de historia del hombre en su búsqueda por la perfección, por ese equilibrio armónico entre sus energías.

Yo soy un simple ser humano, mil virtudes y dos mil defectos. La reflexión va en el punto de que debemos centrarnos en buscar esa “perfección” interna, esa paz propia de un equilibrio natural que nos lleve a ser mejores personas. Con ella, lograremos ayudarnos a nosotros mismos, y a los demás.