7 feb 2010

En Ti - Moenia-

Para mi sorpresa, un par de meses atrás, al escuchar la última producción de Moenia (En Eléctrico), me topé con una nueva versión de la canción “En Ti”, que había salido en Le Modulor (2001). Y algo que me llamó la atención dentro de esta nueva versión, fue el efecto “latido” (de corazón) que tiene esta canción. Yo tengo 3 subwoofers activos, filtrados a 80HZ… y el palpitar del corazón suena nítido. Es una canción corta, y está compuesta por dos partes. La segunda parte solo es percusión, al igual que en la canción original, solo que varía el ritmo. Y no sé, a veces, lo importante no es lo que se dice, sino el cómo se dice:

En Ti.
Dime la verdad, cuándo dejaste el cielo
Enamoraste al mar y se quedo en tu pelo.
El sol esta también, dormido en tu piel
y ya no hay nada mas que pueda mejorar

En ti... he encontrado mi razón
Se purifica el corazón.
En ti... lo tengo todo y mucho mas
y ya no tengo que buscar, solo en ti

Con cada palabra, cuando me hablas
Vas capturando mas mi alma
Y en los momentos, cuando te siento
todo mi mundo se esta moviendo

En ti.... he encontrado mi razón
Se purifica el corazón
En ti.... lo tengo todo y mucho mas
y ya no tengo que buscar, solo en ti.

Eres hermosa, única, perfecta e invaluable... tu le das sentido a mi vida. Y yo, solo tengo ojos para ti... ¿Pasarías el resto de tu vida conmigo?  Algo así es el mensaje de esta canción.

5 feb 2010

La Rosa del Desierto -Cont-.


Fue quizás la simplicidad del tema lo que llevó a este escritor a plasmar entre letras la complejidad de esta historia. Todos deseamos compartir nuestra vida con ese alguien especial, que pone de cabeza nuestro mundo, y que marca nuestra vida en un antes y un después. “Es una flor que no florece, pero jamás se marchita”, decía la dama de nuestra historia entre carcajadas de complicidad. Quizás el amor se había anidado en aquel lugar desde un primer momento. Dos destinos entrecruzados bajo la luna solo necesitaban esperar…

Ella veía en aquel artesano un enigma, algo desconcertantemente interesante. Al parecer el había viajado por el mundo, perfeccionando el arte de su oficio. Muchos amigos en muchos lugares causaban esa peculiaridad en sus obras, marcadas por un matiz oriental, puesto que había perfeccionado sus técnicas de tallado de madera en Bangkok (Tailandia). Fue quizás su dedicación, o esa obsesión por los detalles lo que mantenía prendada a la dama. Quién al llegar una tarde a casa con sus padres, luego de un viaje, encontró sorprendida en la sala, una peculiar mesa de caoba adornada en su tope con un mineral ya conocido. Ella no aceptaría el regalo, pues sabía que tenía cierto valor sentimental para su anterior propietario… pero éste, quedó en ir a su casa al día siguiente.

Aquel día, mirando los antiguos y valioso muebles de su casa, ella notó similitudes con algunos elementos de la mesa. Ellos ya se habían conocido antes, tiempo atrás. Una sola mirada había marcado sus vidas (¿destino?... no lo sé). Muchos recuerdos golpearon su memoria en una fracción de segundo y una gran sonrisa iluminaba su mañana. Esa tarde ambos se sentaron frente a la rosa, y ella preguntó sobre su historia.

El contestó: “Se dice que una vez existió un amor imposible entre una duna de arena y un rosal…” eso me contaron los tuaregs. Al terminar su historia, la dama había estallado en llanto, pero sonreía. Había comprendido el mensaje oculto dentro de la leyenda de la rosa del desierto. Esa misma leyenda que estaba tallada por toda la mesa en la cual reposaba aquel noble recuerdo. ¿Por qué me la obsequias? Preguntó ella. Y él le dijo algo como: “Llegaste a mí sobre la arena, bailando en el viento; y, al compás del tiempo… te volviste mi rosal”. Te conocí tiempo atrás, pero jamás me atreví a hablarte. Mi abuelo fue quien talló estos muebles, y yo lo acompañaba; así te conocí... una década atrás. El hombre que hoy soy, te lo debo a ti. Has sido la fuente de inspiración en mi vida. Esta mesa, la tallé para ti: el día que te conocí. Tú siempre has sido y serás su dueña. Y la rosa del deierto...es solo el recuerdo de que el amor no muere al tiempo. El estar hoy frente a ti, es una prueba de ello.

Tiempo después se casaron, y lo demás: es historia. Algunos cabos quedan sueltos, pero así son las cosas. Sobre lo mejor de la vida no se escribe, porque podría perder su magia. Un desierto puede parecer a simple vista algo desolado; pero, en el fondo, es quizás el único lugar en que una persona se encuentra a sí mismo. Pocos llegan a comprender lo inmensamente ricos que somos al valorar en su justa medida las oportunidades que nos brinda la vida, cada día. Amor, no son cuatro letras: son toda una travesía. Un enigma similar a la rosa del desierto: frágil y resistente, confusa y hermosa a la vez. Una multiplicidad de formas dignas de admiración y contemplación, en un mundo en donde las arenas del tiempo bailan al compás del viento y llenan nuestra vida de color. Quizás, algún día escribiré la leyenda de la rosa del desierto, pues en ella se encierra el significado de la palabra: amor.

3 feb 2010

Cada Febrero.

Cada año, en el mes de Febrero, le escribo unos doce posts al tema del amor. No es algo al azar… digamos, que es una tradición. ¿Por qué? En nombre del amor nacemos; gracias a el, vivimos. Y lo cierto, es que nos pasamos media vida tratando de entender su sencilla complejidad. De ahí que yo me metiera en este lío… es algo entretenido.

Elio Carletti dijo una vez, sobre la Belleza, que: “era la suma de las partes trabajando juntas de tal modo que no se necesitaba añadir o alterar nada más”. Y creo que podemos aplicar el mismo criterio al amor: un conjunto de partes, que vistas desde un todo, generan armonía.

Cada persona tiene su propia noción del amor. Arraigados en sus vivencias y experiencias; en sus temores y anhelos… pero yo no busco eso. Me gusta ir un paso más allá y teorizar, dejando a un lado lo subjetivo. Sí, es un poco difícil escribir sobre lo que se siente sin mezclar los sentimientos, pero tampoco es un imposible. Siempre me gusta partir de un algo elemental, para llegar a un objetivo. No se trata de cambiar el mundo, ni de alterar la paz mental de las personas. Lo cierto, es que se trata de divertirme un poco explorando aquellas cosas que no son tan sencillas de encontrar sobre el tema. A veces hago historias; otras, desarrollo ideas; pero, en su conjunto, estos posts son algo así como un camino. Quizás debo partir desde cero, desde la nada. No sé… un amor que nace, literalmente, en las arenas del desierto; y, que yace perdido en el tiempo.

La Rosa del Desierto.
“Todo comenzó con una rosa del desierto, yacía solitaria sobre una peculiar mesa de caoba americana. Interesante contraste. Jamás uno pensaría encontrar una de estas en medio de una ciudad sin desiertos. Así que me propuse preguntar sobre su historia. Me dijeron que tenía cuatro décadas en aquel lugar, y la nadie la había tocado. Por qué, me preguntaba en mi interior. Me vi en la necesidad de sentarme frente a aquella interrogante mientras esperaba por unos documentos.

Mientras más esperaba, más intrigado estaba sobre aquel objeto. Por cosas del destino, una señora muy mayor pasó por mi lado en ese momento, y al mirarme sonrió. Me contó que esa rosa del desierto había estado en su familia por tres generaciones. Su padre, había conquistado el corazón de su madre con tal objeto (te preguntas: ¿con una piedra?... calma). Ellos se conocieron por casualidad: mundos distintos, historias distintas… nada en común. Ella observaba unos muebles, ya que sus padres se habían mudado a una casa más grande; y resulta ser, que él era el artesano que los construía. Al final de la pequeña tienda, bajo una solitaria luz blanca, había una pequeña mesa de caoba, tallada a mano. Era redonda, y tenía tres patas torneadas con una simetría aparentemente perfecta, que formaba un espiral… hacia el infinito. Mientras más se acercaba la joven a dicha obra de arte, más detalles aparecían en su superficie… ¿Cuanto cuesta?, preguntó la inquieta dama, que sentía atraída su mirada hacia aquel objeto. Él contestó: no está a la venta. “En ella se posa la rosa”, comentó, mientras levantaba el velo semi transparente que cubría a su pequeño tesoro.

En ese momento, ella notó, que lo que llamaba la atención era aquella rosa del desierto, colocada y centrada sobre las formas geométricas de aquella mesa. Ella le dijo: “es hermosa”, mientras una sonrisa adornaba su rostro. Y luego, se marchó… debía viajar al extranjero y estaba retrasada.

Un tiempo después, ella volvió a la tienda. Era una mujer mas madura, y el artesano ya era un próspero empresario, pero vivía su vida igualmente sencilla. ¡Aún no has vendido tu rosa!, fueron sus primeras palabras. Y lo cierto es, que era una mujer hermosamente deslumbrante. Una fuente de inspiración, digna de ser tallada en madera. Y digamos que así lo hizo… pero esa es otra historia.

Ella jamás había visto una rosa del desierto, y por más que había buscado una no la había encontrado. Toda aquella conversación sobre el tema fluyó tan bien, que pasaron unas horas conversando sobre sus respectivas vidas y sus diametralmente opuestos puntos de vista sobre todo… quizás por eso se atraían tanto.
Continuará…