18 nov 2010

Cuando un amigo se va.


Esta madrugada falleció Don Freddy Beras Goico. Muchos lo recordarán como un comediante, un humorista cuya gracia desbordaba cualquier parámetro dentro del diario vivir. Sin embargo, quienes nacimos hace más de tres décadas, tenemos en nuestra mente una idea acabada de lo que verdaderamente fue Don Freddy: un ejemplo a seguir.

Fue un hombre íntegro que supo anteponer el respeto y los valores familiares ante un mundo que cada vez valora menos ésta cualidades. Padre ejemplar, “hermano” de muchos y amigo de “todos”. Don Freddy siempre supo alegrar el día... y la noche. Sin embargo, debo señalar que este hombre, dentro de su “gracia”,  sabía llevarnos un mensaje de reflexión humana y social. Un hombre en sí mismo no es nada, pero si levanta su voz para expresar su sentimiento y su opinión: es más que un todo. Y eso, era Don Freddy Beras Goico. Fue un hombre bondadoso que siempre estuvo dispuesto a tender su mano a los demás, y a luchar por la defensa de los valores familiares. Tenía un carácter fuerte, pero era un hombre humilde que en su legado nos deja: TODA SU VIDA.

Dedicó su tiempo a hacernos reír… y llorar. Y, aunque tenemos la tristeza de haber perdido a una leyenda, tenemos la alegría de saber que mientras en alguno de nosotros exista un recuerdo de Freddy Beras Goico, su legado... permanecerá vivo.

11 nov 2010

El Tren de la Vida.


A veces, me pongo a pensar sobre la vida, vista como un tren que a veces, hace una parada; pero, que nunca se detiene. Es fácil imaginar tu vagón, lleno de personas que el destino pone ante ti, o quizás, ante ustedes. Algunos hacen el viaje, caminando sin cesar de un vagón a otro, otros, se la pasan compartiendo con todos; mientras algunos, solo disfrutan en su asiento de la majestuosidad del paisaje que los deslumbra por el cristal. Pero, en todo viaje llega un momento en que debes dejar a un lado a las personas y al paisaje. Debes detenerte, tomar un descanso y darte un tiempo para ti mismo.

A lo largo del camino, has compartido con estas personas que viajan en el mismo tren. Has conocido toda una variedad exótica de pensamientos, sentimientos e ideas que de seguro marcarán tu rumbo. Y lo cierto es, que todo se reduce a un momento, y a las decisiones y consecuencias que tomaste. Cada vagón es distinto y muy particular en cuanto a la compañía y las experiencias. Puedes ver como algunos miran hacia atrás el camino recorrido, dejando a un lado lo que les trae el futuro. Notas como otros ven perplejos el mundo que les rodea, pero solo hacen eso: observar… ¿y tú? Tu que has transitado en este tren cientos de veces, tu que has sabido ver hacia atrás y hacia delante, que conoces ese paisaje exterior como la palma de tu mano.

En el preciso momento en que sabes quien es y dónde esta sentado cada pasajero, el momento en que frente a tus ojos puedes ver todas las historias vividas por cada uno de aquellos seres que te acompañan. En aquel momento, en que le has dado a ese tren lo suficiente de ti… te darás cuenta de que ya no hay lugar para ti en esos vagones. Comprenderás que cada viaje, será distinto. Nunca habrá dos soluciones iguales, pero podrás meditar a lo largo del camino. Una vez echada a andar la suerte por aquellos rieles, aún cuando el viaje esté frente a la inclemencia del destino, deberás recordar quién dirige a esa máquina. La vida no es solo un camino lleno de rieles. Va más allá de un principio y un fin. Con el paso del tiempo, quizás quieras dejar el tren para explorar por ti mismo el mundo fuera de las vías. Este momento, quizás será el más importante de tu vida. Te habrás dado cuenta de que hay otros trenes, que llevan por otros caminos, llenos de historias que aprender y personas con las cuales compartir. Comprenderás que “el tren de la vida” no es un lugar, sino parte de la vida. La vida en sí, no se trata de un lugar, sino del camino que recorremos para llegar a donde se supone que debemos hacerlo. A lo largo del viaje, siempre aprenderás cosas nuevas y sonreirás por lo que has vivido. Al final de este viaje, le darás gracias a Dios… y seguirás tu camino.

8 nov 2010

A mis 32.



Hace unos días cumplí mis 32 años de vida (Casi la edad de Cristo). Y como cada año, me gusta reflexionar sobre las reglas y las metas que me guiarán al próximo año. Y qué decir: llevo una filosofía de vida bastante simple. En fin, el día de ayer estaba viendo (En familia) la película de Charlie St. Cloud, y recordé por alguna razón esa forma peculiar de ver el mundo de Edward Estlin Cummings, ese poeta tan peculiar en su forma de escribir. En esta película, se usa una frase de E.E. Cummings que versa: “trust your heart if the seas catch fire. live by love though the stars walk backwards. honour the past but welcome the future”. El mensaje es simple: confía en tu corazón sin importar la apariencia de las cosas; y, valora el pasado; pero, construyendo tu propio futuro. Al verlo desde ese punto de vista, se hace necesario ver todo el contexto de la idea que Cummings plasmó. En este sentido, debería escribir:

Zambúllete en busca de sueños
Pues de lo contrario una consigna puede derribarte
(Los árboles son sus raíces
Y el viento es viento)

Confía en tu corazón
Si se incendian los mares
(Y vive por amor
Aunque las estrellas caminen de espaldas)

Honra el pasado
Pero saluda al futuro
(Y sacúdete la muerte
Bailando en esta unión nupcial)

No te inquiete un mundo
Con sus héroes y villanos
(Pues a dios le gustan las chicas
El mañana y la tierra)

                                                                      Autor: E. E. Cummings

Y creo que es así, al final de la historia todo se trata de esto: de los sueños y los sentimientos que te hacen ser quien eres. De que debes confiar en ti mismo, siempre. Y que debes aprender de las cosas que has experimentado a lo largo de tu existencia. Nunca cierres una puerta sin tener la llave a mano… sería como olvidar en dónde has estado. Debes disfrutar este momento, pues es algo único. Y debes aceptar tu destino, pero aprendiendo a forjarlo por ti mismo. En este camino, no hay héroes o villanos, solo personas que se cruzan, quizás, por casualidad. No temas olvidar, siempre que tu corazón recuerde. Pero, sobre todas las cosas, nunca olvides recordar que siempre debes intentarlo nuevamente, ya que siempre habrá un nuevo capítulo por escribirse, pues ésto, es sencillamente una historia: TU historia... y es, a lo que llamamos VIDA.