14 nov 2011

La Tierra en Alta Definición desde la ISS (2011).


Para los que vivimos criticando a la NASA (Con muy justa razón… por limitar nuestro conocimiento), aquí les dejo un obsequio de los astronautas de las misiones 28 y 29 de la ISS (Estación Espacial Internacional… sí, donde juegan con Tecnología de punta, Física y Biología). Se trata de un video tomado entre agosto y octubre de este año con una “camarita” fotográfica 4K de (súper) alta resolución (4096 x 2160 píxeles), a unos 354km de altura y unos 27,000km/h de velocidad, exclusivamente en la parte nocturna de las 15 orbitas diaria que realiza la ISS alrededor del planeta. Para un pobre isleño como yo, criado con “el Galáctico” (muñequitos) y que no tiene en planes ir al espacio (salvo que nos invadan los “antiguos astronautas”…. Jajaja) resulta un video interesante. Es algo así como un “brecheo” global; digo, una observación científica del comportamiento del planeta en la nocturnidad del espacio.




Este es el link directo en Youtube, el cual pueden apreciar en HD: http://www.youtube.com/watch?v=430ykbW1zqA

P.d. ¡Con razón por esas fechas sentí un “flash” en una noche estrellada! Es broma... lo del flash. Esa camarita debe ser desechable: no tiene ni flash (¿Tendrá visión nocturna?). Por cierto, damas y caballeros: de noche, apaguen un poco de luces. Así nos podrán vigilar, digo, observar, mejor desde el espacio. Un Saludo a los tigueres de la ISS... y gracias, por el videito.  

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Escuchas: We Found Love - Rihanna.

10 nov 2011

Clásicos de Navidad: El Espíritu.


Los seres humanos, vivimos, para hacer realidad lo imposible, lo improbable y, en esencia, cada uno de nuestros sueños. Nacemos en un mundo perfectamente imperfecto, en donde cada día tenemos una excusa para hacer de esta realidad, algo mejor.

La navidad es una época en donde nuestro espíritu, sin importar la edad, se pone de manifiesto. Puedes ver el mundo, con los ojos de un niño; y la magia, jamás termina. Puedes ver el mundo, con los ojos de un joven; y verás su deseo, siempre en búsqueda de algo mejor. Puedes ver el mundo, como hombre; y, sabrás valorar lo que tienes, y como corregir algunas cosas en el camino; Y, si tienes la suerte, podrás ver el mundo, desde los ojos de un anciano… una mezcla de todas aquellas formas de ver las cosas; y, a la vez, una forma particular, ya que aprendes a valorar las cosas de un modo más personal; y tratas, de que todo se haga a tu manera (por algo son los años, ¿no?... jajaja)

Lo que llamamos el “espíritu” de la navidad, no es más que la manifestación de la bondad humana que se acrecienta con cada nuevo fin/comienzo del año. Gestos tan sencillos como desear una “feliz navidad”, regalar un plato de comida a un hambriento, donar ropa usada, hasta un simple ¡Hola!, son gestos de humanidad que cada día vamos perdiendo debido al mundo en el que vivimos. Ya, las personas no confían en extraños, les temen. Ser una buena persona, no es ser solo un caballero, hacer lo correcto, o ser el alma de las fiestas. Cada uno de nosotros tiene la obligación de ser una mejor persona por dentro y por fuera, amparados en la gratitud. ¿Qué, a qué me refiero? Está claro que no podemos ofrecer aquello de lo que carecemos. Sin embargo, el espíritu humano nos ha demostrado ser una fuerza imbatible frente a las inclemencias del destino y ser una unidad frente al ocaso de la desesperanza y la desolación… la mejor forma de agradecer lo que tenemos es compartir y compartirnos nosotros mismos con aquellos que lo necesitan. Por cierto, siempre debemos estar dispuestos a tender la mano a los demás; más aún, en esta época.

En cada navidad, ese espíritu se viste de gala, para recordarnos que siempre hay esperanza. El espíritu de la navidad es algo más que una ilusión o que la magia. Es nuestro granito de arena que se asienta en un mar de sueños compartidos. Y, al ver este mundo, donde la inequidad es un elemento invariablemente visible, solo queda preguntarnos: ¿A quién, cómo, dónde y cuándo puedo ayudar? Si algo me ha enseñado esta vida, es que tu oportunidad de servir y ayudar siempre llega… trata de jamás darle la espalda, ya que estas oportunidades trazan el camino de tu vida. Y si bien estamos perdiendo parte de esa bondad que nos hace humanos, nuestro espíritu ha demostrado ser nuestra fortaleza. Y, en cada navidad, el espíritu humano se nutre del recuerdo de lo vivido; volvemos a sentir esa magia que disfrutábamos desde niños y la compartimos con nuestros seres queridos... durante toda nuestra existencia.

Algunos dirán que soy un ilusionista y un soñador. Y quizás es cierto, aunque la diferencia, es que yo trato de convertir mis deseos en realidad. A veces, la laboriosidad es gigantesca para cumplir un pequeño deseo; pero, una sola sonrisa… lo vale. Un solo hombre puede cambiar el mundo, Jesús nos demostró eso. La navidad es una época que está más allá de la religión, ya que celebramos nuestra “humanidad”, desde le punto de vista que festejamos agradecidos por aquello que tenemos: la dicha de vivir y de compartir con nuestros seres queridos. Pero, siempre, recordando a aquellos que ya no están, y que compartieron con nosotros esta dicha. Quizás, ellos (los ausentes), son la manifestación más clara de nuestro espíritu navideño: vivimos por ellos; y ellos, viven en nosotros más como un sentimiento que como recuerdos… ellos son parte de nuestro espíritu.

P.d. Jamás dudes en ayudar a alguien que lo necesita. :D

1 nov 2011

A mis 33.


Hace unos días, tuve la dicha de celebrar mis 33 años de existencia terrenal… la edad de Cristo. Como cada año, pasé mi día de la mejor forma posible: en Familia y “tirao como un perro”. La explicación filosófica infiere un razonamiento de la “teoría de la contemplación” (pasarse el día viendo un punto fijo y sin hacer nada); pero, en pocas palabras, me pasé el día sin nada de “trabajo- trabajo”.

Al mirarme al espejo, veo más canas. Yo tengo el cabello negro, y tengo canas desde los 13 años de edad. Es decir, para veinte años de canas… no está tan mal. Según las mujeres, eso me hace más “interesante”, pues parezco mas “maduro” de lo que soy. Y no me quejo, llevo mis “canitas” con orgullo, son muestras de “sabiduría”... y del maltrato intelectual. Con el paso de los años, he aprendido tanto, que puedo afirmar que soy un completo estúpido. Quizás, he vivido demasiado en poco tiempo; sin embargo, espero vivir unos cuantos siglos más (quién sabe, y mañana algún científico loco comprenda que la muerte es solo un efecto de la reproducción celular y logre resolver el “problemita” del defecto).

Hoy veo el mundo con diferentes ojos. Recuerdo las enseñanzas de un gran maestro de kenjutsu: puedes blandir tu sable contra tu oponente hasta el cansancio, y puedes herirlo sin terminar con su vida, atacando de afuera hacia adentro; o puedes, hacer un solo corte en una de sus arterias (de adentro hacia fuera) y terminar el combate antes de haber perdido una sola gota de sudor. Suena sangriento, así son algunas de estas disciplinas. Pero, más allá de ello, con el paso de los años, vas aprendiendo el mensaje: Si vas a hacer algo, hazlo lo mejor posible y en el menor tiempo. El día de mi cumpleaños, di gracias a Dios por los míos. Puedes ser el hombre más fuerte e inteligente del mundo; y, solo, no eres nadie. La vida no es solo crecimiento personal, se trata del crecimiento de todos los que te rodean. De qué vale reír, si puedes hacer llorar de la risa a los demás, y de gratis.

Tengo muchas cosas por hacer en la vida, quizás, no las logre. A veces, debes sacrificar algunas cosas. No sé cómo, pero en algún momento, el cazador decidió respetar a la “presa”. Decidíó darle a la vida la oportunidad de fluir libremente, sin su control. He roto reglas, he reescrito otras; algunas las he “doblado” y otras jamás las he tocado. Pero, al final, de esto trata la vida: de vivir cada momento como si fuera el último. Y por cierto, cuando llegas a mi edad: tú, pasas a un segundo plano; y, tus seres queridos, se convierten en el centro del Universo. Si llego a los 34, espero tener mi Honda VTX1300C… quiero ver la vida, en dos ruedas. Al fin, nunca me he roto un hueso, y siempre hay una “primera vez”. Aunque en Santo Domingo, con los suicidas al volante que andan sueltos, posiblemente me rompan unos cuantos huesos. Doy gracias a Dios por hacerme “medio loco” (o loco y medio, es lo mismo); por no temerle a nada; por tener un corazón; y, por mi materia gris… todas estas cosas, me han permitido sobrevivir hasta el día hoy.