31 oct 2008

A mis 30.



Solo se cumple treinta años una vez en la vida, y hace unos días yo los cumplí. Siempre me gusta ver lo que he logrado en el último año, ya que son los pasos los que hacen un camino. La vida nos forja como el agua al hielo o como el fuego al metal, y cada año somos los mismos, pero somos diferentes: vivimos.

Bueno, cuando un carajito malcriao, jodón y baboso cumple 30 años, ya se ha convertido en un respetado y serio profesional, en un ser humano íntegro y, en general, es el mismo carajito jodón, solo que un par de décadas más viejo (jajajaja...). Doy gracias a Dios por permitirme llegar a mis tres decenios: larga vida al Rey. En este punto de mi vida he realizado más de lo que pensaba, claro está a base de seriedad y sacrificio. He aprendido cosas que ni imaginaba que existían, y he compartido con personas maravillosas que hacen que esta existencia valga la pena. A veces me gusta hacerme el loco, privar en inmaduro, ser el malo de la película, el héroe, el galán, etc. Pero detrás de todos esos escapes, se esconde un hombre al cual la vida le ha enseñado (tras muchos golpes) que cada logro conlleva un sacrificio, por mínimo que este parezca.

Yo nunca he sido bueno siguiendo a otros, ni soy conformista con las cosas: me gusta ser yo… y adaptar el mundo a mí. Esa simple complejidad me ha llevado a forjar una personalidad, en cierto modo rígida, respecto a mis decisiones como persona y como profesional. Algunas damas dirían que yo no soy fácil, otros caballeros dirían que soy un bacano; pero lo cierto es que mi forma de ver el mundo se resume a llegar a donde quiero y conseguir lo que busco. Claro está dentro de la moralidad y las leyes… por algo estudié Derecho.

Siempre he sido el responsable, el más serio (dizque), al que los demás acuden cuando el caso o la situación es insalvable e improbable. Pero eso solo indica una cosa, siempre tengo en qué entretenerme, y eso es lo bueno. Me vivo quejando de la falta de tiempo en mi vida, cuando no es la maestría, es la oficina, es algo de la casa, mis hermanas, mi papá o mi mamá inventando algo (que me involucra indirectamente, pero que yo termino haciendo), alguna amiga o amigo, los compañeros, y en fin, siempre pasa algo y el pobre Fran, el todologo, termina metido en una situación involuntariamente.

Yo no sabía que se pasaba tanta lucha estudiando a nivel de postgrados cuando uno trabaja de sol a sol, pero hay que terminar lo que uno comienza y no dejar nada a medias. De mi grupo se han salido unas 7 personas, porque no aguantaron la pela académica. No es fácil trabajar, estudiar y vivir… pero esa es la vida, siempre habrá nuevos retos. Al principio pensé que este año venidero sería otro más, pero no, este año que pasó ha cambiado muchas cosas en mí como hombre, como profesional y como persona. Y ya debo empezar a hacer algunos “amarres” y algunos ajustes, respecto a mi propia familia.

Por cierto, fui padre (postizo) por un mes, de 3 de mis sobrinos, de quienes se me otorgó la guarda. Esa fue mi graduación como padre. Mi hermana y mi cuñado en Europa (taban leeeejos) y el pobre tío cuidando a sus muchachitos: salía de la oficina para donde mi hermana… ¿hicieron la tarea?... a hacer tareas (colegio/universidad), cenaron bien?; en la mañanita, para mi casa; a la oficina; a la universidad; otra vez, para donde mi hermana: tareas, karate de mi sobrino, mis sobrinas, sus amigos universitarios, fiestas, actividades, los amigos del colegio, etc. Lo cierto es que me trasnoché y desvelé varias noches cuidando a mis muchachitos y llegué a la convicción de que SER PADRE NO ES NADA FACIL. Lo dice un tío 24/7. Cuando mi hermana llegó, ví el Cielo. Esta experiencia fue inolvidable para mí... necesito comprarme un bastón eléctrico. En fin, espero en Dios tener salud para seguir viviendo, de lo demás yo me encargo. Y nada, espero escribir pronto, por ahí vienen las vacaciones.

10 sept 2008

El Segundo Baúl.

Como persona, siempre trato de ubicar cada cosa de mi vida en un lugar. Este blog es teóricamente un ático, un lugar para muchos usos y fines, pero en donde muchas personas guardamos los recuerdos de nuestra vida. Ya hace un tiempo escribí: "Una palabra en sí no importa, lo que importa es su significado. Un Ático nace de la esperanza de aquello que no queremos olvidar, o aquello que queremos que sea eterno. Así nace una amistad, así surge el amor, y así perdura la vida: de pequeños momentos, que duran para siempre".

La vida es eso, los recuerdos de lo vivido. Hoy cierro el segundo baúl del Ático y pongo fin a una parte de mi vida, con todo lo que ello implica. Tengo poco tiempo para escribir y para visitar mi gente, porque comencé clases; pero ahora, quiero escribir para mí. Sonará egoísta, pero me hace falta recordar lo que soy, mis gustos, y mi locura por la vida. Así que, desde este día y por un tiempo, me atrincheraré solo en mi mente, sin pensar en otros asuntos que llevan a uno como escritor a velar más por el prójimo que por uno mismo. Siempre digo: “Ayúdame a ayudarte”, solo que ahora debo ayudarme a mí, a sacar pequeños momentos para mis escritos.

, soy un hombre enredado, tengo gustos muy particulares y manías muy raras; pero, como dijo ese gran pensador dominicano del siglo XX (Yo): “Soy lo que soy; no por lo que soy, sino por lo que pienso”. Para avanzar, debo dejar atrás las ataduras y comenzar a PENSAR hacia adelante. Así pués, lucharé con mi mejor arma: mi cerebro.

1 sept 2008

Alguien Especial.


Cada uno de nosotros está enlazado a los demás por un vínculo llamado Destino; otros le llaman Dios, y algunos... le llaman casualidad. Bueno, las casualidades no existen, solo existen las causalidades (lo que nos lleva a…). Y dado el hecho de que nadie conoce con exactitud el Plan Divino, la cuestión se resume al DESTINO.

Todo en esta vida tiene un comienzo, un desarrollo y un fin, es algo inevitable. Algunos pasan su vida aferrados a un comienzo; otros, buscando el fin de su existencia… Y yo, me pregunto: ¿Cuántos se habrán dado cuenta de que lo único que importa es lo del “medio”? Ese medio, al cual algunos llamamos “El camino de la vida”, las huellas que cada uno de nosotros deja durante lo largo de su existencia. Aquí entra en juego la frase: “Todos somos especiales”. Para algunos es una forma de decir que nadie lo es, y que todos somos iguales, pero no es así. Si usted se ha tomado un momento de su vida para conocer a alguien, sabrá que hay una gran diferencia entre un conocido y alguien por conocer.

¿Cómo llega una persona a tu vida? ¿Qué diferencia marcó durante toda tu existencia? Recuerda que más importante aún que tus propias “huellas”, lo es el hecho de las demás huellas: cada una de las personas que te marcaron, de las cuales aprendiste, con las cuales compartiste y por las cuales eres lo que eres en este preciso momento.

Cada uno de nosotros llega a la vida de los demás, de forma involuntaria. Puedes perder las esperanzas y el día menos pensado un simple: ¡HOLA! arropa de recuerdos tu mente y te llena de felicidad. Cada persona es especial en algo, es nuestra nota característica; y si uno piensa un instante en cada persona que hemos conocido, aquellas con las cuales hemos compartido, con el corazón en la mano, una pequeña parte de nosotros, nos damos cuenta de que nosotros llevamos una parte de ellas en nosotros mismos. Lo que hace especial a una persona, es la huella que dejó en ti y que sin darte cuenta, se volvió PARTE DE TI.

Tómate un momento de tu vida, solo un momento, para ver dentro de ti: y recordarás a todas las personas que más allá del tiempo, de las distancias, e incluso, de la propia vida… te hicieron alguien ESPECIAL.

P.D. Dedicado a todas aquellas personas especiales que ya no están, y a las que no estarán en el futuro; aquí yace su huella, y perdurará en el tiempo, mientras el “destino” lo permita.