18 ene 2010

El Terremoto en Nuestra Isla.


El día doce (12) de Enero de este año Dos Mil Diez (2010), a eso de las 5:56 P.M., me encontraba yo en la oficina, sentado en mi escritorio frente a la computadora. Al igual que muchos otros dominicanos a esa hora sentí el “mareo”; pero, a los pocos segundos sentí que mi sillón vibraba y que mis cortinas (que son de madera) estaban “ondulando” por lo que sabía que era un sismo. Luego, llegó el efecto “ola” (arriba y abajo), el cual se repitió unas tres veces… jamás en la vida había vivido un sismo de tal duración (unos 30 segundos). Se supone que en nuestro territorio, la magnitud real fue de 5.1 a 5.3, dependiendo de las zonas afectadas. Inmediatamente llamé a casa para saber si estaban bien, tuve que hacerlo unas 3 veces, ya que la red celular había colapsado. Pero al fin pude comunicarme y me dijeron que todos estaban bien (alivio). Arranqué para mi casa a eso de las 6:15 p.m., pensando en dos cosas: A) evitar el malecón (posible Tsunami) y b) evitar los edificios altos. El tránsito era un desastre, muchas personas bajaron de los edificios y se agrupaban frente a éstos (idiotez). Como todo buen dominicano, puse la Z101 (Gobierno de la Tarde), quienes han hecho una labor titánica e histórica en medio de este proceso. Ahí me enteré de que la Red Sísmica de Puerto Rico lo había registrado con una magnitud de 7.3 grados en la escala de Richter; otros decían que había sido de 7.1 grados… y que había advertencia de Tsunami para Santo Domingo (era una posibilidad). Me tomó casi una hora llegar a la casa, pero cuando llegué, ya mis hermanas le habían dado su “reporte” a mi mamá, y ahí nos enteramos del desastre ocurrido en Haití.

Un terremoto superficial, un suelo blando, un país pobre y una nación desordenada: Haití ha sufrido la mayor catástrofe natural de la historia de América… y nosotros, sus vecinos, estamos literalmente ilesos. Yo he visto las guerras de todo el Mundo; he vivido catástrofes naturales en donde he durado una semana con un hacha al hombro picando palos; he visto ríos de sangre y ciudades enteras destruidas por la naturaleza… pero, jamás había vivido algo así. Y no es solo por la gran cantidad de muertos, los cuales se especulan que van de los 100,000 a los 350,000… Lo que me parte el alma y me atraviesa el corazón con un cuchillo es el enorme número de víctimas inocentes, que, a pesar de haber sobrevivido a este terremoto, han quedado atrapadas vivas bajo los escombros, heridas, hambrientas, con sed. Se estima que más de un 70% de las víctimas que han sobrevivido, ha recibido o recibirá la amputación de algún miembro. He visto rostros desfigurados de la hinchazón producido por contusiones… y, lo que verdaderamente conmueve, no son esas 62 personas rescatadas, las cuales han sido cubiertas por la prensa internacional: es saber que bajo los escombros hay cientos o miles de personas muriendo ahora, a cada segundo; porque, en vez de su propio pueblo ayudarlos, éstos están luchando por sobrevivir al hambre y la sed, a las heridas y al dolor.

De nada vale donar cientos de millones de dólares, si la ayuda no llega en el momento en que verdaderamente se necesita. CNN y TVE han hecho un gran esfuerzo por mostrar al mundo lo que sus brigadas hacen (que Dios se los pague, y la vida se los cobre). Es increíble lo rápido que llegan los periodistas internacionales a cubrir un desastre… y lo poco que aportan en su gran mayoría (a excepción de los nuestros, cuya celeridad y contactos han sido una ayuda indispensable dentro de la logística que nuestro país ha implementado frente a este desastre que ha sufrido Haití). Venezuela y Cuba han dicho presente, como siempre… y eso, que se supone que ellos son los “malos” de la película. Francia, luego de saquear a Haití y de “soltarlos” como animales, luego de fomentar junto con Canadá una infundada y manipulada campaña de descrédito contra República Dominicana: se han tenido que tragar sus propias palabras. No ha habido un pueblo más solidario con Haití que nosotros a lo largo de toda la historia, nosotros, pese a ser dos naciones absolutamente distintas culturalmente hablando, somos quienes compartimos con ellos cada día. Y si debo hablar de solidaridad, doy fe de que el Pueblo Dominicano la ha puesto de manifiesto con nuestros vecinos. Y, nuestras autoridades, se han comportado como verdaderos héroes.

Por otro lado, parecería que Estados Unidos está induciendo al desorden en Haití para justificar una invasión… pero es algo sin sentido, ya que la Comunidad Internacional le ha pedido eso e incluso, el Gobierno Haitiano lo ha nombrado frente a la dirección de la logística internacional dentro de este desastre. Pero yo no me explico como si gran parte de las ayudas (agua, y comida, principalmente) llegaron desde el miércoles, se les ha hecho tan “difícil” llevarlo a tan pocos kilómetros, cuando los cuerpos de rescate sí han podido llegar. Lo que sí he visto es el arroz y la habichuela dominicanos (en teoría, nosotros somos los que menos recursos tenemos). Primero era que no había vías de acceso; luego, que no había combustible (pero yo pensaba que la ayuda llegaba por aire;) y, ahora es la “seguridad”… COÑAZO, si usted deja a una gran parte de un pueblo cuatro días sin comer, cualquiera mata y roba: eso es subsistencia. Ya se han elevado críticas a Estados Unidos por la lentitud a la hora de repartir la ayuda, lo cual sí ha incidido en el número de víctimas. Ahora mismo, al margen de las fuertes réplicas del sismo, al margen de la ayuda médica internacional (invaluable) y de los cuerpos de rescate, cuya encomiable labor solo ha sido empañada por la publicidad de los noticieros internacionales: están muriendo personas. Yo le doy un voto de apoyo a la logística instalada por los EEUU dentro de la dirección de las operaciones; lo que sucede es que se han visto desbordados: como con Katrina en New Orleans.

La destrucción de la infraestructura de Puerto Príncipe no es nada, comparada con los miles y miles de heridos. Siempre lo he dicho: la naturaleza no distingue a la hora de actuar. Un terremoto no es un castigo divino, es algo natural. Puerto Príncipe esta construida, literalmente sobre la falla Enriquillo… lo triste era que este terremoto fue científicamente predicho hace un par de años, por la falta de actividad sísmica de la zona, magnificado a unos 7.2 grados… pero ahora, eso es irrelevante. Han habido más de 300 réplicas, y más de una docena han sido bastantes considerables respecto de su magnitud (superiores a 4 grados)… aún estamos en riesgo. Tenemos a Puerto Plata y Santiago en la mirilla. De igual forma, debemos prepararnos aquí en Santo Domingo ante una posible catástrofe similar… y nada, no hay mucho que pensar y mucho para actuar. Se estima que quizás en más de una década Haití se recupere de esto. Si bien es cierto que se está haciendo mucho, aún queda muchísimo por hacer.

Y nada, no hay mucho ánimo en estos días para escribir ni comentar: es tiempo de actuar. Que Dios acoja en el Cielo a los fallecidos, y que derrame misericordia y paz sobre todas las víctimas.

“Lo que haga tu mano izquierda, que no lo sepa tu mano derecha”.


30 dic 2009

El Tercer Baúl: Un Fin y un Comienzo.



No está demás adelantársele a la vida. Creo que es posible afirmar que no hay una forma correcta o incorrecta de hacer las cosas. Sencillamente, haces lo que debes de hacer para seguir adelante y llegar hasta donde puedes. Mi blog, el átic0, era un gran entretenimiento para mí. Digo “era”, porque una serie de factores (Estudios, profesión, familia, amigos, etc), me llevaron más a mendigar por la escritura, que a escribir. Este blog, representa un ático, un elemento estructural bastante interesante y útil; pero, que se encuentra en decadencia tras el desarrollo de un mundo que no tiene espacios ni tiempo para recordar.

Lo que guardas en un ático, permanece resguardado en el tiempo. Este elemento, llega a ser el depósito de aquellos objetos de cierto valor emocional, cuyo valor sentimental impide a las personas deshacerse de los mismos. Y como el tiempo tiene sus pausas, me gusta referirme a los baúles, como un lugar para cada momento y cada recuerdo.

Este año casi termina, y debo decir que el 2009 ha sido un año interesante en muchos sentidos, aunque también ha sido muy intrigante. La humanidad ha tenido grandes avances, pero también, ha sufrido grandes reveses. Hay mucho por lo cual celebrar; pero, mucho más para meditar. Este mundo necesita soluciones, no lamentos; y, necesita iniciativas, no críticas. En lo personal, yo termino este año con muy gratos recuerdos y metas cumplidas; en esencia, lo califico en un 8 de 10… siempre quedan asuntos pendientes y cabos sueltos.

Ya es tiempo de abrir un tercer baúl. Me hace falta escribir sobre cosas que hagan saltar mis neuronas con intrigas y retos, con posiciones y suposiciones; y, con recuerdos. Cada baúl trae consigo cambios en mis reglas. Si algo he aprendido en esta vida es, a apreciar el valor de cada momento: único e irrepetible. No sé, quizás las personas no valoramos las cosas como deberíamos; pero, qué se puede hacer. La forma de ver las cosas quizás no siempre es objetiva o acabada... pero, hay que seguir adelante en este interminable camino.

Un tercer baúl en este 2010, implicará muchas cosas que aún debo resolver, pero esto se trata de mí. Son mis cosas, mis gustos y mis anhelos. Y la verdad, lo difícil es encriptar todo. No se trata solo de concentrar el esfuerzo para crear o para aprender, quizás, la odisea de esta vida no sea un reto tan sencillo de superar, porque: somos nosotros los que cambiamos a cada segundo. Escribir es un arte cuya única lógica es superar un objetivo; y, cuando ese objetivo versa sobre uno mismo, se hace más interesante la carrera para ver hasta donde llega nuestro espíritu. Nada más de esto importa, el arte de la escritura se disfruta por lo que es, no por cómo se hace, ni por su referencia. Así pues, le doy la bienvenida a este año 2010, y dejo abierto el tercer baúl de este átic0… un nuevo capítulo en esta historia.

P.D. Les deseo un Feliz y Próspero año 2010, lleno de la Gracia Divina; de Dicha, de Salud, de Amor y de Prosperidad. Felices Fiestas. 

28 dic 2009

Clásicos de Navidad: Los Regalos.


Hoy día 28 de diciembre del 2009, aún me estoy riendo con la experiencia de este año relativa a los regalos navideños. Si ustedes han visto la clásica película navideña “Jingle All the Way” (1996), protagonizada por Arnold Schwarzenegger, sabrán que en la vida no todos los planes que hacemos funcionan como queremos al momento de comprar los “regalitos” (Ley de Murphy).

Bueno, digamos que hace unos años, yo era de los tíos responsables que compraba los regalos para mis sobrinos y sobrinas a lo menos, dos semanas antes; pero, el año pasado, el día 24 de Diciembre, yo fui el que abrió la tienda de juguetes, casi literalmente hablando; incluso, estaba adentro antes de que encendieran las luces y “corría” de un lado a otro en aquel local buscando a los “elegidos”. Recuerdo que aquel día, a los cinco minutos de haber entrado, y ya con las luces encendidas: las personas casi se mordían por comprar sus regalos… y siempre lo he dicho, hay de toda clase de locos en esta ciudad. Pero eso, es historia patria.

Modestia aparte, siempre he tenido muy buen gusto al momento de elegir obsequios; lo que me falta es ser millonario para ser un poco más espléndido. Pero nada, siempre he sabido elegir las cosas exactas en el momento apropiado… eso marca una gran diferencia. Y como elegir un obsequio es casi un arte para algunos, mis hermanas siempre me llevan a elegir los obsequios de mis sobrinos (que casi siempre son sensacionales, magníficos… y relativamente “baratos”). Bueno, esta tradición, la he vivido desde mi juventud y se ha vuelto una tradición navideña (el “Juidero” de Santa y el Niño Jesús); pero, la verdad, yo jamás pensé que llegaría al extremo de éste año 2009.

A nosotros los dominicanos se nos acusa de dejar todo para lo último (y con justa causa, no se queje) y yo, debo reconocer públicamente, que en este año: yo fui uno de los cientos de “locos” que el día 25 de Diciembre (en la mañana), estaban comprando los regalos. No es que sea algo tan tan “grande”, así. pero, demasiados compromisos profesionales y hogareños me impidieron salir antes; más en éste año, donde esta ciudad parece estar “Patas arriba”, entre un tránsito verdaderamente caótico y miles de personas de “Shopping”, como dice mi hermana menor. Lo que sucede es que yo soy detallista, siempre eso ha sido una virtud/defecto. Yo debo de ver, observar y descartar hasta obtener lo mejor… y sí, soy medio maniático en ciertos sentidos; pero, me gusta hacer muy bien las cosas.

Y bueno, siendo las 9:59 a.m., del día 25 de Diciembre del año 2009: yo parecía el portero de la tienda de juguetes. Ya tenía una hora esperando en el lugar, y cada minuto, llegaban más y más personas. Yo estaba calmado, sabía que iban a abrir la tienda (anuncio en el periódico... jajaja) y mientras esperaba, repasaba mentalmente cada tramo del establecimiento conforme al “empirismo juguetil” del año anterior (Me aprendo los lugares de las cosas, es una maña). El asunto es, que gracias a Dios, les hemos podido dar a mis sobrinos todos los regalos que han querido, y más; pero, ellos ya van creciendo y hay que razonar bien las cosas, descartando lo que ya tienen, lo que han tenido, y los que los demás les puedan dejar (a mis hermanas le paso eso hace unos años: tres Max Steel iguales a un solo niño (x2)). Yo, gracias a Dios, las pego todas. Pero, este año tuve una lección: le eché un ojo a un regalo perfecto para mi sobrinita, pero lo dejé un momento en el estante (15 segundos máximos, para ver otro)... y una señora LO TOMÓ (auch); y, mientras en mi mente repetía “no, déjelo ahí, siga buscando otra cosa” (aquel regalo era único que quedaba de su tipo), dicha señora dejó el futuro regalo de mi sobrinita chiquita y gordita encima del estante. Y, claro está, yo lo tomé más rápido que Flash (buajajjajajaj)… y, por cierto, le encantó a mi sobrinita, porque el juego en sí tenía muchas piezas: animales, muñequitas, bicicletas, vehículos, hamacas, arboles, Etc. Y le compré otro de la misma línea, aunque mas pequeño, para que completara la serie de las muñequitas esas.

Me pasé la tarde jugando con mis sobrinos varones. Y este año, por suerte, no tuve que ensamblar NADA. Solo me di cuenta de que un Helicóptero carísimo, con un control dificilísimo, al cual aprendí a pilotear en unos 3 minutos… lo habían ensamblado mal de fábrica. Pero, en ese caso, yo no acompañe a Santa a comprarlo (sus papás no se asesoraron del experto). La moraleja es: “No dejes para mañana, lo que puedes hacer pasado” Jajajajja… Creo que, me gusta vivir con la soga al cuello. Solo se vive una vez y hay que disfrutarlo: esta vida loca es maravillosa.

P.d. Mi regalo de Navidad aún no llega, y yo quiero que llegue pronto. Mi mamá solo me dijo que espera que yo no me corte un dedo "inventando", o que pierda un ojo. Tendré que comprar "regalarme" otros lentes de protección, los míos se me rompieron :(::::::