3 mar 2010

Me Retiro Por Un Tiempo.


Damas y Caballeros, como ustedes sabrán soy estudiante de una maestría y profesional de la ciencia del Derecho. Ya tengo meses trabajando mi tesis magistral, y hasta pagué mi graduación. Así que, he optado por dedicarme un tiempo para terminar mis asuntos académicos… y meterme en otros líos. Así pues, me retiro provisionalmente de la escritura en Blogger hasta concluir con estos asuntos... es algo así como una "huelga de escritor".

P.d. Espero volver antes del 21/12/2012 (fin del mundo... cosa que no es cierta, como probaré científicamente... jajjajaja). Y, me mantendré "rondándolos".

28 feb 2010

Comenzar de Nuevo.



Ya no tengo tanto tiempo como antes para dedicárselo a temas “profundos” del alma; pero, quiero terminar los posts de Febrero con un aspecto interesante de nosotros los seres humanos: nuestra habilidad para comenzar de nuevo.

Las heridas del alma son las que dejan las más profundas cicatrices, pero el tiempo lo cura todo. A veces, las cosas funcionan, otras no. Y no solo se aplica al amor o a la amistad. A veces, queremos ayudar y terminamos armando un tremendo lío. También, creemos poder hacer que algo funcione, pero nos damos cuenta de que hay cosas que están más allá de nosotros… Así es la vida. Un viejo maestro me enseño que, a veces, resulta más importante formular la pregunta, que la propia respuesta. La pregunta sale de ti: de tu percepción, de tus incógnitas y de tu forma de palpar esa realidad que te rodea.

Y lo cierto es, que mas allá del método empírico, del ensayo/error y de la autocrítica, la mente humana busca de forma incesante obtener ese estado de paz llamado armonía. Recuerdo cuando aprendí una técnica budista para golpear muros de concreto con los puños (jajaja, aún lo hago de vez en cuando). Cuando comencé yo quería ser el más fuerte del mundo (cosa de hombres); pero, con el paso de los años fui aprendiendo algo que solo aprenden los monjes golpeando esos muros de concreto: mientras más furioso estás, mas te duele cada golpe. (Claro, a excepción de columnas de concreto reforzado… siempre duelen). El punto es, que tales golpes no se enseñan para lastimarte o lastimar a otros, se enseñan para canalizar un flujo energía. Y sí, se siente bien: puedes hacer vibrar las paredes de una casa con un buen golpe… pero no te lastimas. Mas bien, te liberas.

Ahora bien, ¿qué tiene que ver esos golpes del budismo zen con los “tropezones” de la vida? Son básicamente lo mismo. Para seguir el camino de la vida o para poder comenzar de nuevo, debemos encontrar cierta armonía con nosotros mismos. Debemos dejar a un lado todo aquello que nos corroa por dentro el alma y debemos canalizarlos en aras de obtener esa tranquilidad que nos permitirá seguir adelante. Debemos perdonarnos a nosotros mismos antes de intentar lanzar un primer golpe. Y debemos evitar lanzar golpes con rabia o con temor, ya que quienes saldremos heridos seremos nosotros mismos. Por último, debemos aprender a golpear muros (metafóricamente hablando) para canalizar nuestra energía en un momento dado.

Una vez estamos en paz con nosotros mismos, podremos seguir adelante y comenzar de nuevo. Cada día es una nueva oportunidad de hacer las cosas de una forma distinta y mejor. La vida es un don maravilloso y debe ser respetada. Debe existir una proporcionalidad entre lo que hacemos y lo que pensamos. Un golpe a un muro no se trata de hacer daño: se trata de llevar una armonía hacia donde no la hay. Y así sucede en la vida. Si nos quedamos estáticos esperando que las cosas cambien por sí mismas, pocas veces sucederá. Debemos intervenir, tratando de comprender la existencia misma de las cosas. La vida se trata de decisiones y consecuencias. Debes estar en paz contigo mismo antes de seguir adelante, sino, no habrá un rumbo fijo que te oriente, pues el pasado te seguirá al presente y marcará tu futuro. Comenzar de nuevo, solo depende de ti.

22 feb 2010

Pobre Amor.

El amor no tiene nada, ni siquiera límites. Se rinde ante el más débil corazón sin motivo alguno. Te roba los sentimientos haciendo que te rindas y te arrodilles ante su presencia. El amor no tiene tiempo, tan solo camina por la vida sin descanso alguno buscando a quien servir, procurando abrirse al corazón. Este amor mata en silencio, es como una droga que hace sufrir la más placentera agonía de vivir, de sentir y de soñar. Pobre amor que no encuentras un lugar, vas y vienes por ahí pidiendo limosnas, dejándote ver por momentos como una ilusión pasajera que fragua al viento tras una tempestad.

Eres capaz de sobrevivir aún sin cuerpo y afectas la memoria con tus recuerdos. Estás aquí, siempre lo has estado. Y siempre estás navegando por las aguas del indomable corazón. Quizás nos hemos visto por ahí. Yo te he visto construir sueños tras simples ilusiones, y te he visto hacer un universo de un solo grano de arena. Pobre amor, amar es un pasatiempo que te lleva con el viento, mas allá del tiempo. Ojos sollozos envueltos en lágrimas: gotas de alegría que anuncian tu llegada. Así te he visto, tan distinto y siempre el mismo. Quien te busca, jamás te ha encontrado, porque siempre has estado ahí, creando tu propio destino. El amor es pobre, porque no tiene nada que perder; o quizás es tan rico, que no necesita más nada.

Pobre amor que te disfrazas de tantas formas y colores para poder seguir tu camino. Por si no lo sabes, nadie escapa a la flagrancia de una rosa. No importa la forma o el color cuando lo que buscas es encontrar algo único e imperecedero que te haga inmortalizar este momento. Hoy necesitas de mis letras como yo necesito respirar. Quizás buscamos ambos lo mismo: encontrar una respuesta fuera de la razón. Lo tenemos todo y no tenemos nada… pobre amor.