30 sept 2011

21 de Diciembre del 2012: ¿Apocalíptico?... para nada.


Lo que nos trajo aquí y ahora, es una simple confusión (inducida) entre la culminación de una “Era” mesoamericana denominada como “El Quinto Sol”, y la determinación astronómica (alineación planetaria) de “ciclos” de la Tierra (sequías, inundaciones, eclipses, etc.). Como siempre he señalado, el problema no es mera ignorancia, o temor; Cada día mas y mas “vividores”, “tígueres”, “manipuladores”, o como usted quiera llamarles, escudan sus creencias (pseudociencias) tras la propia ciencia. Este tema, es un problema de desinformación. Mi labor, es sencillamente: ilustrar. No me crea nada, e investigue por su cuenta.

Ya había escrito, hace años, sobre la isla de Pascua, y algo que siempre me llamó la atención era la similitud entre los grandes moais y algunas pequeñas estatuas Chachapoyas (Son idénticos en forma y facciones; salvo, por las dimensiones, la ubicación... y la finalidad religiosa); y, partiendo del hecho de que los Chachapoyas fueron “absorbidos” por los Incas… tengo la historia de los orígenes de la migración del continente americano casi completa. En este punto, llego a mis amigos, los Olmecas (me fascinan las cabezas de piedra gigantes, las cuales tienen rostro “asiático”… hola polinesios (cultura lapita); gracias, por poblar América. Lo siento, quizás, aún usted cree el “cuento” de “caerle atrás” a la comida por el Estrecho de Bering… sorpresa).

Entonces, los Olmecas, origen de las tribus mesoamericanas, de la escritura, le epigrafía… y de la mitología maya. Anteriormente, había señalado la inclinación de las antiguas culturas prehispánicas en relación a los “espíritus” (de la naturaleza). Aquí, en esta cultura, debería mencionar el origen “americano” del inframundo, heredado posteriormente a los mayas. El inframundo, existe desde los orígenes de la civilización en todas las culturas antiguas importantes alrededor del mundo. Y no, no se refiere a un “infierno”, o algo maligno; sino, por el contrario: al origen de la vida. Dentro de la mitología Olmeca, encontramos al majestuoso dragón y la serpiente emplumada (que nos sirven para conectar a otras culturas: hola, Aztecas); pero, el “espíritu” que a mi me interesa, era el que ellos llamaban “el espíritu de la Lluvia”, el cual pasó a la cultura maya como Chaac. Me interesa, porque, según la mitología maya, antes de su “mundo” (civilización), habían existido otros “mundos”, destruidos por el diluvio (agua). Además, debo señalar, que un elemento “importante” heredado de los Olmecas fue el uso de alucinógenos… para fines religiosos (al menos, eso decían ellos), los cuales nos llevan al punto de partida de las “visiones apocalípticas”.

Hace unos meses me topé con una investigación sobre una cueva sumergida en Yucatán (no, no es un senote… hogar de Chaac), cuya infraestructura (restos) es idéntica a la descripción del inframundo Olmeca. El problema, es que fue hecha por los mayas… en base al Popol Vuh. Esto, es una prueba de que, para los politeístas mayas, el inframundo era algo real (Nota: si bien podemos dudar de la fidelidad/autenticidad del Popol Vuh como texto… el “librito” nos sirve para el ejemplo... de fe).

Ahora bien, los mayas. Quizás, lo primero es establecer que el Calendario de Cuenta Larga, ese que se toma como base para los supuestos sucesos del 21 de Diciembre del 2012… NO ES UN CALENDARIO MAYA. Sencillamente, ellos lo usaban, al igual que otros pueblos mesoamericanos, debido a la valiosa información que contenían (¿lo inventaron los Olmecas, o lo heredaron?… esa es su tarea). Algunos autores señalan que dicho registro sirve para establecer hechos de importancia “política”; pero, en realidad, a parte de ser un instrumento de registro astronómico/matemático, que orientaba sobre el “clima”, su valor intrínseco radica en el registro de los “ciclos de la tierra”, digamos, que es una visión empírica de los cambios de la Naturaleza (partiendo de la astronomía), transmitidos oralmente de generación en generación (sequías, inundaciones, eclipses, etc.), con un grado de certeza impresionante.

¿Por qué llevar registro de los fenómenos del clima? Es sencillo: ellos (Olmecas, mayas,etc.) eran agricultores. El imperio maya, al margen de su estricta jerarquización social, llegó a tener ciudades de más de medio millón de personas. Imagine la cantidad de comida que debían consumir todas esas ciudades; de ahí, la importancia del dios del maíz (Olmeca) y de que, nosotros seamos los “hombres de maíz”. Bueno, por otro lado, creo que más importante que los tres calendarios que empleaban los mayas, vienen a ser los Códices. Un imperio en donde pocos sabían escribir, necesitaban afianzar su unidad; y la religión, era un buen método para dirigir las “masas”. Súmele siglos de sabiduría heredada de otros pueblos asimilados o vencidos en batalla, orientada hacia una concepción armónica (numérica) del Cosmos, y obtendrá la célebre frase maya: “El futuro, está escrito en el pasado”. Dicha frase no tiene nada de místico, sencillamente, se trata de que nuestro planeta, al igual que todo el “Cosmos”, cumple con determinados ciclos. Y qué mejor arma (frente a la ignorancia de un pueblo) ante la inclemencia del tiempo que el conocimiento místico del “futuro”.

Para desgracia de la humanidad, estos Códices, que albergaban más de ocho siglos de tradición oral y cultura antigua, fueron quemados en su gran mayoría por la iglesia católica (española) de la época; ya que, a su entender, “atentaban directamente contra la palabra de Dios” frente a un pueblo que debía ser convertido al cristianismo… así de exactos eran aquellos “libritos” en su contenido. En la actualidad, a pesar de que algunos códices sobrevivieron (creo, que tres), y otros fueron “reescritos” o “traducidos” (Popol Vuh… que, para mí, es falso, pues es una adaptación orientada al catolicismo… si necesitan pruebas: hoy lo llaman la “biblia maya”), y dado el hecho de que un 70% de los habitantes de Yucatán habla en la actualidad derivados de la lengua maya, unido, claro está a una influencia católica: hay interpretaciones distintas de las mismas “profecías” mayas. Aún hoy, se discute si este imperio decayó por su sobrepoblación; si fue por una larga sequía provocada por la quema indiscriminada de bosques para fabricar estuco para los templos (y luego, por inundaciones en los terrenos áridos (deforestados)); si el pueblo perdió su fe en las élites religiosas (sus sacrificios humanos no daban resultado), o si fue una combinación de algunas, y de las guerras libradas por subsistir.

Bueno, y ¿Por qué todo termina el 21 de diciembre del 2012? La respuesta sencilla, es que en esa fecha termina un ciclo (actual) denominado como “El Quinto Sol”, la quinta Era mesoamericana (no es maya, lo que sucede es que se hace referencia de ella en el Popol Vuh… y como siempre, las cosas se distorsionan a conveniencia), la que durará un período de 5,125 años. Y qué mejor fecha que el solsticio de invierno (un saludo a los hermanos Aztecas). Debo señalar, que los mesoamericanos (incluyendo a los mayas) hacen referencias a fechas posteriores a ésta, la cual denominan como el Sexto Sol. Época de luz y de iluminación del entendimiento... ya le haré su post.

No hay nada apocalíptico en esa fecha. Lo que sucede, como expuse anteriormente, es que se ha mezclado con los “ciclos” de la Tierra; y ambos cosas son distintas. El Sexto Sol hace referencia a una “nueva Era terrestre” (período de tiempo), la cual tiene como punto de partida la observación astronómica de la Vía Láctea y las constelaciones (alineación planetaria). Lo de las “profecías” (que no son mayas, sino mesoamericanas), es tan solo el aspecto que comentaba anteriormente, sobre el registro empírico de los fenómenos de la naturaleza, los cuales han sido bastante certeros. Hay algo de qué preocuparnos: no. Tenían razón los mesoamericanos con la predicción de fenómenos naturales: absolutamente, si.

Al final, solo queda una pregunta: ¿Qué es la vida? ¿Un tiempo?... ¿Un lugar?... ¿Un camino?... o sencillamente, la inspiración de una existencia volátil, enfocada en que el mañana será mejor que el hoy. Y por qué no: un árbol, que entierra sus raíces en el más inhóspito suelo, hasta llegar a un lugar desconocido que le ayudará a perdurar. No hay una respuesta exacta para definir el ciclo de la vida. Sin embargo, la simple complejidad de una existencia momentánea, es lo que nos define. Como humanos, anhelamos estar por encima de todo cuanto existe. Queremos ver más allá de lo que los ojos ven, y comprender lo desconocido. Cuando no podemos asimilar lo inesperado e incomprendido, sufrimos una sensación ambivalente a la cual llamamos miedo. Y el miedo, siempre ha sido usado como un arma... y es un buen negocio. Mi consejo: trate de aprender algo nuevo cada día; y su vida, no pasará en vano, pues su existencia perdurará más allá de su tiempo.

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Escuchas: A Year Ago - Kenny G.

19 sept 2011

Amada mía.

Amada mía, que en las noches te abrigas
Con los vástagos del tiempo, y de mi corazón
Dime si el recuerdo te ha robado un beso, en mi nombre
O si es solo mi amor, que se esconde en tu habitación.

Creo que la lluvia te recuerda mis caricias
Y que mi amor va contigo, en cada oración
Quién te acompaña en tus horas de frío
Si mi ausencia te grita, en cada ocasión.

No busques comprender la incesante afonía
Mejor ruega al cielo por aquella ocasión
En que mis notas de silencio acorralen tu cuerpo
Y solo mis caricias, te llenen de ilusión.

No hay recuerdo más puro, que el que se vive día a día
Pues en cada momento, nace un amor
Y el aroma incansable de esta fábula infinita
Terminará por robarse una parte, de tu corazón.

Ahogado en el silencio me escudo en tu mirada 
Amada mía, tu que yaces en cada rincón
Quizás, fue solo el tropiezo de nuestras caricias
O tal vez, fue que nació el verdadero amor.

Al caer el Sol en esta eterna noche
Morirán tus labios bajo mi seducción
Y solo la Luna podrá ser testigo
De aquello que yace, en nuestro corazón.

Y así, como cada día vuelve la vida
Y en cada lugar, nace una flor
Mi amada, tu siempre serás mía
Así como la Luna, siempre será del Sol.

Para hoy, he optado por un poco de lírica... es solo, para recordar que aún soy un ser humano.  

12 sept 2011

Decadencia Existencialista de la Razón Inerte.



Hoy recordé que hace más una década, había llegado de la universidad a mi casa un viernes por la noche, día en el que nos reuníamos toda la familia. Recuerdo, que mis hermanas y mi mamá estaban en el patio de la casa bastante entretenidas en su conversación (chismeando), cuando mi sobrina mayor les manifestó: “Dejen de chismear… y hablemos de algo interesante”. Yo, que estaba acomodándome en un sillón, al escuchar su tono desafiante, le propuse (con cara seria y todo): ¿Qué piensas sobre la decadencia existencialista de la razón inerte?... y hubo un silencio sepulcral. Lo dije, a sabiendas de que la “muchachita” no tenía la más mínima idea de lo que le había preguntado. Y creo, que esta es la esencia misma de este post: el autocuestinamiento respecto del conocimiento, como tal.

Los seres humanos somos un pequeño milagro, en relación al caos del Universo. Si ha leído un poco de los post anteriores, comprenderá que en todo contexto siempre debe existir el factor humano, a ser tomado en cuenta (que será éste post). Aquella imperfección que convertirá una obra imperfecta en algo, quizás, “perfecto”. Pues, nosotros somos eso: seres imperfectos que buscamos una incesante perfección. Y ¿qué es la perfección? un concepto, una noción, una percepción o una impresión que hacemos propia respecto de una cosa. Todo lo que percibimos, lo hacemos mediante nuestros sentidos. En esencia, la “realidad” son una serie de impulsos eléctricos que nuestro cerebro interpreta de lo que se percibe. Y, ¿qué es la razón? Digamos, que es, sencillamente: nuestra capacidad de relacionar conceptos e ideas. No quiero pasar horas filosofando (razón, existencialismo y decadencia… lo de inerte es solo la condición), ni en psicología (con el temita de la inteligencia)… vamos a lo que vinimos:

Partiendo de lo básico, surge la pregunta absurda: ¿es inerte la razón? Es decir: ¿es estática e invariable mi capacidad para interrelacionar conceptos?, o es, ¿dinámica? Aquí se pierden muchas personas (filosofando o teorizando psicológicamente… olvide esto) respecto a que el conocimiento es “dinámico”, nuestro cerebro es “dinámico” y por ende, nuestra capacidad de razonar se presupone “dinámica”. El chiste, es que este aspecto no es la cuestión (por eso le dije que lo olvidara): nuestra evolución nos ha empujado hacia un camino sin retorno (conocimiento) en donde la solución de cualquier problema planteado trae consigo la subsecuente creación de una nueva, o nuevas interrogantes, quizás, más complejas que la primera.

Alguna vez se ha preguntado: ¿cómo sería la “evolución” sin Darwin, la Física sin Einstein, o la filosofía sin Sócrates? Vivimos en un mundo de ciencia, pero atados a conceptos rígidos (y tal vez, algunos ya desfasados) que nos han moldeado más profundamente de lo que creemos. A esto me refiero con nuestra “razón inerte” (al “automoldeado” del pensamiento), si bien somos capaces de interrelacionar conceptos e ideas, muchas veces no somos capaces de crearlos (a partir de la nada), rebatiendo los conceptos preexistentes (complejidad de la dinámica del pensamiento).

Razonamos, partiendo de los conceptos conocidos; y eso, es perfectamente lógico y natural (al menos, eso creemos). Sin embargo, qué pasa si tomamos el otro camino. Un camino en el cual todo lo aprendido hasta el día de hoy nos permita elaborar nuevos conceptos e ideas, tendientes a cuestionarnos mas allá de los elementos que han puesto a nuestra disposición. Esa, ha sido la ardua labor de la ciencia durante los últimos 60 o 70 años, y cada día mejoramos nuestro intelecto, en gran medida, por nuestra inconforme y obstinada naturaleza humana. Somos seres imperfectos en una constante búsqueda de perfección que nos empuja cada día por nuevos y desconocidos caminos… de ahí, la decadencia existencialista de la razón inerte: cada día menos personas ven el conocimiento como un algo absoluto e invariable.

En esencia, los seres humanos nos estamos abriendo camino fuera de los límites “preconcebidos” por aquellos que antes de nosotros tuvieron el atrevimiento de dar un paso mas allá de aquello que “conocían” y “daban por cierto”. La razón, es una actividad dinámica: constructiva, permanente e ilimitada, cuya funcionalidad nos permite concebir ideas y conceptos que escapan a los parámetros preestablecidos. A veces, para poder avanzar, debemos dejar todo a un lado y olvidarnos de lo que sabemos... este es el verdadero error y motivo de este post: el elemento humano.

Qué tiene que ver esto con el post que quiero escribir sobre el “negocio apocalíptico del 2012”. Somos seres magnificentemente estúpidos: creemos que lo sabemos todo, y lo cierto es: que no sabemos casi nada. Esta sed humana de conocimiento que llevamos dentro nos ha empujado por un camino peligroso: las respuestas rápidas (acordes al mundo en que vivimos). Queremos saberlo todo y ahora. Y en esa búsqueda arbitraria de justificación particular (lo que YO creo... MI verdad), confundimos la ciencia con la pseudociencia… creo que eso es lo más peligroso a lo que nos enfrentamos como especie (bueno, al margen de una mujer con hambre).

Quizás nadie tenga idea de por qué escribo estos posts. Mi sobrina mayor (el origen del tema de este post) ya es casi una abogada. Y hace unas pocas semanas, me envió un link de una importante cadena televisiva (que le enviaron por Twitter y Facebook… casi simultáneamente) (nota al margen: no todo lo que usted lee en las Redes Sociales es real… investigue al menos tres fuentes, carajo)… y ya la muchachita se me estaba poniendo nerviosa por la cuestión “apocalíptica del 2012”. Joder, mañana se puede acabar el mundo con un meteorito, una erupción solar o una condenada plaga… y ¿a quién le importa? A nadie. Viva el día de hoy que es lo que tenemos.

En fin, ya que me he desahogado un poco, puedo proseguir. Esta carencia de respuestas rápidas (un problemita que tenemos en la ciencia y que nos ha fastidiado por completo) es lo que ha llevado a una parte de la humanidad a buscar respuestas “milagrosas” donde no las hay, específicamente, en las pseudociencias (de aquí, las tonterías y/o burradas del 2012). Astronomía y astrología no son para nada parecidos. Más aún, la interpretación de símbolos, es tan subjetiva como el “buen” café. En fin, creo que ya he establecido los elementos básicos para escribir mi “Post Apocalíptico” respecto del 2012, los Mayas... y Dalia Fernández (Miss RD Universo 2011) TA BUENA. (Esto último es, por si se acaba el mundo, antes... jajaja).