21 jun 2015
7 jun 2015
Elegante y sencillo.
Quienes hemos
tenido perros (desde cachorros, hasta… R.I.P.), sabemos algo que no todo el
mundo distingue: los perros, con la edad, pierden los dientes. Bueno, los que “roban”
huesos. Me topé por casualidad con esta foto de Zappa, un gracioso perro galgo de 15
años. Y digo gracioso, claro, por su lengua. No se trata de ningún trastorno
genético o malformación, sencillamente: a Zappa le faltan algunos dientes (por
su edad).
A mi chihuahua
le pasaba lo mismo, y me reía con solo mirarlo (tenía esa misma cualidad:
lengua afuera a la izquierda… producto de “robar” huesos de vaca, propiedad de
mi pastor alemán). Recuerdo cuando ese perrito “cadavérico” y del tamaño de un
puño llegó a mi casa con su “enorme” cabeza y su corto hocico. Fue un regalo de
un veterinario amigo de mi papá para mi hermana… pero, ella decía que el perrito era
muy flaco y feo… así que busqué una caja de zapatos y me quedé con él. Con el paso de los años
“robaba” todo tipo de huesos: desde pollo hasta vacuno… claro, si podía
arrastrarlo hasta su “madriguera” (zona particularmente defendida por él y
rodeada de huesos aleatorios... la cual estaba en la zona baja de mi closet… él, era
el “portero”). Y claro está, con los años perdió 3 colmillos y muchas piezas dentales. cuando me mordía (al limpiar los huesos regados), solo sentía la encía... y su mal humor de viejito.
Nota: el
chihuahua solo debería comer arroz con salsa de carne, no está diseñado para
comer huesos “duros”; pero, son genéticamente JARTONES y algo racistas (otra historia). Sin embargo, ese
perrito me esperaba cada día al llegar del colegio y parte de la universidad… quizás, era por la comida
gratis (saltaba hasta la mesa, tipo olimpíadas; y, se cruzaba entre los pies de todo el mundo). Vivió más de 14 años; quizás, “demasiados” para un chihuahueño. Aunque,
disfrutó de sexo consensuado en múltiples ocasiones (con la chihuahuita de al lado... y, algunos cojines de la sala), casi una década y media de comida gratuita (toda su vida), alojamiento, viajes, baños, etc. Fue, todo un faraón. Y al
margen de ser el canino más pequeño que he tenido, era el que más bulla hacía
(ladraba mucho) y se orinaba en todos lados (mañoso).
Recuerdo que el susto más grande que me dio (al margen de que se me perdió por 2 días en la finca) fue el día que lo escuche ladrando a muerte con mi pastor alemán en el patio (pensé lo peor, pues el perrito entraba casi entero en su boca). El pastor lo encontró “desafiándolo” por un hueso en la puerta de su jaula, y mas allá del griterío “agónico” del chihuahueño, éste solo le había puesto una pata encima, y estaba lamiéndolo como a un cachorrito… solo jugaba con el (por suerte). En fin, al ver a Zappa, me recordó que el tiempo que vivimos se basa más en los buenos recuerdos, que en el propio tiempo.
Recuerdo que el susto más grande que me dio (al margen de que se me perdió por 2 días en la finca) fue el día que lo escuche ladrando a muerte con mi pastor alemán en el patio (pensé lo peor, pues el perrito entraba casi entero en su boca). El pastor lo encontró “desafiándolo” por un hueso en la puerta de su jaula, y mas allá del griterío “agónico” del chihuahueño, éste solo le había puesto una pata encima, y estaba lamiéndolo como a un cachorrito… solo jugaba con el (por suerte). En fin, al ver a Zappa, me recordó que el tiempo que vivimos se basa más en los buenos recuerdos, que en el propio tiempo.
P.d. De Zappa
solo puedo agregar el título: elegante y sencillo… así es, el “estilo de lengua”
de un can “anciano” y sin dientes.
19 may 2015
¿Telequinesis?
El
fin de semana, mientras estábamos en un almuerzo familiar mi sobrina mayor
estaba viendo un programa de “reality show” (99.99% basura); y yo, me senté a
comer al lado de mi sobrinita frente a la tv (mesita). Sobra decir que el
control estaba a unos dos metros, y mi sobrina mayor se había parado de su
lugar (oportunidad de cambiar la tv). Bueno, dado que no alcanzaba la dije a mi
sobrinita, mientras extendía mi brazo y me concentraba: “aún necesito desarrollar mis habilidades telequinéticas”… y al
momento, el control remoto llegó
a mi mano; bueno, ella se paró a pasármelo (pero funcionó el concepto:
atraerlo a mi sin tener que pararme). En fin, mientras le explicaba a mi
sobrinita sobre la telequinesis, le planteé los aspectos del por qué al margen
de la ciencia ficción: no es posible.
En
primer lugar, siempre me gusta mencionar “The Matrix”, cuando el niño le dice a
Neo: “no es la cuchara la que se dobla,
eres tú mismo”. Y usted se cuestionará sobre el por qué menciono una
película en un tema de ciencia. Bueno, en esencia, la telequinesis consiste en
interrumpir el campo gravitatorio de la tierra. Así es, no se trata de levantar
una cuchara o un objeto; se trata, de generar ingravidez enfocada en un lugar
específico. Ahora bien, ¿puede un humano interrumpir físicamente la gravedad
del planeta para mover un objeto? Definitivamente, no. Y es por una
simple razón: la cantidad de energía necesaria para producir la “ingravidez” de
un objeto fuera de un espacio controlado es inmensa. Lo que equivaldría a que
solo un ser humano “atómico” (con suficiente energía radioactiva acumulada
dentro de los tejidos; y que, de algún modo transformara en electromagnética)
así entonces, podría “tratar” de enfocarla en un punto específico. Lo único
“malo” es que si sobreviviera, posiblemente mataría a cualquier ser vivo
cercano (por la radiación).
En segundo lugar, usted me dirá que ha visto “magos”, trucos y situaciones en las cuales el objeto se mueve, que Youtube está lleno de eso. Bueno, para eso tenemos imanes y electroimanes. Una anécdota graciosa que recuerdo es que en los años 70 una universidad de Estados Unidos adquirió un viejo generador eléctrico (enorme y “obsoleto”), sin embargo, lograron armar una cámara dentro de la cual los objetos “flotaban”, y me gustó la parte en la que introdujeron un vaso de foam (poliestireno) ligero y nada magnético… y sí, floto. La cuestión era, que el generador no hacía flotar nada: generaba un campo electromagnético tan grande que era capaz de interrumpir la gravedad terrestre… y, hacía flotar las cosas.
En fin, de nada vale en concentrarse en levantar el control remoto, es más fácil comprar un dron y adaptarle algún mecanismo para que nos trajera el control remoto a nuestra mano… a no ser que nos pase como a Enrique Iglesias… y, terminemos en cirugía, o con un novedoso corte de pelo. La moraleja es que un ser humano no debe ser tan vago de intentar atraer un control remoto solo con la mente: párese, compre una TV con comando de voz o pídalo a alguien. Por cierto, Samsung y LG han reconocido que sus Smart TV espían a sus usuarios y pueden grabar sus conversaciones o preferencias. ¿Acaso no hacen eso
¿Entonces,
podría un ser vivo hacer eso? No, moriría de cáncer o de autocombustión (tipo
microondas); ya que, nuestro cuerpo no es muy útil para manejar y almacenar
grandes cantidades de energía. Bueno, a no ser que algún genetista tomara adn
de células de una anguila eléctrica y la insertara, supongamos en una persona
(experimento ilegal; pero, si algo he aprendido es que locos (y dinero...
militar): hay de sobra en el planeta). Aunque conozco electricistas que tienen
las terminaciones nerviosas, literalmente: fritas (no les afecta algunos
voltajes de electricidad); pero, de ahí a generar un campo electromagnético,
eso es: pura ficción. Cualquier video o noticia que usted vea sobre el
tema: se trata de imanes, fluidos ferrosos, hilos, implantes bajo la dermis, o
soplidos: como en “charlie charlie”… por cierto, este “juego” me dijeron que es
para promocionar una película (gente vaga).
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