septiembre 01, 2006

Perfección y Armonía.


Hoy vi en televisión un programa de la cadena Arirang sobre monumentos tradicionales de Korea, y recordé el lema de la cultura oriental: la armonía. Este concepto está íntimamente ligado a lo que conocemos por “perfección”.

No debemos ver el concepto de “lo perfecto”, bajo la idea cuantitativa de 100/100; o como algo inmejorable existencialmente. La perfección se constituye por el equilibrio armónico entre las cosas. Un equilibrio exacto entre lo que es y lo que lo rodea.

El fin de semana ante pasado (domingo), mi hermana menor estaba en el Salón (dándose “mantenimiento”), y tuve la dicha de tener que chubarme solo a mi sobrinita de 3 años. Al ser una niña de apartamento, cuando va a mi casa se "acelera" con el patio. Ese día yo había vaciado un saco de tierra negra en el suelo para regarla en una jardinera. Cuando la carajita vio toda esa tierra junta, se volvió loca y se jondeó en el suelo para jugar con su tierrita. (Nota: La chiquita es tan rabiosa como yo, y no hay quien le quite nada, = yo); le busque un cojincito y me senté como un pariguayo en el medio del patio a las 5:00 p.m. en la grama. En ese momento, al sentarme, mi querida chiquindola, me regaló un palito seco de aguacate, para que jugara con ella (ese regalo no tiene precio). Me puse a escarbar con mi palito, sin complejos... quien me lo iba a decir.

Mientras estaba allí recordé las horas y horas en que me pasaba “jugando con tierra”… no hay juego que pueda comparar esa sensación. Ella estaba feliz, con una carita de “carajita degraciá”. Mientras la cuidaba, mi mente estaba observando cada centímetro a su alrededor, cada retoño de grama, cada piedrecita, cualquier cosa que pudiese moverse o lastimarla. Calculé todas las posibles circunstancias para mantener a esa cosita chiquita y bella, a salvo de cualquier peligro. Por primera vez en mucho tiempo, me aislé del mundo y me concentré en algo que no era “yo”.

No había nada, solo paz y concentración. Me pasé una hora sentado en la grama como un guachimán, atento a mi muchachita. Hoy recordé, que estando ahí me puse a pensar en ese equilibrio “perfecto” entre lo que somos y lo que nos rodea. Recordé como los orientales, dentro de las grandes ciudades, con trabajos de hasta 18 horas, buscan alejarse del “todo”, mediante pequeños detalles que le recuerdan su “naturaleza”, esa armonía: un bonsái, un pez, un jardín miniatura de piedras, etc.

Es increíble como un animal tan destructivo en su naturaleza como lo es el ser humano (solamente equiparable a un virus), lucha constantemente por cambiar su propia naturaleza, y lograr esa armonía; ese equilibrio entre el y las cosas que lo rodean, que encierra el concepto de “perfección”. Hay miles y miles de años de historia del hombre en su búsqueda por la perfección, por ese equilibrio armónico entre sus energías.

Yo soy un simple ser humano, mil virtudes y dos mil defectos. La reflexión va en el punto de que debemos centrarnos en buscar esa “perfección” interna, esa paz propia de un equilibrio natural que nos lleve a ser mejores personas. Con ella, lograremos ayudarnos a nosotros mismos, y a los demás.

7 comentarios:

La hormiguita dijo...

Muy gráfico y coincido en la conclusión.
Saludos.

Joss dijo...

Esa experiencia es única,
amigo; disfrútala cada vez que puedas,
ya que el tiempo pasa tan rápido...

Paz y armonía.

DTB

Ayi :) dijo...

deja que tengas 4 sobrinitos como yo...se te va a ir la concentracion :+

Fran dijo...

Tengo 5...

Ayi :) dijo...

los tienes juntos en la casa todos los dias?

Fran dijo...

No Ayi, solo nos juntamos los fines de semana.

Fran dijo...

Me faltó hablar sobre las flores del cerezo, al comienzo del post:

La sakura, es una flor que representa dos principales metáforas: a) "lo efímero de la vida", ya que la vida de esta flor es muy corta; así como b) "la perfección de lo imperfecto", la armonía de flores "imperfectas", que convierte a todas, en "perfectas".