diciembre 22, 2017

Teoría Cuántica de la Vaca.


Toda arma es una herramienta; pero, no toda herramienta es un arma. La información es un arma, el conocimiento: herramienta. Quizás, usted pensará que escribiré fórmulas matemáticas o que estableceré el alto grado de contaminación por metano que conllevan los millones de vacas del mundo. Sin embargo, nada dista más de la realidad que una visión fatalista de nuestra pobre “Rosita, la vaca”. Siempre trato de inculcar a las personas el hecho de que deben comunicar sus ideas de la forma más simple posible. Eso, y con algo gracioso de por medio. La razón es simple, si no puedes compartir una idea alejado de precisión matemática o de lo que dicen que dijeron hace unos cientos o miles de años: no has aprendido nada de la vida.

Antes de saber escribir, los humanos nos preguntábamos un sin fin de cuestiones existencialistas (filosofía que no viene al caso), así surgió la Mecánica Cuántica, con una simple pregunta: ¿Por qué diantre pasa esto o aquello? (magia, ciencia, tecnología…) buscábamos la explicación a las cosas más fundamentales de nuestra “realidad”. El tiempo, la tradición oral y la escritura nos dieron más preguntas que respuestas. A este punto, usted debe preguntarse: ¿Dónde diantres encaja la vaca en el asunto?

Bueno, escribir este post es algo “complicado” por ese solo punto… la verdad, creo que la vaca nunca entendió. En fin, un tiempito atrás (unos 27 años) estaba en la finca cazando tórtolas (para comer; Y no, no le disparé a la vaca). Me senté en una pileta (donde las vacas toman agua, no donde uno se baña…) al pie de dos lomas, y me puse a pensar lo interesante y tranquila que se veía una vaca, comiendo su hierba. En ese momento, sentí ese sentimiento al cual denominamos “Deja Vu”, y me sentí como: ¿Ya había pasado esto?, ¿Ya había estado aquí antes, en estas mismas circunstancias? El deja vu, tendrá su propio post. Y, al margen de la psicología, recuerde que el pensamiento es de un adolescente (un gran logro, pues solo pensaba en mujeres, videojuegos, skateboard y videojuegos).

En fin, fue entonces cuando se me ocurrió la teoría de la física más absolutamente irracional, tonta y casi certera (sino, no sería teoría) que se le pudo haber ocurrido a un ser vivo: la existencia lineal del Universo. Ahora me vendrán los “catedráticos” a teorizar con fórmulas y autores sobre una cuestión de la existencia humana que no tiene discusión (la existencia sí es lineal, pero recuerde que yo era un adolescente (armado)… que exploraba el mundo. Si ya está bostezando, no se preocupe: ahora, entra la vaca.

Tenía el rifle a mi lado (y no, no se disparó… seguro puesto) y en eso, se acercó una vaca a tomar agua (esa era Rosita); pasó por mi lado, como si yo no estuviera (la sed ciega, igual que el hambre) y comenzó a tomar su agua. Si no ha escuchado una vaca tomando agua, es como intentar tomar agua de una ponchera con la punta de los labios… inténtelo, sino, habrá vivido en vano. En fin, mientras la vaca bebía, creó ondas en el agua que rebotaban en las esquinas de la pileta y alteraban, digamos lo “lineal”… años después, yo aplicaba el mismo principio a las ondas sonoras… pero, lo importante de todo fue la vaca:

Sáqueme de la ecuación, solo deje la vaca, su sed y el agua. Acción y reacción, naturaleza… ¿Puede alterar una vaca, la existencia de todo el Universo?... recuerde que no estamos en Metodología de la Investigación ni en Física Avanzada (Universo: finito o infinito). La pregunta fue más simple: ¿Una simple reacción natural puede alterar el “orden” del Universo? A ver, busque una meriendita, para que no le baje el azúcar. En resumen de campo: si el Universo es “finito” de algún modo, de seguro no es “sólido” como un recipiente, ya que en algún momento, la energía “rebotaría” en algún lado; sin embargo, si fuera “infinito”, la “gravedad” como principio de la Física, se vería comprometida con el tiempo y más allá de galaxias, tendríamos “espirales” en el Universo que se alinearían con el movimiento (flujo Universal, lo llamaremos así). Algo que no es lógico, ya que en esa época se iba mucho la luz, y nos pasábamos parte de las noches afuera por el calor, viendo las estrellas. Y si estaban en una posición “estable” desde hace miles de años, el asunto no cuadraba en ninguna de las dos teorías. Si mal no recuerdo, cacé dos tórtolas, las preparé solo con limón y sal (salteadas… poca carne, pero sabrosa). Nota: ahora está prohibido cazar aves. 

Volviendo a la teoría, hace años escribí “La prueba del fantasma”, donde expliqué mi visión del tema. Ello, me llevó a tomar el mismo principio elemental de la cinta electromagnética que “teníamos” en nuestros hogares (VHS, Cassettes): embobinada sobre sí misma; pero, capaz de almacenar residuos electromagnéticos invisibles al ojo, pero decodificables con pequeñas pulsaciones, hasta aquello que llegaba a nuestros sentidos: como audio y video real.

Piense en la vaca, sin caer en filosofía: ¿Qué tal si ella siempre ha estado ahí? (no inamovible, sino haciendo eso mismo de forma infinita) ¿Qué tal si la explicación al Deja Vu del Universo, pudiera reducirse a una cinta de cassette que se repite una y otra y otra vez? Esa teoría, explicaría por qué el Universo no tiene la “reacción” que pretendemos encontrar para explicar la existencia de las cosas. En su estado cuántico, la materia no es más que energía, y fuera del Bosón de Higgs (que nunca me ha convencido), lo que hace que la energía se vuelva materia es, simplemente, la contaminación… en castellano, lo que hace a la lluvia (en términos generalizados, es el polvo, que hace que se condensen las gotas… olvide la temperatura y la presión, esto no es una materia impartida en el MIT). Es, el mismo principio de la ostra y el granito de arena: obtienes, a veces, la perla. Simples reacciones naturales con las cuales no hay que gastar miles de millones. Suena tonto, lo sé. Pero, revise las cintas de VHS de sus padres y pregúntenles a ellos si lo que ustedes ven: fue real. Teóricamente, lo que hace real algo (al margen de desordenes mentales) es la interpretación que nuestro cerebro da de lo que nos rodea. En física, le referirían a “frecuencias”, o sea, cada objeto emite su propia energía y la visión, el olfato o el tacto, no son más que nuestras reacciones naturales a esta energía: acción-reacción.

Había olvidado la vaca… ¿Ha tocado usted la nariz de un vaca? Es algo fría y húmeda, como la de un perro con gripe… pero, lo interesante, es ver los ojos de una vaca cuando se asusta. Al intentar tocar a Rosita, giró la cabeza, y un chorro de agua distorsionó el patrón de ondas: Sí, la vaca, alteró el Universo (bueno, fui yo, pero ella botó el salivazo con agua), lo que me llevó a observar un “Caballito del Diablo” (libélula) y cómo surcaba la superficie del agua… bueno, mi “mini-Universo” era algo caótico y concurrido.

En esencia, esa tarde, obtuve lo siguiente: ¿Si la existencia del Universo es lineal, existe algo que pueda alterarla? ¿Puede una reacción “natural” desviar la forma del propio Universo? Eso, y algunas otras cosas que no vienen al caso. La verdad es, que a un nivel cuántico o fundamental hay reacciones que aún no comprendemos. ¿La belleza es armonía o precisión matemática? ¿Deben darme le Nobel de Física o internarme? (jajaja) Si se pregunta qué he descubierto con el paso de los años y el estudio de todas las civilizaciones que han pasado por mis manos: me gusta mirar mis cicatrices, para recordar que lo que he vivido fue real. Los deja vu no son tan “irracionales” como pensaba; Y, la “Teoría Cuántica de la Vaca” me llevó a la pregunta elemental: “¿Somos dueños de nuestro destino; o, simplemente, seguimos un orden natural predeterminado?

P.d. A “Rosita” la vendieron, y supongo que, como era una vaca lechera: se la comieron. Es lo triste de no ser una vaca famosa y no tener un canal de Youtube. Al menos, no le pusieron el sistema ese “recolector de gases”, eso, es inhumano.

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