8 feb 2013

Cuestiones de amor: honestidad.


Como cada febrero, es una tradición escribir sobre amor y amistad. Este año, comenzaré con el tema de la honestidad, porque esta palabra, es la base de toda la estructura personal e interpersonal, y la vamos desarrollando a lo largo de toda nuestra vida.

Pero qué es la honestidad. Podría decir que es el respeto a la verdad de las cosas. Pero ello sería subjetivo, ya que la verdad es un concepto relativo. Yo, prefiero afirmar que la honestidad es la actitud de hacer lo que creemos correcto, por encima de los intereses propios. Y es así, como esta virtud va nutriendo la base del amor: el amor propio. Ver la vida, es como construir un castillo de arena: puedes pasar horas elaborando una verdadera obra de arte y al final, todo lo destruye la marea. Partiendo de esta idea, uno se pregunta: ¿Vale la pena tanto esfuerzo para terminar en un mismo resultado? Y mi respuesta siempre ha sido: . La vida es algo similar a un rompecabezas: miles de piezas indescifrables, colocadas una sobre otra en un orden aleatorio (destino)… debes tratar de buscarles un orden y un lugar a todo de tal forma, que al momento de tu último aliento, puedas mirar hacia atrás y ver la imagen que con tanto esfuerzo formaste durante tanto tiempo… y eso, solo se logra con: honestidad.

Una parte esencial de la vida, consiste en formar parte de una ecuación (el todo) en la cual nos excluimos voluntariamente para poder obtener el mejor resultado posible… en eso consiste la honestidad. Y usted me dirá que: ¿Cuál es el vínculo con el amor? es simple: los seres humanos solo somos una mitad de “algo”, somos una “parte de”, y al pasar nuestra vida buscando esa “otra parte” que nos completa, debemos comenzar a ver el mundo de una forma distinta, ya que solo en la honestidad, podremos encontrar el camino hacia esa persona que nos llene de felicidad. El amor no es cosa de juegos, ataduras, un lazo o una ecuación algebraica sin solución. Es tan solo un noble sentimiento, sustentado en los mismos principios morales que aplican a toda la vida; y uno de sus pilares, lo constituye la honestidad, desde el punto de vista de que nuestros actos son los que nos definen como personas y solo así, podremos encontrar a esa mujer especial que nos guíe por nuestro verdadero camino.    

Hay personas, que ven la honestidad como una muestra de debilidad dentro del sentimiento; y, tratan de manipular a otros para hacerles ver su mundo y su verdad… creo, debe ser difícil tener la discapacidad de no poder vivir la vida a su justa plenitud (apariencia, engaños, manipulación, etc.)… un simple consejo: trate de ser honesto/a cada día, y algún día (Dios mediante) podrá apreciar el fruto de su noble esfuerzo. No será fácil, se lo aseguro; pero al final, no existe mi verdad o tu verdad: la única verdad, es que si crees y actúas conforme a lo que sientes: poco importa el resultado obtenido. Tal vez, serás un idiota; pero, serás un idiota completamente feliz… y eso, es algo, que no muchas personas pueden decir... (jajaja). Les deseo un feliz día a todas y todos; y, así, le doy formal comienzo al mes de febrero (mes del amor y la amistad).

28 ene 2013

El arte de la estrategia: Tsuba.




Con el paso de los años, los hombres aprendemos a controlar a este animal “indomable” que llevamos dentro. Nos acostumbramos al torrente de adrenalina, a las hormonas y empezamos a comprender las cosas de un modo distinto. La vida, nos lleva a comprender que el yo (egoísmo) solo es una parte de la realidad existente. Ya se estará preguntando sobre qué tiene que ver esto con la tsuba (guarda del sable japonés). A ver:

Años atrás, comencé a estudiar las técnicas “milenarias” de tallado de madera en Tailandia (se dice que fueron llevadas de China… pero esa es otra historia). Ellos, son verdaderos maestros del tallado respecto a la simple complejidad de sus técnicas. Son hombres y mujeres que dedican su vida a crear intrincados murales y esculturas asombrosas; y para ello, solo emplean un pedazo ordinario de madera o martillo de carpintería, y unas tres o cuatro gubias rudimentarias. Todo arte, necesita: dedicación, respeto y paciencia. Fue así, como luego de algunas centurias de depender de un tosco pedazo de metal filoso, cuando los primeros samurai (“servidores”, Japón) comprendieron que aquel metal era algo más que una herramienta de guerra.

Si bien era una casta guerrera, los horrores de la muerte (y su falta de “vida”) terminaron por perseguir a muchos de ellos (bueno, de eso sufren muchos veteranos de guerra), quienes optaron por cambiar su naturaleza “agresiva” por una más respetable y tranquila (moralmente hablando); En esencia, forjaron una vida, en la cual su dedicación se viera reflejada en su obra. Fue así, como surgieron los “maestros”: hombres (no conozco el caso de mujeres) que dedicaron su vida a perfeccionar un aspecto específico dentro de un determinado arte del combate. Así surgieron los maestros en artes marciales; los forjadores de “katanas”; los “afiladores”; y, aquellos a quienes se les encargada crear la “guarda” del sable (tsuba), o una determinada decoración en la hoja que identificara una era, un suceso o a su portador (en esencia, una firma).

Fue así, como “máquinas” de la muerte, pasaron a crear el verdadero arte, y a crear vida (algunos se dedicaron a criar kingyos (goldfish)). Muchas personas ven un daito (sable largo) o un wakizashi (sable corto)… y ven un arma de guerra, algo malo. La verdad, es que son piezas de arte, que por encima de un filo (naturaleza) llevan intrínsecamente la dedicación de uno o muchos hombres trabajando en su conjunto parar generar paz y armonía: equilibrio. Poco importa que el daito sea incómodo, ligero o pesado. Al examinar la pieza en su conjunto de partes nos encontramos con simetría y equilibrioen esencia, perfección. Las personas siempre han admirado el legendario filo de los sables, ignorando esa pequeña pieza funcional que marca la diferencia en el combate y sin la cual, dicho sable es solo un cuchillo grande… siempre digo que: en los pequeños detalles es que están las cosas verdaderamente importantes.

Si alguna vez, llegas a empuñar una espada, que sea solo para admirarla, mantenerla, repararla o “equilibrarla”… el filo, solo se usa como prueba de la dedicación puesta en esa obra de arte; y, en la manifestación de lo que somos a través del rígido metal. La tsuba encierra la función más noble: proteger y equilibrar. Sin embargo, cada pieza cumple su función específica y la verdadera perfección solo se logra cuanto todo el conjunto se desarrolla en armonía. La verdadera perfección no está en el objeto, sino en la dedicación necesaria para convertirlo en lo que verdaderamente es: una expresión de nuestra alma.     

17 ene 2013

Saber apreciar las cosas buenas.



El día de ayer, “mucho” tiempo después del Día de Reyes, llegaron los regalos de mi sobrina más pequeña. Hubo un retraso en el envío… y todo el plan se me vino abajo. Recuerdo que ella llegó a casa ese día, y no lo niego, me partió el alma el no poderle dar sus obsequios. El asunto, es que yo siempre les regalo para Navidad; pero para Reyes, mis hermanas le hacen los obsequios a mis sobrinos. Sin embargo, dado que cada año el período escolar se acerca más y más al día de Reyes, esa tradición ha ido cayendo en desuso, ya que los niños no pueden disfrutar de los regalos. Por falta de tiempo y el tipo de regalo, preferí comprarlo online (nota: el año que viene lo compro en septiembre)… y como siempre, el destino se la lució conmigo.

Recuerdo que hace años le dije que se portara bien, que me habían dicho que a Santa se le pinchó una “goma” del trineo y que tal vez no pasaría. Y muy sabiamente, la pitufa, me dijo que “los trineos no tienen gomas” (hahaha), por lo que descarté la idea de decirle de la goma y los camellos; luego pensé en la “Vieja Belén”, pero esa fecha pasó también (se me agotaron las opciones clásicas). Duré un par de horas quemando neuronas, buscando una solución al asunto, ya que quiero mantener la ilusión de la niña mas allá de las adversidades del destino (inocencia; los mayores (sobrinos) están bajo amenaza de no revelar ciertos secretos). De ahí, Dios, el destino o mi subconsciente me dieron una solución satisfactoria, racional y plausible: me había encontrado los regalos “dentro” del arbolito: al desarmarlo (aún no lo he desarmado… también por cosas del destino). Y eso, espero hacer.

Apreciar la vida no es tener algo perfecto, ni que los planes salgan tal y cual los planeamos. Es saber disfrutar de las cosas positivas que nos llegan, por más pequeñas y pasajeras que sean, por encima de lo negativo. Es, saber enfrentar la realidad de que vivimos un mundo imperfecto, lleno de personas y situaciones imperfectas. Cada gesto positivo que podemos hacer o recibir, debemos tomarlo como una señal de inspiración para encontrar el mejor camino a seguir frente a todo en la vidaAhora, lo único que me queda es esperar, y disfrutar de la carita de alegría (e histeria) que pondrá la muchachita … se, de corazón, que le encantarán sus regalos (y que los disfrutará aún más: son cosas “nuevas”... y los juguetes de Reyes ya son “viejos”). Aquí, hay una solución, para aquellos que prefieran encontrar algo positivo por encima de los problemas que la vida les presenta a diario. J