23 ago 2014

Her (2013).


Mi hermana mayor me recomendó esta película como “fanático” de las computadoras. Y lo cierto es que la trama resulta algo interesante (no se preocupe, no se la contaré). Lo interesante, y mi “punto de post” es: ¿qué tan cierto (real) es un sentimiento frente a otra persona? (y no un reflejo de nosotros mismos). La esencia de la película versa entre el recuerdo (de lo vivido) y las nuevas experiencias (por vivir). Este, es un tema clásico… salvo por “Samantha”: la “inteligencia artificial” (voz de Scarlett Johansson)… quien interviene en la vida del protagonista (Joaquin Phoenix) en una época de soledad. 

Durante toda la película, uno se pregunta si “ella” hace referencia a Samantha o a la ex esposa del protagonista: de la cual se había separado y estaba en proceso de divorcio… aunque estaba aún enamorada (recuerdos). “Ella” (her), es la representación de los sentimientos que despiertan en una relación amorosa...digamos: electrónica. 

Me pregunto: ¿Qué es real? ¿Qué es la idealización?.... me encantó la frase: “está enamorado de su maldita Laptop” (ex-esposa, al referirse al sistema operativo de inteligencia artificial (operado con comandos de voz). ¿Puede uno enamorarse de una completa desconocida por el simple hecho de compartir con ella algunas palabras o mensajes? ¿Puede el amor ser suplantado por una inteligencia artificial que distingue la soledad? ¿Quienes son tus verdaderos amigos? ¿Qué tan compatibles debemos ser con nuestra pareja? Al final, ¿qué es lo único que importa?... quizás, solo sea: la forma de ver la vida

Los seres humanos buscamos ese sentimiento de “pertenencia” a algo mayor que nosotros mismos (pareja, familia, amigos). Somos seres sociables por necesidad. Y, al pasar el tiempo, puede que las cosas no funcionen; y es ahí, donde la vida trae los verdaderos cambios y la búsqueda por el significado de la propia existencia.

P.d. no me caería mal una noviecita (Inteligencia Artificial) que hiciera todo el trabajo por mí... al fin y al cabo, todos hacemos locuras en nombre del amor (risa). Es una buena película.

17 ago 2014

Mis ocho años.


Como pasa el tiempo. Ocho años atrás… una herida en el pie… algo de Internet… un poco de curiosidad: y, así, surgió este blog. No lo niego, me he alejado mucho de la escritura, fue una de las metas 2013-14. Necesitaba ese tiempo para cosas más importantes y relevantes. Pero al final, cada mínimo detalle: cuenta en la vida.

Para este año, más allá de las guerras, la libertad, los desastres naturales y los creados por el hombre… sucedió algo, de una relevancia mundial. Y se le conoce como “el derecho a olvidar” una decisión judicial europea que ha sobrepasado los límites del derecho, y se ha vuelto un movimiento social: la búsqueda por un ciberespacio más limpio, seguro y transparente. 

Yo, que soy usuario del ciberespacio desde mediado de los noventas (dial up a 56k…aún tengo esa PC a 166mhz), he estado en demasiados lugares (foros; sitios web; comunidades; etc.). Por lo que, el pasado año opté por una sabia decisión, que consistió en que todos aquellos datos que tenían más de 365 días sin ser tocados: los eliminé. Todas esas cuentas de esos lugares a los que solo entré una vez por alguna pregunta o duda; todos esos comentarios (teóricos y obsoletos) que quedaron en el “olvido”; esas preguntas que uno hace en un momento de “apuros”; incluso los comentarios de algunos blogs: fueron eliminados. 

Y es que uno se pone a pensar en los cambios de la vida y nuestro modo de pensar; del mundo “salvaje” en el que vivimos… y no se trata de que valga la pena, sino de: cuánto vale el tiempo que invertimos en las cosas que hacemos. Somos seres comunicativos, nos expresamos de mil maneras… pero, ¿Y, si dejamos de comunicarnos? ¿Si cambiamos de parecer respecto a nuestro modo de pensar? Es por ello que todos tenemos el derecho de reinventarnos y comenzar desde cero. Sin que nadie nos ponga una traba.

El derecho a olvidar, no es un “borrón y cuenta nueva”. Es el derecho a llevar una vida sana, transparente e independiente a todo lo largo de nuestra existencia. Tenemos el caso del estimado “Stephen Hawking” y su posición con la existencia o no de Dios… (no se preocupe, le tengo su post): cada persona tiene el derecho a cambiar su mentalidad sin que nadie pueda juzgar sus acciones.  Y es que: lo que se lee; lo que se cree; la verdad; y, SU verdad: son cosas totalmente distintas. De ahí que cada postura sea más una cuestión de táctica en el tiempo, que de un resultado voluntario expresado en un momento dado.

En estos ocho años, he compartido con gente maravillosa (Gracias). He tomado un poco de sus vidas y he dado un poco de la mía (esencia blogueril). Así que, solo me queda agradecerles a todas aquellas personas que, por alguna razón: han llegado aquí (elatic0) en un momento de su vida. Si quieren olvidar, pueden hacerlo; pero también todos tenemos el derecho a ser recordados: más allá de las letras. Al final, lo único que importa es cómo apreciamos lo que vivimos. Gracias por todo… bueno, y sobra decir que espero vivir unos cuantos siglos… pero, solo para ver cómo cambia el mundo y eso. (jajaja) 

9 jul 2014

Mecánica-mente.



Al verte hoy frente a mí, tan bella y radiante como el primer día, debo decirte que…

Quisiera generar la chispa de tu encendido
Mientras busco con mis manos, las llaves de tu pesar.
Pudiera recorrer con la mirada, tu silueta perfecta
Mientras mis manos tocan, el volante de tu ansiedad.

Quisiera pisar (lentamente) el embrague de tus dudas
Mientras extraigo cada gota del mecanismo de tu ansiedad.
Pudiera afinar el carburador de tu alma
Mientras cambio los fusibles de tu terquedad.

Quisiera sincronizar los cambios de tu deseo
Mientras paso a otra marcha, dentro de tu corazón.
Pudiera realizar el ajuste perfecto, entre consumo y rendimiento
Mientras activo el tacómetro, hasta tu máxima revolución.

Quisiera tocar el switch de tus besos
Mientras ajusto las bujías de tu comprensión
Pudiera cambiar el filtro de tus recuerdos
Mientras desarmo los tornillos de cada ilusión.

Quisiera revisar la luz de tu sonrisa
Mientras reemplazo el solenoide de tu dolor
Pudiera cambiar la correa de tu tristeza
Mientras escucho tu risa, y el sonido de tu voz.

Quisiera cambiar las líneas oxidadas de tu llanto
Mientras derrapo en el asfalto, los neumáticos de tu pesar
Pudiera reforzar los ejes de tu encanto
Mientras tenga fuerzas, y te pueda tocar.

Quisiera apagar las luces, y encender tu mezcla
Mientras aprieto cada junta de tu corazón.
Pudiera encontrar el torque de tu cabellera
Mientras deslizo mis manos, en los engranajes de este amor.

Quisiera llevarte por cada camino de la vida
Mientras en el retrovisor desaparece, lo que dejamos atrás
Y sin más futuro que aquel aviso (sin retorno)
Andar contigo… hasta que nos llegue el final.

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Un borrador más... para la lista.