24 feb 2017

12 cosas que jamás te diré: ¿Nos volveremos a ver?



Nada es para siempre, o al menos, eso nos han dicho. Y escribir doce posts sobre el amor  y la amistad cada febrero, me pareció un buen reto: como hombre (se supone que somos duros y sin “sentimientos”) y como Blogger (un animalito en vía de extinción, debido a otras redes sociales).

He leído miles y miles de textos sobre el amor y la amistad. El 90% de ellos, son de experiencias personales de sus autores o de personas que se identifican con el escrito. Sin embargo, el 10% restante, busca (o, mejor dicho: trata de) explicar con palabras el resultado de un sentimiento o sentimientos que nos marca la vida. Y sí, nos marca.

Las mujeres tienden a ver el asunto desde su óptica (el príncipe azul, el corazón roto, la libertad de la soltería, soledad, familia, amigos, etc.). Pero, nosotros los hombres, vemos el asunto de un modo más “físico”, por decirlo de algún modo (y no me refiero a babear por una mujer que le acelera el corazón; me refiero a que ,nosotros atamos nuestros sentimientos a experiencias vividas, no a idealizaciones o expectativas de alguien más)... algo que trataré el próximo año.

Las mujeres dicen que somos como “perros”; bueno, somos leales e incondicionales con nuestra “ama”; pero, al margen de ello, al escribir uno busca (al menos yo) tomar un solo detalle del asunto y desarrollarlo de modo que me deje un recuerdo sobre dicha experiencia. He visto a “gorilas” (tipos grandes) llorar como niños por un chihuahuita que le regalaron a alguno de sus hijos y enfermó; y, mujeres más frías que un condensado Bose-Einstein; si embargo, esas son actitudes circunstanciales frente a situaciones de la vida y no los sentimientos que se ocultan de tras de ello. Eso, es lo interesante de ser un Blogger: no eres una fuente bibliográfica, eres solo un escritor de algo que se te ocurrió o te sucedió, y que compartes contigo (y con Google, que le gusta leer tu blog 100 veces al día con su spider googlebot) con el simple subjetivismo humano: nuestra forma de ver las cosas.

Ahora bien, este post, se titula ¿Nos volveremos a ver? Esa, es la pregunta más importante luego de conocer a esa mujer que “centra” tu mundo en esa sola pregunta; y que, hace querer que el próximo día se desintegre hasta el preciso momento en que la vuelvas a ver. La respuesta a eso, quizá vendrá el próximo año… ya cumplí, de un modo distinto (para no caer en la rutina de la vida) con mis 12 posts. Por cierto, si quieres que algo pase, haces que suceda... sin importar las circunstancias; acaso eso, no es lo que hace especial al amor? nada es imposible.


20 feb 2017

12 cosas que jamás te diré: Contéstame.


Cosa de dos, en una sola vida. Una razón discordante entre las consonantes del destino. Un día cualquiera, una mañana cualquiera, te preguntaría mi nombre. Sí, mi nombre completo. Si no sabes eso, te aseguro que no sabes nada de mí. ¿Qué es un nombre? solo palabras que atan el alma a una persona, la singularidad de lo abstracto en un mundo meramente físico. Y qué significa saber el nombre de una persona… nada, y a la vez: todo.

Entonces, ¿Cuál es la importancia de saber el segundo nombre de alguien o su segundo apellido? Bueno, si usted conoce pocas personas, no sería nada; si usted conoce a decenas de miles, necesitará de esas dos simples palabras para enlazar cientos de recuerdos a un rostro, a una vida, a un momento. Sí, hay personas con mala memoria (jajaja… recuerdo a unas tres personas así); sin embargo, ese detalle nos muestra la diferencia entre los/las amigos/as y los/las conocidos/as.

Así que, en ese día o en esa mañana cualquiera, cuando te llame a ti, mujer, por tu nombre completo, como muestra de la seriedad del asunto y te diga: “contéstame”… ¿Podrás hacerlo? A veces, la pregunta importa más que la respuesta. De igual modo, al que un nombre, marca la total diferencia respecto de lo que se siente y lo que se expresa. Somos la suma de tiempo, recuerdos e historias, y si no podemos darle una individualidad a todo eso: perdemos el momento, la oportunidad.