febrero 28, 2012

¿Amistad?

No puedo dejar pasar Febrero sin dedicarle un post a este tema existencial tan sencillamente complejo. La amistad, es un vínculo de afecto que nos une a otras personas. Usted dirá que es “amigo” de su mascota, pero eso es solo cariño y afecto. Y, como siempre les digo: “la amistad no conoce fronteras, las rompe”.

En este mundo en el que vivimos, podemos torcer algunas reglas. Por ejemplo: dos completos desconocidos pueden ser verdaderos amigos. Sí, amigos sin comillas. Pueden compartir su amistad durante años, sin saber mínimamente quién es esa otra persona que sabe todo sobre su vida, le orienta y le vive “fuñendo” la existencia: todo por su bien. Nosotros los blogueros, a diferencia de los twitteros y los feisbukianos, tenemos un vínculo especial respecto a nuestra amistad. Sí, habemos algunos locos regados por ahí, pero somos buenas personas. Bloggerland (el universo de Blogger), nos abrió las puertas (hace años) hacia un espacio de expresión personal único.

Los blogs, comenzaron como “diarios” personales. Espacios de libertad intelectual y emocional en donde convergía un cierto grupo de personas muy variado. Tu apariencia, tu nacionalidad, tu religión, tu “conectividad”, tu profesión, preferencia política, estatus social, etc., no tenían (ni tienen) la más mínima incidencia al momento de expresar tus ideas… claro, dentro de los lineamientos de Blogger (buenas costumbres… aunque son bastante liberales). En fin, al llenar tu perfil, podías buscar personas similares a ti en cuanto a una amplia variedad de gustos. Pero, eso no es ni el 1% de la cuestión.

Según pasa el tiempo, vas compartiendo con esas personas tan similares a ti, y totalmente diferentes. Y te das cuenta de algo simple: les tienes un cariño especial, ya que han compartido su vida y tú has compartido la tuya con ellos. Te han visto reír, y te han aplaudido; te han visto llorar, y te han llevado palabras de aliento. Te han visto caer, y te han alentado a levantarte; pero, sobre todas las cosas: siempre han estado ahí, aún en el silencio. Y esto, es el centro de este post: el silencio.

Algunas personas creen que la amistad es acompañar a otra persona en su alegría, o aconsejarla en su tristeza y alentarla a seguir adelante. Pero, a veces, la mejor forma de demostrar tu amistad por una persona es alejarte y mantenerte al margen de sus asuntos. ¿Por qué? Porque, sencillamente, en la vida hay un tiempo para todo: deberás reír, deberás llorar, deberás amar... y, deberás aprender a guardar silencio frente a tus amigos; no para que valoren tu amistad o resientan tu ausencia, sino: para que ellos encuentren sus propias respuestas, para que escuchen su propia voz, y sobre todo, para que aprendan a creer en sí mismos.

No he conocido en la vida a alguien que no sea especial. Si no es especial, es porque no he tenido el suficiente tiempo de conocer a esa persona. La esencia misma de la amistad es compartir nuestras experiencias; y un verdadero amigo: te dirá la verdad, aunque duela. Y la verdad es, que debes valerte por ti mismo/a; debes tomar tus propias decisiones; y sobre todo, debes aprender a vivir con ellas. Tu eres el/la arquitecto de tu propio destino… qué esperas, amigo/a.

P.d. A mis amigos y amigas, compañeros de batallas bloggerianas (experiencias de la vida), antes de culminar Febrero, debo decirles: gracias, por su amistad. Si duró solo un instante, o si tiene años: les aseguro que sigue latente, y que es, invaluable. Brindo (electrónicamente), por este glorioso sentimiento humano, ya que es el lazo que une todo nuestros “hilos” existenciales, mas allá del tiempo. Por cierto, siempre los leo... aunque no conteste :D 

febrero 23, 2012

¿Dos en uno, o uno en dos?


Mi musa, mi alma, mi razón de ser
Tu silueta me acompaña en cada amanecer.
Mi vida, mi sueño, mi realidad
Eres el aire que respiro, aún en la soledad.

Si el tiempo fuera tu nombre, vestiría el atardecer
De un arcoíris de colores, que terminaría en tu ser.
Y mas allá del sentimiento, he perdido la razón
El culpable ha sido el viento, que me robó el corazón.

Mi ángel, mi diosa... mi tempestad
En este mar de recuerdos, me harás naufragar.
Y si el ocaso de mi memoria, se llegara a cuestionar
No habría penas ni glorias, al momento de amar.

En esta calida noche, se ha perdido mi ser
Navegando por tu alma, he llegado a fenecer
Y al final de estas letras, he aquí, la simple cuestión:
Cuando se trata de amar, ¿será cosa de dos?

febrero 20, 2012

Cuestiones de Amor: Felicidad.


El error humano más elemental es: tratar de correr, sin haber aprendido a caminar. Nuestra naturaleza nos empuja a superarnos, de la misma forma en que nuestras células reparan nuestros tejidos: un paso a la vez. Sin embargo: ¿Cuántas personas buscan la felicidad? ¿Acaso debe buscarse?

Nuestras sociedades, basadas en arquetipos culturales segmentados, han empujado al ser humano (en su conjunto) hacia un estado psico-intelectual de razonamiento ilógico… usted dirá “Y qué disparate está diciendo este loco”. Es sencillo, el aprendizaje por inducción (estímulos controlados), como forma de educación masiva, nos lleva a cuestionarnos sobre cómo encontrar la felicidad. Y no, no me refiero a teorías conspirativas. Es, sencillamente, el hecho de que cada nueva generación adopta y hace suya una serie de paradigmas que ineludiblemente define su forma de razonar ante la vida. Y uno de esos paradigmas es: la felicidad. Cabe preguntarse: ¿Para qué sirve?

He escrito muchas veces respecto de la felicidad, y por qué la considero una aptitud frente a la vida. He escrito sobre el amor, como forma elemental del sentimiento, y de cómo la felicidad pesa más que el amor; pero, creo que no he escrito sobre la felicidad como lo que realmente es: un resultado. Nota: la felicidad no es una meta… ahora usted dirá ”Ahhh, con razón soy un/una infeliz” (Es broma). La forma más sencilla de explicarlo es que la felicidad es el resultado de la paz interior que logramos al equilibrar nuestras emociones y sentimientos con nuestra razón.

Nos educan bajo la fórmula de crecer, estudiar y hacernos profesionales, formar una familia, tener hijos, amasar algo de fortuna... y aquí la fórmula se pone oscura. Odio admitir que este es el modelo norteamericano (igual que el modelo del Imperio Romano), pero es la realidad. Esta fórmula unida a demasiadas drogas (pastillas para todo) y películas, un poco de libertinaje barato, y el resultado casi siempre es un (a) excelente psicópata digno (a) de algún best seller. Ahora bien, ¿qué debe usted de hacer para ser feliz? Debería decir que no hay respuesta, pero eso es tan irresponsable como decir que ¡ya eres feliz! (fórmulas mágicas) Y lo siento, no hay pastillas para eso.

Bueno, suponiendo que fue criado (a) con la fórmula anterior, si no ha crecido: disfrute cada segundo, eso determinará el resto de su vida. Si está estudiando: póngase en eso, en serio; en la vida, la suerte es buena, pero no hace milagros… y al final, usted vivirá de lo que aprenda (aún después de haberse graduado). Si usted es un (a) profesional: trate de ser un ejemplo (bueno o malo)… al final, de aciertos y tropiezos es que se perfecciona el arte. Si ha formado una familia, creo que sabemos que no hay un yo, sino un nosotros: sea un poco egoísta y regálele a su pareja una parte de su tiempo diario. El amor de pareja es cosa de 24/7. Si es padre o madre, aplica la misma regla anterior; solo un consejo: déjelos que cometan sus propios errores. Si le ha ido bien en la vida ($$$): si es estúpido, inconforme o frustrado, le aseguro que usted incursionará en la política… será infeliz, aunque gane. Si quiere marcar la verdadera diferencia: aproveche cada momento del día, viva el presente, disfrute de sus seres queridos, y haga: las cosas positivas que guste y plazca.

La felicidad es el simple resultado de hacer las cosas de la forma correcta. Son las pequeñas dosis diarias de alegría, las que se entrecruzan con las adversidades de la vida, las que llenan esos pequeños vacíos. Si has leído hasta aquí, infeliz, espero haberte sacado aunque sea una sola sonrisa. Al final, la felicidad es solo eso, la espontaneidad de una sonrisa inducida por la satisfacción de haber hecho las cosas de la mejor forma, dentro de lo humanamente posible. Por cierto, el @#$% que hizo la fórmula de la vida, se olvidó de explicar el primer punto: lo que sea que hagas, hazlo de a un solo paso por vez… por algo se dice que la paciencia es una virtud.

febrero 17, 2012

Por las Calles de Nuestra Ilusión.


La lluvia pasajera inunda la frívola noche, mientras que el recuerdo trae consigo este momento perpetuo. No hay nada de razón en los sentimientos, al momento de que nace esta sublime alegría. ¿Qué sería de nosotros sin la ilusión?

La tempestad de la vida, no es más que un espejismo. Cuando un simple hombre, ve a una maravillosa mujer: nace un amor. ¿Irreal? Quizás, ¿Pasajero? Tal vez, ¿Absurdo? Jamás. El amor no es algo de un momento, pero se construye con pequeños e invaluables “momentos”; aunque, a veces, necesita de algún que otro empujoncito. Nuestra forma de vivir, percibir y expresar el amor cambia cada día, a lo largo de nuestra vida; y la ilusión, es la base de todo este entramado.

Cuando niños, solo necesitamos de una sonrisa para enamorarnos (nada mas importa); cuando somos adolescentes, buscamos esa belleza superficial que nos atrae del sexo opuesto; cuando somos jóvenes, a pesar de la incidencia biológica, empezamos a comprender la cuestión de la imperfección humana (carácter); cuando somos adultos, somos casi igual de estúpidos que cuando éramos jóvenes, salvo que la experiencia pesa más que la esperanza; y, cuando llegas a “maduro” (… aún me falta esta partecita de la vida, pero no puedo escribir desde la tumba), esa “vieja”, aquella que has querido “ajorcar” un par de veces a lo largo de los años: la sigues viendo con los mismos ojos que la viste el primer día.

El amor no tiene tiempo, no se evapora, ni se extingue. No cambia en lo más mínimo: los que cambiamos somos nosotros, las personas. Cambia nuestra ilusión, y cambia nuestra forma de ver y palpar el mundo. De ahí que me refiera a las “calles” de la ilusión, ya que toda esa experiencia adquirida con el paso del tiempo (y que nunca cambiará) se cruza ante ti, y determina innegablemente tus sentimientos. Sin embargo, puedes encontrar un nuevo sentido a la vida, sencillamente, saliendo a caminar bajo la lluvia (sal de la rutina). Solo deja que la ilusión haga su trabajo. Verás, que cada momento trae consigo tantas oportunidades, como gotas de lluvia caen del cielo. Sin importar el tiempo, el lugar o la distancia, todos sentimos lo mismo.

Bajo una lluvia incesante de experiencia y recuerdos, solo hay que tener una colorida “sombrilla” (un poco de alegría) y un pequeño corazón (algo que ofrecer) para seguir adelante... por las calles de nuestra ilusión. Por cierto, solo hace falta una pequeña sonrisa, para encontrar un gran amor.

febrero 15, 2012

El Amor en Tiempos de Soledad.


El ser humano, al igual que cada ser vivo: nace solo y muere solo. Soledad, es una palabra escalofriante para algunos; y para otros, una verdadera dicha, que trae consigo la esencia misma de la vida: el amor. Si no existiera individualmente, si no conociera mis límites, mis virtudes y mis defectos… sencillamente, no habría un yo para amar, en ninguna de las formas de las que se conoce el amor.

El amor propio es, quizás, el amor más importante de todos. Cómo podrías amar a Dios o a otra persona si no te amas a ti. Cuando veo a una mujer, observo sus ojos; y mas allá de desnudar su cuerpo con mi mirada, me gusta desnudar su alma (algo que he adquirido con los años… ¿me estoy poniendo viejo?). Ver sus gestos, sus palabras, su forma de ver las cosas… hace de las cosas: algo interesante. Sin embargo, a veces, me toca ver el lado oculto: los miedos, temores, desesperanza, ansiedad y esa maldita desilusión por el amor. Lo reconozco, algunas mujeres son verdaderas “guerreras del amor”, algo que no podríamos ser los hombres. ¿Por qué? Porque casi siempre nos vamos por el camino más fácil y, no luchamos lo suficiente por hacer que las cosas funcionen.

Cuando hablo de soledad, no me refiero a estar alejado físicamente del mundo. Se trata de estar aislado, cuando se está completamente rodeado de personas. Hoy disponemos de una tecnología de “dioses” para estar conectados con todo el planeta a cada segundo de nuestra vida; sin embargo, es notorio como la soledad afecta los sentimientos más elementales. Puedes estar a tres centímetros de una persona y, en realidad, ambos pueden estar a miles de metros de distancia. Uno se pregunta: ¿dónde están? ¿En Facebook o Twitter, con una falsa sonrisa y compartiendo con 300 desconocidos los detalles íntimos de su vida? ¿Aislados frente a una TV, un computador o un videojuego? Hemos llegado a un punto existencial en el que la vida no se trata de compartir, se trata de presumir frente a otros (vacío existencial… o simplemente, soledad). Y lo triste, es que esto es una norma de millones de personas a nivel global.

Amar es, simplemente, la espontaneidad de compartir y compartirte con tus seres queridos; Es entregar, sin esperar nada a cambio; Es tratar de ser alguien mejor cada día; y es: buscarle un sentido a la vida. La soledad, no es un mal; pero, tampoco es un escudo. He visto personas quejarse de los males adyacentes al amor (que no existe, que es algo comercial, que optan por estar solos, blablabla). Los he visto sufrir y llorar por cuestiones de la vida. Pero, al final, siempre trato de hacerte entender que, a veces, lo primero que debes cambiar es tu actitud y tu forma de ver las cosas. Por biológico que parezca, fuimos creados en parejas por algo: para complementarnos. En esencia: Dos, son una unidad... aunque eso es solo un tipo de amor. Los hombres, no podemos vivir sin ustedes las mujeres y viceversa. está claro que sin cualquiera de nosotros: la vida sería algo aburrido y sin sentido.

Las personas pelean a cada momento, y no siempre las cosas funcionan; pero creo, que no hay mayor soledad que dejar de amar. La nobleza de este sentimiento está en que cura viejas heridas, revive las pasiones, y le da un nuevo sentido a la vida. En fin, que Dios bendiga a las mujeres: fuentes eternas de sufrimiento y sabiduría. Y que llene de Gracia sus ojos, pues en ellos está la más sublime perdición de un hombre: el amor.