
Domingo en la
madrugada, me dispongo a salir a caminar antes de los primeros rayos del Sol (a las 9:00 a.m, el Sol: quema).
Salgo a la calle, doy cinco o seis pasos... un motorista me pasa por el lado; y, me da “la mirada”. Nota:
los atracadores son fáciles de reconocer (o miran hacia atrás;o, te piden la hora... teniendo un reloj en la mano). Sigo caminando, pauso la música,
mientras me hago el distraído; y, escucho que apaga el motor y se estaciona a
la derecha, en un lugar oscuro donde no hay cámaras… novato (pero no tonto, tengo una vecina con varios militares). A la vuelta de la esquina, viene otro hombre,
voceando: Don, tenga cuidado que hay un motorista asechando a los ciclistas y
peatones. En una fracción de segundo, hago como que hablo por teléfono y, doy la
vuelta (si, si yo escuché, el atracador también escuchó). Paso la casa de la vecina (mientras estoy atento
al tipo más cercano (no sé si son cómplices; y, los cuchucientos militares: debían estar durmiendo); me escudo detrás de un vehículo y abro la puerta del patio, en silencio, con mi llave. Cerrando la puerta, ahí venía
el motorista, motor en mano (en silencio) mirando a ver dónde me había metido.
Ahora bien, solo
llevaba un reloj y un pequeño iPod. Sin embargo, estos atracadores actuales
tienen armas de fuego automáticas (forcejear, solo en las películas). Y, dada la pandemia, están agresivos y sin control.
Esa madrugada, giré, para no buscarme una muerte absurda. Y, lo que más me
preocupa: no tuve el más mínimo temor. Simplemente, me vino a la mente, que: no soy a prueba de balas. Hahaha... soy solo un simple mortal, con una familia en casa; y, así, me evité el problema.
Pero nada, si un
motorista le pasa por el lado y mira hacia atrás, desde el suelo hasta la
cabeza: o, usted es atractivo/a; o, intentarán atracarlo/a. La conducta humana es
predecible; y, algo que también me ha preocupado es que, a diario se escuchan problemas
ciudadanos similares. La policía y los militares deben estar exhaustos por los
meses del toque de queda y el patrullaje nocturno. Ya, en muchos pueblos y
barrios: si atrapan a un ladrón o atracador, le dan la paliza de su vida; quizás, esa sea
la causa del espiral de la violencia. He caminado cientos de noche en la oscuridad, con luz y sin luz (me gusta); sin embargo, vivimos en un mundo en donde la falta de valores es un mal mayor y con el COVID-19, es mejor evitarse un problema innecesario.