10 feb. 2018

Algo… ¿Parecido al amor?.


Enamorar a una mujer, es todo un arte. A veces, con un KFC (pollo frito), o un “Qué lo que menol” (más si pasa de los 30’s) basta. En otras, necesitará un curso avanzado de astrofísica para calcular su trayectoria en cada salida sin una colisión inminente. Fuera de eso, si una mujer lo asusta o lo impresiona: imagínela estreñida y cómo pondría la cara en el baño (recuerde, somos seres humanos: todos vamos al baño; sí, incluso, su angelito… eso es ciencia, funciona). Ahora bien, si usted ha sentido esas maripositas en el estómago antes de una cita, pregúntese: ¿Cuándo fue la última vez que comí? (O, quizás se esté volviendo intolerante a la lactosa) Razone, por 5 segundos: ¿Va a pasar el resto de su vida con ella y no puede decirle que se le corrió el maquillaje y que parece un Picasso?

Suponga que algo de usted le atrae a esa mujer (locos hay por todas partes… y no se ría) y por cosas de la vida, terminan saliendo en una cita. No lo niegue, en su mente ha estudiado cerca de 90 posibles escenarios, que van desde un encuentro con una “conocida” (mala suerte), hasta un cataclismo de proporciones épicas (alguien debe repoblar la Tierra: usted… con ella). Sexo y comida… olvide eso, y piense en Fallout 3 (PS3) nivel 30 en modo duro, sin municiones (si pestañeas pierdes). Recuerde que está frente a un ser humano, y no frente a una “empanadita” (no se la coma con la mirada, y mírela a los ojos… freco)

Ahora bien, si ella salió con usted, algo de usted debe saber (hasta cuántos empastes tiene y si tiene alguna novia de infancia en un radio de 10 kilómetros de su casa), así que no tiene que esforzarse por hablar de su éxito, su vehículo y las miserables 100 libras que levanta en el gimnasio. DÉJELA QUE HABLE… la mujer es un animalito que le gusta expresarse (aún de lo que no sabe) con tal de llamar la atención. Asienta con la cabeza y pregunte si ella desea algo. De ser posible, trate de tomar sus manos; y, si se suelta, es una señal que indica dos cosas: 1) no había nadie más que quisiera salir con ella, solo usted: su AMIGO; o, 2) ella sabe cosa de usted que ni usted mismo sabe, y se evita un problema. En fin, si se ríe todo el tiempo: debe tener un ataque de histeria y quiere salir huyendo; o, usted la hace reír (nota: de forma disimulada, revise sus dientes; no vaya a ser que le quedó un pedazo de algo... y se parece a la chilindrina).

Ya en serio, sea usted mismo. Hable de la ayuda humanitaria y de sus viajes a la ISS; perdón, del frío de anoche y del apagón del domingo… cuando viene a ver, hasta lo abraza y le invita a revisar el inversor de su casa. Por cierto, siempre pregúntele si tiene mascotas: no es lo mismo una mordida de un Shih Tzu que de un pitbull… hay perros celosos. La cuestión elemental, es que las cosas suceden: dos personas diametralmente opuestas, con gustos e ideas distintos pueden terminar juntas. Así que, si esos casos se dan en la vida: ¿Por qué cada persona no puede tener su verdadera historia de amor?

Enamorarse, no es, casi en nada, parecido al amor. Sin embargo, terminamos enamorándonos cada día de la mujer que amamos; aquella, que está a nuestro lado sin importar las circunstancias y que nos apoya y corrige como una forma de crecer JUNTOS. ¿Quién diría que podrían pasar toda una vida juntos? En eso, enamorarse se parece al amor: haces, lo mejor para ella; aunque, no seas tú.

P.d. Cuidado si te electrocutas, no prives en mecánico y nada de revisar techos. En ese caso, ella no necesita un novio que la ayude: necesita mudarse y cambiar el carro (jajaja).       

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