1 mar. 2018

Deja a la vida fluir.



Desde niño, me crié en el patio de mi casa con una planta de enredaderas (Combretum indicum), la cual era adorada por mi mamá y... no muy querida por mi papá. Durante años, la podé hasta darle forma de “pérgola”. Imagine una planta de crecimiento rápido, por unos 20 años… la mantuve en una dimensión de 4 x 8 metros, hasta que un día vino un fuerte huracán y desprendió los 3 tallos de Rangoon de sus uniones con la casa y hubo que eliminarlas, ya que todos los tallos comenzaron a secarse; pero, ese no es el post.

Sucede que, después de unos meses, surgió una nueva matita, una sola. Discutimos en familia y terminé colocándole encima: una piedra de laja. Pasaron meses, y entre otras piedras retoño otra matita… y, la corté con la podadora: una y otra y otra vez (por más de una década, en serio). Un año atrás, encontré que dentro de las sábilas, había una planta que tenía unos 3 pies de altura. Sip, la que le había puesto la laja encima. Literalmente, le dije: hemos sobrevivido a muchas cosas (suena loco, no?...)… “si quieres más vida, más vida tendrás”. Entonces, comencé a cortar la grama, respetando su espacio, removí las piedras y me encontré con otras tres plantitas de unas 4 pulgadas. (Le dije: eres una plaga mala, lo sé… veremos, cómo termina esto). Y comencé a cuidar mis cuatro matitas, advirtiendo a mi papá de que no las cortara.

Hoy en día, las llamo mis 4 plagas post apocalípticas (sobreviven a lo que sea, igual que las cucarachas): tienen más de 6 pies de altura y ramas horizontales de 1-2 metros. Nunca he visto a una planta adulta crecer tan rápido: digna de estudio a nivel celular; y, claro, he tenido problemas de plagas: a todos los animales desde colibrí hasta abejorros y mariquitas (Coccinellidae) les fascina; bueno, y mi mamá es loca con sus flores por “pipá”… al fin y al cabo: no es ella, la que barre. Sin embargo, aún estoy planeando cómo adaptarlas nuevamente a una forma “techada”. Es increíble que esa planta sobreviviera debajo de cientos de libras de piedras (residuos de mis estanques); sin embargo, eso hizo que creara 4 vidas (ramas independientes). Sobra decir, que en toda mi vida solo he visto esta planta en mi casa; al parecer, vino de Moca (Provincia Espaillat). Para mí, la moraleja fue sencilla: deja que la vida fluya… y dale, de vez en cuando, un empujoncito (si está a tu alcance). Será un problema? SI; necesitará de mi tiempo? SI; saldré herido? SI (tiene unas protuberancias tipo “espinas”); pero, le fascina a los colibrí, a las abejas y a mi mamá. Así que, que se joda el planeta: yo resuelvo con lo mío. (Nota: debo tratar de reproducirla de forma artificial)

P.d. Cortando la grama, días atrás, me encontré con una culebrita que generalmente se confunde con un gusano de tan pequeña que es (Ramphotyphlops braminus)… una hermosura; y, pese a que todos estos salvajes (alias, familia) querían que matara a un diminuto ser: ciega, de unas 5 pulgadas y con una boquita de unos pocos milímetros (comen hormigas e insectos diminutos), hice lo que todo ser humano debería de hacer: la volví a poner en su lugar (naturaleza se encarga de la naturaleza). Hace 4 años que no veía una (5to ejemplar; bueno 4to... la podadora RIP una)… y, su único crimen es: ser una “serpiente” (inofensiva, chiquita y ciega… nadie mira eso). Lección de vida es: aprenda sobre “bichos” (jajaja). Y nada, la vecina del chihuahua sigue estando buena... y la rubia: no ha vuelto (hahaha). 

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