15 may. 2018

@theglobewanderer


Elegí esta foto de la región de Capadocia de la galería de @theglobewanderer, y tomada por  @kyrenian por la simple razón de tener más de seis mil años de historia. República Dominicana tiene 526 años… nos falta un poco; pero, vamos progresando día a día. Y, tenemos Persas (Gatos Persas, raza); y, si no les das comida, literalmente “invaden” tu cocina.

Fuera de bromas, la humanidad ha cambiado mucho con el paso de los siglos. Sí, tenemos el mismo comportamiento autodestructivo; pero, al ver las cosas buenas, positivas, emotivas… hay, algo distinto. Ayer escuchaba a un psicólogo mexicano hablar sobre la “falsa” voluntad de las personas en las redes de “cambiar el mundo”: sembrar una planta, reciclar, ayudar… sí, su visión es que una sola empresa hace más daño al medio ambiente que miles de personas (De lo cual se deduce que el cambio individual no marca una diferencia). Solo espero que no haga una tesis de ese disparate (y me disculpo por lo de disparate; pero, no tiene razón).

A ver, las “personas” son las que dirigen las empresas; las simples “personas” son las que han hecho del movimiento ecológico un elemento laboral INDISPENSABLE a nivel legal (global); y por último: una sola persona (ingeniero) es, el que se encarga de convertir la producción en eficiente. ¿Es lo mismo un imbécil (familiar del dueño, en la generalidad de los casos) que opta por arrojar desechos industriales en un río para “ahorrar” costos; que, un muchachito (medio loco) que invierte en un incinerador la mitad de las ganancias de un año para ahorrarse esos mismos gastos anuales: por decenios?  Mi punto es simple, en un proceso productivo la contaminación es el producto de las deficiencias intelectuales unidas a la sed de dinero.

Al mirar esa foto de arriba, se nota la diferencia entre la modernidad y el pasado. Ese anhelo por los “viejos tiempos” es una de las principales causas de empresas ineficientes y desfasadas, que aún existen (contaminando); y, no hay que tapar el Sol con un dedo: Estados Unidos implantó la norma de que “si funciona, no hay que tocarlo”. Es decir, si obtengo ganancias del 100% al 300%  en un proceso productivo (Ford, por ejemplo; o las minas de carbón. para producir electricidad; o, el uso de químicos peligrosos) hay que hacerlo subsistir hasta que se agote; o, hasta que la situación explote.

En esencia, las empresas no contaminan: contaminan los Estados y los avaros que persiguen una riqueza a costa de otros, manteniendo procesos ineficientes con la simple meta de obtener “ganancias” a corto plazo. Todo es cuestión de pensamiento “individual”: ¿Inviertes para el futuro; o, te conformas con subsistir un año tributario más? He ahí, la verdadera cuestión de la historia de la humanidad: ¿Te adaptas; o, solo nos retrasas? 

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