1 may. 2018

@life_after_people_


La naturaleza, siempre nos reclama su espacio. Algo que nos recuerda, esta imagen de la galería de @life_after_people_. Sin embargo, no me referiré a un mundo post apocalíptico; sino, a la integración de la naturaleza a nuestro entorno.

En Youtube, hay muchas ideas grandiosas sobre cómo hacer cultivos en techos, terrazas, tarros pequeños, etc. Un poco de tierra, semillas, agua y tendrá su “mini” milagro de vida. Lo que me recuerda una historia, de una vez que uno de mis tíos (cibaeño, con una casa más parecida a un botánico, que a una casa familiar) fue a visitar a mi prima (su hija) en New York, creo (70’s-80’s). El asunto es, que compró un limón, y le salió tan caro (en una bodega dominicana) que decidió sembrar su propia planta. Mi prima, vivía en un piso intermedio de un edificio alto; así que, mi tío tomó un vaso plástico, una cuchara y bajó al primer piso: a tomar un poco de tierra que había en el área “común” (no sé los detalles). En resumen, hasta la policía llegó, porque el señor del primer piso decía que le estaban robando su tierra. Pero, el señor terminó dándosela, y se hicieron amigos (Mi tío le dijo que cuando viniera a R.D., le daría un “tour” para que viera lo que era cultivar, y comer).

Es gracioso, sí. Pero, así está nuestro mundo: hoy. Las personas ven enemigos, donde deberían ver aliados. Pelean, por cosas sinsentido (Sí, la tierra no lo es: los abogados, lo sabemos); pero, ¿Por un vaso de tierra? O, ¿Una fruta? El verdadero mal no está en los caprichos de la naturaleza, sino en nosotros, los humanos. Parece que, las personas prefieren “bloquearte”, “borrarte” o “ignorarte”, en vez de intentar comunicarse. Es decir, asumimos lo peor del otro u otra, sin siquiera darle una sola oportunidad. ¿Es tan difícil pedirle algo a otra persona? ¿Por favor? ¿Podría regalarme…? ¿Me ayudaría…? ¿Podría borrar esos disparates que escribe… (hahaha)? (yo, siempre los borro). Son solo pocas palabras, que dan un resultado totalmente distinto de las situaciones.

Y a eso me refiero con la integración de la naturaleza: al equilibrio natural de las cosas (paz, comunicación, respeto, tolerancia). Somos personas, no bestias irracionales. Todo un edificio puede integrarse a los mismos objetivos; que sea una meta común lo que les una, y no una imposición legal. Se imagina que, en 20 pisos, cada piso hiciera un cultivo en específico para compartir entre todos (o, para vender o intercambiar). Así, deberíamos hacer con nuestras relaciones humanas: cultivarlas, y superar esa intolerancia... que, solo sirve para crear muros entre las personas. 

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