abril 15, 2018

¿El perro habló?


Mire, no todo en la vida es risa y alegría. Hay cosas serias; solo que, ahora mismo: no vienen al caso. La cuestión es, que hoy estaba viendo una discusión sobre si la orca que dice: “hello” (O, quizás, es “g.e.l.o.u.”; o sea: “grandísimo energúmeno lánzame otra unidad” (de comida, claro… así las entrenan, por unidades (condicionamiento respondiente)) es una comunicación “inteligente”, o solo un sonido aprendido. Es un simple sonido aprendido, sin quitarle méritos al mamífero asesino que caza en manada a otras ballenas, y destruye barcos. Sin embargo, me recordó una experiencia que tuve hace muchos años:

Un día, mi papá y yo, fuimos a la finca de un amigo de él, a ver una siembra y a buscar unos mangos. Como estaba en la sombra, bajé el vidrio y me puse a escuchar un “cassette” (Dr. Alban, It’s my life… así de bueno fue el susto). En eso, llegó el encargado de la finca como con 5 perros (caninus viralatus); y por la música, comenzaron a ladrar. Apagué el radio, y solo uno se quedó observándome en silencio y moviendo la cola. Abro la puerta para desmontarme, y en medio del silencio del campo, el perrito amistoso, abre su hocico y solo escuche: Ahuuua…ahuaaa…tuaaa; por mi santa madre, que ese sonido parecía salido del Exorcista o de una de esas película de terror que solo se pueden ver de día, y con un bate en la mano. Creo que es la única vez en mi vida que di un paso atrás, y me quedé dentro del vehículo (hahahaha) hasta que el perro ya no me “hablara” (hahaha… tenía como 13 años y en el colegio (católico) nos hablaban en esa misma semana de los mensajes “ocultos” en la música de “moda”).

Volviendo al perro, me dije: ¿El perro acaba de hablarme? Eso no sonó: “Hau Hau”. Así pasaron unos segundos y, medio pálido y deseoso de un gran crucifijo y un par de galones de agua bendita, veo que se acerca el encargado de la finca; y, con la poca voz que me quedaba, le digo: “Ese perro... me hablo”; y el hombre, sin motivo aparente comienza a reírse; y, me dice: “ese perro es mudo desde que nació, y hace unos sonidos rarísimos cuando intenta ladrar; ese, es un freco” (hahaha); y yo, que pensaba que era algo del “más allá”.

La moraleja es, que: “Perro mudo que ladra, te da un susto de muerte”; si muerde o no, solo lo sabrá Dios… primero, hay que recuperarse del susto. Pero, en esencia, cada sonido comunica: lo que hay es, que saber interpretarlo.   

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