abril 23, 2018

@king_roberto


Esta imagen tomada por Robert King (@king_roberto), representa muy bien la pesca con cormoranes (Phalacrocorax) que se usa en Guilin, China. Estas aves, son excelentes buceadoras y cazadoras, por lo que las han adiestrado como aves pesqueras. El único trabajo del pescador es: bloquearles el cuello con un hilo (para que no se traguen el pescado) y sacárselos, una vez atrapados.

No piense que voy a escribir sobre abuso animal, necesidad de alimentar a su familia (pescador), o de la importancia cultural de esta práctica. Solo me interesa esa pose “artística” de las aves. ¿Sabe lo que es? Están secando sus plumas. El tema es: habilidades. Si mira sus patas, parece un pato. ¿Ha visto lo gracioso que se ve un pato al intentar zambullirse? (¿colita arriba???) las aves acuáticas han evolucionado para hacer su plumaje impermeable (aceites naturales excretados); sin embargo, el cormorán: no es así. Por el contrario, al hacer contacto con el agua, se “enchumba” (mojado total, empapado). Pensará, que es un error de la madre naturaleza. Pero no, esta “habilidad” de aumentar su peso bajo el agua: le permite ir más profundo para buscar mejores presas… hasta unos 10 metros; que, a escala de proporción, es muchísimo. Y no conozco otra familia de aves acuáticas que haga lo mismo.

Se que se pregunta como un ave acuática puede cambiar el mundo: yo, también… es broma. Cada uno de nosotros tiene una habilidad “natural”; y, no me refiero a aptitudes heredadas; sino, a aquello que nos apasiona hacer. Parece tonto; pero, para eso, están las materias de vocación y orientación que se dan en las escuelas y universidades: para “guiarnos”. Hay personas que descubren su vocación a diferentes etapas de su vida: diviértase mientras se redescubre a sí mismo/a (ese, es el único consejo de hoy). Uno pensaría que un ave acuática que no es impermeable sería: un animal inútil; sin embargo, bucea más profundo que las demás. Así, pasa en la vida: puedes hablar; puedes escribir; puedes calcular; puedes bailar o correr; puedes imaginar; puedes crear; puedes “alterar” las cosas… con un simple pensamiento: y, esa, es tu habilidad. A veces, surge de forma espontánea; a veces, hay que entrenarlas. Pero, al final, no se trata de qué nos exige el mundo; sino, de qué podemos darle nosotros.

P.d. ¿Soy yo, o he visto a ese ancianito como en cinco películas “chinas” de acción y aventura??? Bueno, con 1,400 millones de personas: debe haber muchas personas parecidas. Me gustan las montañas de Guilin, son un recuerdo de que solo somos visitantes de la naturaleza.

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